sábado, 18 de julio de 2020


DON ANTONIO VALERIANO
EL AZCAPOTZALCA MÁS IMPORTANTE PARA LA FORMACIÓN DE MÉXICO.

Por: Patricio Garibay.

Si pensamos en los miles de hombres y mujeres qué construyeron los cimientos qué hicieron posible la formación del México de hoy, seguramente  las cinco figuras más importantes serian; el gran capitán Hernán Cortés, doña Marina (la Malinche), el primer virrey don Antonio de Mendoza, el visionario fray Bernardino de Sahagún y el sabio don Antonio Valeriano, este último nacido en Azcapotzalco y a diferencia de las otras cuatro figuras, es quizá el menos reconocido y valorado, si es que los otros han sido alguna  vez valorados.

Bernardino de Sahagún y una pagina del “Códice Florentino”


Existen distintas versiones sobre el año de nacimiento de Antonio Valeriano, una dice que nació apenas un año después de la caída de Tenochtitlán, es decir en el año de 1522, otra dice que nació pocos años antes de 1521, lo que sí se sabe es que sus primeros  estudios los hizo con los franciscanos en el Colegio  Imperial de la Santa Cruz de Tlatelolco y más tarde se convirtió en profesor y rector del mismo, desde sus inicios como estudiante destacó entre todos los demás por su enorme inteligencia y su gran dominio de su lengua materna el náhuatl, el español y el latín. Fue autor del manuscrito Nican Mopohua donde se narra en náhuatl el mito de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe. Seguramente descendía de la nobleza tenochca, pues además de estar casado  con doña Isabel Huanitzin que era descendiente de la línea real tenochca, fue designado por el virrey don Martín Enríquez de Almanza gobernador de la parcialidad indígena de México Tenochtitlan y Azcapotzalco, del año de 1573 a 1599, estos cargos eran destinados únicamente a la nobleza indígena.
Pero la mayor aportación  de don  Antonio Valeriano para la construcción de  México fue su colaboración en la elaboración de la obra monumental “Historia general de las cosas de la Nueva España”, conocido también como el “Códice Florentino”, documento primordial para entender, la vida, el idioma, las costumbres y la cosmología del mundo indígena precortesiano. Absolutamente todo lo que hoy se sabe del mundo prehispánico   ha sido gracias a sus miles de páginas escritas en español y en náhuatl, y qué cuenta además con una enorme cantidad de ilustraciones elaboradas por tlacuilos también indígenas qué aprendieron el oficio en el propio colegio de Tlatelolco.

El manuscrito de "Nican Mopohua" 

La historia general de las cosas de la Nueva España fue concebida, supervisada y en parte escrita y traducida por el franciscano fray Bernardino de Sahagún, pero es una obra colectiva en donde participaron muchas personas de distintas disciplinas,  el filósofo e historiador mexicano Miguel León Portilla afirmó que la participación de don Antonio Valeriano fue una de las más importantes.
La obra abarca tanto textos históricos como textos de evangelización en lengua náhuatl,  y consta de aproximadamente 6 obras mayores y alrededor de unas 5 obras menores de las cuales la única que más se consulta es la del estudio general, y todas fueron posibles gracias al esfuerzo de muchas personas que trabajaron durante 45 años, de 1540 a 1585.

Los antecedentes.

Los franciscanos llegaron a la Nueva España con un plan muy claro y ambicioso, el de construir una iglesia aún más pura qué la que existía en Europa, pues consideraban que la iglesia en el viejo continente se estaba contaminando con las ideas de la reforma luterana. Para los primeros franciscanos los indígenas eran como niños con los que se podría empezar prácticamente desde cero y construir junto con ellos una iglesia más parecida a las antiguas comunidades cristianas de los primeros cinco siglos, y  para mantenerlos” puros” ignoraron las primeras órdenes reales de castellanizarlos y decidieron que  mantuviesen  su lengua, (más tarde los franciscanos y otras órdenes religiosas convencerían a Felipe II de la conveniencia de que los indígenas mantuvieran su idioma original)  sus costumbres y sus tradiciones, con el único cambio de la religión y sus sanguinarias practicas ceremoniales. Y para salvar sus tradiciones y costumbres era de vital importancia transcribir y documentar todo aquel mundo indígena así como  gramatizar sus diversas lenguas, de  no haber sido por esa idea tan profundamente religiosa y franciscana hoy se sabría muy poco del mundo antiguo prehispánico y la lengua náhuatl y muchas otras no existirían. Aquí cabría la reflexión acerca de qué si los aztecas en Azcapotzalco  hubieran tenido el mismo espíritu franciscano, hoy sabríamos  más del mundo tepaneca y de tantos pueblos que conquistaron y de los cuales hoy no queda memoria.

Su maestro 
Bernardino de Sahagún.

Fray Bernardino de Sahagún llegó a la Nueva España, en el mismo barco que trasladaba al primer virrey don Antonio de Mendoza y al ilustre fraile don Vasco de Quiroga, Quiroga que había sido influenciado profundamente por la obra “Utopía” de Tomás Moro se trasladaría a lo que hoy es Michoacán a realizar su utopía con las comunidades indígenas, mientras que Sahagún venía a estas tierras a fundar bajo el patrocinio del emperador Carlos V el  imperial colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco con el fin de enseñarle a los naturales gramática, el padre Gaona enseñaría latinidad, y se les enseñaría además  canto, filosofía escolástica, medicina indígena, así como también el arte de los libros antiguos, es decir la interpretación de los jeroglíficos. Contaría para todo ello con el  apoyo del nuevo virrey y de otros ilustres franciscanos.  En esa importante institución posteriormente estudiará, será maestro y rector don Antonio Valeriano. La investigadora Berenice Alcántara Rojas dice al respecto de la importancia del Imperial colegio de la Santa Cruz Tlatelolco: Los egresados de Tlatelolco fueron los nahuas más expertos en latín, y en este tipo de náhuatl que eran las dos lenguas que se hablaban en el colegio y para finales del siglo XVI los propios españoles decían que el náhuatl culto, el náhuatl antiguo solamente ya lo conocían los egresados de la escuela.

Así pues era muy importante preservar todas las tradiciones de los naturales excepto las que no fueran compatibles con el cristianismo y bajo ese criterio “La historia general de las cosas de la Nueva España” era para Fray Bernardino de Sahagún y los franciscanos un importantísimo  proyecto educativo que se requería con urgencia, y para lo cual necesitaban a hombres qué conociesen  ampliamente ambos mundos, el indígena y el español, y ese hombre era sin duda don Antonio Valeriano, maestro del colegio de Tlatelolco,  dedicado al estudio y reconocido en su época cómo uno de los hombres más sabios del virreinato de la Nueva España.

El proceso para reunir la información para la historia general de la Nueva España comenzaba con Bernardino de Sahagún quién organizaba los temas y elaboraba  las preguntas, enseguida Antonio Valeriano y otros cuatro maestros nahuas trilingües, y que también eran nobles indígenas egresados del colegio, ellos eran: Martín Jacobita, Alonso Vejerano, Andrés Leonardo y Pedro de san Buenaventura, los cinco eran los encargados de realizar cientos de preguntas a varios ancianos nahuas. Los primeros trabajos comenzaron en Tlatelolco de 1536 a 1558, después se trasladaron a continuar con sus investigaciones a Tepeapulco donde estuvieron de 1558 a 1561, para posteriormente volvier a Tlatelolco de 1561 a 1564, para concluir la primera etapa en el convento de San Francisco de la Ciudad de México de 1564 a 1569. Una vez terminada la recolección de toda esa información se organizó en diferentes libros y entraron en acción traductores, escribanos y tlacuilos indígena qué decoraron las páginas del códice. Para el año de 1577 todos los libros quedarían concluidos sumando más de 20,000 páginas siendo una obra digna del siglo de oro español y del renacimiento. Bernardino de Sahagún pretendía que esta obra fuera un instrumento para la evangelización, pero sólo una pequeña parte sobre cantos religiosos fue llevada a la imprenta y se difundió de manera masiva, pues el códice Florentino no se publicó en su totalidad, pues terminó en la colección personal de la familia Medici en Florencia Italia, de  ahí su nombre. Sería hasta el año de 1793 que terminaría por publicarse.

La Obra 

Esta obra lo reúne y habla de todo, desde la barbarie y el horror de los sangrientos rituales aztecas, las fiestas de sus innumerables dioses, la historia de los antiguos gobernantes, pero también se encuentran gran cantidad de  elogios a  algunas otras de sus costumbres e instituciones, así como  sus diversos conocimientos, principalmente en lo tocante a la herbolaria, también se pueden encontrar pasajes de una enorme belleza, por ejemplo de cómo los señores de la nobleza tenochca aconsejaban a sus hijas:

  Aquí estás mi hija, mi collar, mi pluma fina, mí criatura, mi hechura,  lo rojo de mi sangre, mi retrato. Has venido a la vida, has nacido, te ha mando acá nuestro señor tlaquenahuaque el hacedor, el creador de la gente, ahora ya te das cuenta de las cosas, ya ves cómo es la Tierra, no hay alegría, no hay felicidad sino pena y desdicha, cansancio y miseria, penas y desdichas en exceso, difícil lugar es la tierra, lugar de llanto y sufrimiento, donde se conocen la pena y la amargura pasa, se desliza el viento helado, se dice que en verdad se calman el calor y el viento pero en verdad hay hambre, hay sed, simplemente así son las cosas. Oye pues niña hija mía, no es buen lugar la tierra, no se alegra uno, aquí no se es feliz, se dice que nada más hay alegría con fatiga y con penas en la tierra, así decían los viejos, no obstante para que no siempre  anduviéramos llorando, para que no muriéramos dé pena a nosotros los macehuales nos dio Nuestro Señor la risa y el sueño, los alimentos que nos dan fuerza y nos hacen crecer, y nos dio el trato carnal para la reproducción que embriaga la vida en la tierra de modo que nadie ande llorando, pues aún cuando así sea, cuando sean malas las cosas en el mundo ¿Acaso ha de ir uno llorando? ¿Ha de ir uno espantándose  y vivir llorando? Se vive en la tierra, se es jefe, señor noble águila, tigre, hay Quienes no más están diciendo que son así las cosas en la tierra, quienes nada más buscan morirse, pero de verdad lo que se hace es actuar, vivir, construir, trabajar, buscar mujer, buscar hombre, madurar.

Y por otra parte en el libro 2 se describe con minucioso detalle y crudeza todo el horror de los sacrificios humanos y la antropofagia tenochca:

Libro 2 capítulo II

Al segundo mes llamaban tlacaxipehualiztli en el primer día de mes, haciendo una fiesta a honra del dios llamado Tótec y por otro nombre se llamaba Xipe, a donde mataban y desollaban muchos esclavos y cautivos.
A los cautivos que mataron arrancaban los cabellos de la coronilla y guardabanlos los mismos amos como reliquia, esto hacían  en el  calpul delante del fuego. Cuando llevan los señores de los cautivos a sus esclavos al templo dónde los habían de matar, llevabanlos por los cabellos y cuando lo subían por las gradas del templo algunos de los cautivos se desmayaban y sus dueños los subían arrastrando por los cabellos hasta el tajón dónde habían de morir. Llevándolos al tajón que era una piedra de 3 palmos en alto o poco más ancho, o casi echabanlos sobre ella de espaldas y  tomándolos cinco hombres, dos por las piernas y dos por los brazos y uno por la cabeza, y venía luego el sacerdote qué le había de matar,   y davale con ambas manos con una piedra de pedernal hecha a manera de hierro de lanzón, por los pechos, y por el agujero que hacía metía la mano y arrancabale el corazón, y luego le ofrecía al sol, el echabale en una jícara. Después de haberle sacado el corazón y después de haber echado la sangre en una jícara  la cuál recibí al señor del mismo muerto, echaban al cuerpo a rodar por las gradas abajo del cu, e iba a parar en una placeta abajo: De allí le tomaban unos viejos que se llamaban quaquacuiltin y le llevaban a su calpul dónde lo despedazaban y lo repartían para comer.
Antes que hicieran pedazos a los cautivos los desollaban y otros vestían sus pellejos y escaramuzaban con ellos con otros mancebos como cosa de guerra y se prendían  unos a los otros. Después de lo arriba dicho, mataban a otros cautivos, peleando con ellos y estando ellos atados por medio cuerpo con una soga que salía por el ojo de una muela cómo de molino, y era tan larga que podían andar por toda la circunferencia de la piedra, y dabanle sus armas con el que pelease y venían contra él cuatro con espadas y rodelas, y uno a uno se acuchillaban con él hasta que le vencían.



Aún después de casi 500 años la “Historia general de las cosas de la Nueva España” es una obra que continua siendo estudiado y, de la cual  todavía se extrae y se ha extraído invaluable información con la cual se ha publicado en al menos una docena de libros fundamentales para la historiografía y para la cultura de nuestro país, posiblemente el más conocido e influyente de estos libros sea “La visión de los vencidos” de León Portilla. Y todo gracias al esfuerzo y a la visión de aquellos hombres, de entre los cuales don Antonio Valeriano tuvo un papel protagónico.


RECORDANDO A LOS CRONISTAS, 
ARMANDO RAMÍREZ Y A
“CHAVA” FLORES:
¡QUÉ TANTO ES TANTITITO! Y UN

 SÁBADO EN EL D.F.

Armando Ramírez entrevistando a la maestra María Elena Solórzano



Por: José Carbajal Cortés. Cronista de Azcapotzalco.

¡Qué tanto es tantitito!...
   Entre las muchas e infinidad de frases coloquiales de las que podría elegir, hay una que me llamó siempre la atención, la frase de: ¡Que tanto es tantitito!, dicha por Armando Ramírez, escritor, periodista, cronista del barrio de Tepito y de la “capirucha”, como él mismo decía. Este escrito viene a manera de un breve tributo, ya que el 10 de julio del año de 2019, nos dejó este cronista sin igual, ni imitado: Armando Ramírez Rodríguez quien nació el 7 de abril de 1952 en el barrio de Tepito.
   La primera vez que supe de este de este escritor, fue al pasar por el cine Mitla, en la Calzada México-Tacuba y entrar a ver los carteles de la película Chin-chin el teporocho (dirigida por Gabriel Retes en 1977, a lo cual recibió un Ariel a la mejor ópera prima) que se anunciaba en la marquesina en un reestreno por la década de los ochenta y que indicaba que estaba basada en la novela de Armando Ramírez y, por cierto al querer entrar, no me permitieron el ingreso en taquilla porque era una película para grandes y no para niños, aunque yo ya era adolescente ni aun así pude entrar conformándome con ver sólo los carteles o stills de las películas ya que siempre me gustaba ver las imágenes de éstos.
         

   Escritor de novelas como la mencionada anteriormente y de también: Crónica de los chorrocientos mil días del barrio de Tepito, Bye, bye Tenochtitlán, Noche de califas, entre otros libros. Describió la ciudad con variadas crónicas de lugares como Tepito, el Centro histórico, en mercados, calles, avenidas, monumentos históricos, etc. Colaboró en periódicos como Excélsior, Unomasuno y en algunas revistas. En 1974 fundo y difundió el Colectivo Tepito Arte Acá con Daniel Manrique y otros integrantes. Asimismo, recibió el premio cabeza de Palenque, por el guion de: Me llaman la Chata Aguayo y la Medalla al mérito ciudadano en 2011 otorgada entonces por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Déjame es su última novela publicada entre otras (Milenio, 2020).  
   Es en el periódico el Basta, que mi economía me permitía leerlo asiduamente con sus crónicas chilangas en la sección de su conocida frase en este diario, en que leí la noticia de su deceso el 10 de julio de 2019.  Nos dejó su legado el escritor, periodista y cronista Armando Ramírez, como dirían en Tepito: se nos fue un chingón.   
   Los reportajes de sus apariciones en la “telera” a manera de su usar sus expresiones coloquiales, fueron los que hicieron que conociéramos su presencia en la televisión en los que participaba con los segmentos de éstos sus reportajes en diversos programas (como foro tv canal 4, tu ciudad es de capital 21 o canal 21, etc.) ya sea en un lugar, con un personaje, buscando sucesos, anécdotas, oficios, tradiciones y un etc. Por este medio en cámara de televisión, utilizaba la frase ¡que tanto es tantitito! Que decía mucho en estas pocas palabras, porque nosotros los mexicanos con el ingenio que nos caracteriza, lo podemos interpretar de diversas maneras como buenos mexicanos que somos. Así, conocido por las nuevas generaciones con esta su frase a la que añadía: Pues total, así como el de otras expresiones: ¡Ay ojitos pajaritos! y sin faltar también la de tío Alberto, en un ademán de dirigirse a la cámara y al público mismo de manera ingeniosa y humorística.
   De los muchos y buenos reportajes por la Ciudad de México que realizó, recuerdo muy bien cuatro o cinco que grabo por Azcapotzalco (y que podemos ver afortunadamente por internet) cuando visitó tierra chintolola: La Casa de Cultura de Azcapotzalco (Capital 21 en 2014 en Ay ojitos pajaritos) , en la glorieta de los ahuehuetes en San Juan Tlilhuaca con el significado de la palabra chintololo (Capital 21,tu Ciudad es…, año de 2015) en el Barrio de San Lucas Atenco o colonia el Recreo, con una “leyenda” (Capital 21, 2015) y además en este mismo lugar de sus “tortipambas” con la cronista Ma. Elena Solórzano en la preparación de este práctico manjar, por la Historia de la U.H. del Rosario en Azcapotzalco (Tu ciudad es… en 2015) con el cronista A. Brito, por el pueblo e iglesia de San Miguel Amantla (Matutino Express canal 4, Foro tv en 2013) y sin faltar por San Martín Xochinahuac en el panteón vecinal de San José en este pueblo (Capital 21, tu ciudad es…, en 2018) con cronistas y personalidades locales como son: Francis López, María Moreno, Marcelino Peña y de José Felipe. Y en fin santo y seña de sus reportajes por el grandioso Azcapotzalco y de amén por la gastronomía de Azcapotzalco en sus petroleras, en la tradición de día de muertos y por el pueblo de San Pedro Xalpa.
   En este lugar de San Miguel, me detendré un momento ya que se sabe por estudios arqueológicos realizados que el calpulli prehispánico del asentamiento de Amantla o Amantlan, que se le daría el nombre de San Miguel Amantla en el siglo XVI, es el lugar de asentamiento más antiguo habitado de Azcapotzalco, ya que en este barrio de Amantla “…[se] han encontrado vestigios materiales del primer asentamiento humano en Atzcapotzalco, éste surge en el periodo Preclásico o Formativo Medio (también llamado Arcaico o de los Cerros), durante la fase Zacatenco, con fechas que van del 800 al año 400 a.C.” (Urdapilleta, [coord.], 2002 p. 7). Siendo interesante la mención que, en 1909 el arqueólogo Manuel Gamio realizo estudios y excavaciones en este sitio durante seis meses y que expuso en un artículo con el título de: “Restos de la cultura tepaneca” (Gamio, 1972). Asimismo, es de mencionar que se le dio preferencia (además de las excavaciones de Santiago Ahuizotla y de Santa Apolonia) al pueblo de San Miguel Amantla en la entonces Municipalidad de Azcapotzalco: “por haber sido hecha con más detenimiento y considerada como modelo de comparación para los restantes” (Matos,1972. p. 5).  
  Por tanto, este calpulli de Amantla- tlalpizac, es un barrio con el asentamiento más antiguo de Azcapotzalco y de que aquí se establecieron los artífices o artesanos: orfebres, amantecas o de la plumaria y lapidarios, ello en la época clásica (hacia el 200 a.C.) con influencia teotihuacana (Córdoba, 1990) y de aquí se extendió con los tepanecas, así nos lo demuestran estudios realizados recientemente (Revista de Arqueología Mexicana en su número 136, Azcapotzalco y Tacuba) y ver con estos antecedentes, este sitio en un reportaje para la tv, fue interesante con ese estilo único tepiteño del cronista Armando Ramírez en el año de 2013.

   En nuestra Casa de Cultura de Azcapotzalco en la Sala Abierta, a mediados del mes de octubre de 2019, meses después de su deceso, se llevó a cabo un breve homenaje luctuoso en un merecido reconocimiento a dos cronistas Armando Ramírez y Antonio Urdapilleta Pérez, a la trayectoria de cada uno, siendo organizado por los Cronistas de Azcapotzalco: la Mtra. María Elena Solórzano y de José Carbajal Cortés, en conjunto con las autoridades de esta nuestra amada Casa de Cultura con una charla y proyección de reportajes del escritor y cronista de Tepito por Azcapotzalco y de cortometrajes del cronista chintololo (quien falleció en 10 de octubre de 2016).
  Pues total, ¡qué tanto es tantitito!, para un enamorado de la vida, de la ciudad y de sus barrios, como dirían sus deudos y quienes lo conocieron. Seguimos y seguiremos disfrutando de sus crónicas, novelas y reportajes de sus andanzas.  


Imprescindiblemente… un Sábado Distrito Federal
(Breve remembranza a “Chava” Flores en su natalicio y aniversario luctuoso)
      

   Hay canciones o melodías que nos traen a la memoria un suceso o un hecho que se antoja de sensación fotográfica, así se podrían mencionar varias canciones, melodías o “rolas” como diría Alex Lora, pero quiero mencionar una muy especial que con tal sensación me pasó y esta es “Sábado D.F.”, escrita, compuesta e interpretada jocosamente y satíricamente por su autor Salvador Flores Rivera, mejor conocido como “Chava” Flores. Así la música urbana del otrora Distrito Federal, nos hace voltear a un pasado no tan remoto de esta capital o “capirucha” con un gran exponente compositor de esta música. 
   Vayamos a rememorar un tanto a este compositor y cantautor, quien nació el 14 de enero de 1920 en el barrio de la Merced. El poeta del barrio, así se le empezó a llamar por sus coetáneos a este compositor considerado costumbrista, quien desde la famosa canción de “Bartola”, de la década de los 50´s, se colocó como un ídolo de la canción popular urbana, ganado pues valga la redundancia popularidad. Con sus canciones que escribía, hacía una crítica social a través de un fino humor qué solo los mexicanos entendemos, dirigidas a: una autoridad, a las costumbres, a la familia, a los barrios de la ciudad, al amor de pareja, al mexicano mismo.
   Considerado como el cronista musical urbano de la Ciudad o D.F., por la letra de sus canciones, aunque sin título académico, como él mismo decía de esta designación. Ello se debió a su acercamiento a la música al trabajar en radio en un momento de su vida y de escribir primeramente letras de canciones, ya que anteriormente había desempeñado una variedad de oficios (vendedor, carnicero, encargado de almacén, etc.)  los cuales hacían que tuviera contacto con la gente y de vivir además en varios barrios de la Ciudad (Tepito, la Bondojito, la Merced, Tacuba, Azcapotzalco, Peralvillo, etc.) ya que menciona estos sitios de manera humorística, melancólica y satírica en sus canciones, así podemos ver en esta parte de su letra el vivir un sábado en el Distrito Federal:

Desde las diez ya no hay donde parar el coche
Ni ruletero que lo quiera a uno llevar
Llegar al centro atravesarlo es un desmoche
Un hormiguero* no tiene tanto animal.

 (*Nota. Hace referencia a un hormiguero y al Azcapotzalco organizado como las hormigas, ante el problema caótico que enfrenta la Ciudad en su parte céntrica, con sus problemas de tránsito de vehículos en avenidas y calles en fin de semana reflejando una sátira citadina)  
Esta canción de “Sábado, D. F.” del año de 1985, es una de sus canciones más emblemáticas, entre otras como “A que le tiras cuando sueñas mexicano”, “Voy en el metro”, “Bartola”, “La esquina de mi barrio”, “La boda de vecindad”, “El gato viudo”, “Cerró sus ojitos Cleto”, “La tertulia”, “Dos horas de balazos”, “La interesada” y un etc.
            
   Es en el año de 1989 que podemos ver de nueva cuenta el título de esta canción, sólo que ahora en un libro editado por la Dirección General de Culturas Populares: Sábado… Distrito Federal, emulando a la canción de “Chava” Flores, una antología que salió como convocatoria a un concurso en 1988, saliendo a la luz un año después, con testimonios, crónicas, cuentos e historias en una muestra de cultura popular de vecindades, barrios, colonias y más como: Tacuba, Xochimilco, Azcapotzalco, Nezahualcóyotl, etc.    
Y para mí este libro es muy especial, primero por la canción jocosa de sábado, D.F., que en alguna ocasión escuché en radio o vi en la tv de cuando era en blanco y negro y, en segunda porque fue a través de este que conocí y leí lo que es la crónica, además de conocer la primera participación formal de nuestra cronista de Azcapotzalco: María Elena Solorzano Carbajal, quien ganó el segundo lugar de este certamen con su relato “María la de Tacuba”, a quien conocí primero por su escrito y después el gusto y honor de conocerla en persona, asimismo de otra crónica en la publicación, que nos habla del barrio de San Miguel Amantla en Azcapotzalco y en fin de todo el libro lleno de historias, relatos y crónicas por toda la Ciudad.
   Con el paso del tiempo han dicho estudiosos de la música y cronistas como Jaime Almeida, Cristina Pacheco, Antonio Urdapilleta, entre otros, que se han valorado más las canciones de este cronista musical con el paso del tiempo, ya que son irrepetibles por sus características que nos describen un tiempo de lo que era el Distrito Federal hace 50 años del siglo XX, si hemos de hablar de nuestra Ciudad y su entorno con este cantautor como una muestra de la crónica urbana musical. Sus últimos años los vivió en Azcapotzalco en la Unidad Habitacional Cuitláhuac, conviviendo con los chintololos de este lugar, hasta su deceso en agosto de 1987 (Urdapilleta [coord.], 2000, p. 36).
   “Chava” Flores fue autor de más de 200 canciones y varios artistas lo interpretaron entre ellos, Pedro Infante, Tin tán, Pedro Vargas, Oscar Chávez, entre otros. Escribió un libro de poesías, además de otro titulado Relatos de mi Barrio (puntadas de mi vida, como él decía).


   En este año de 2020 se cumplieron el pasado 14 de enero, 100 años de su natalicio, por lo que Canal once transmitió un especial a fines de enero y a principios de febrero a propósito de este natalicio. La Editorial Resistencia publicará una novela grafica en este año que narrará la historia del cantautor, así como de una semblanza del cronista de la canción urbana por parte de la Fonoteca Nacional, y de un recital con sus canciones en el Colegio de las Vizcaínas, aunque es de mencionar que algunos de estos eventos se han pospuesto en este 2020 por la contingencia sanitaria, se retomaran como un merecido reconocimiento (El Heraldo de México, 2020).  Flores Rivera falleció el 5 de agosto de 1987 y en su epitafio aparece: “Sólo puede hablar de México quien lo conoce. Sólo puede hablar de México quien lo quiere”. Su última morada está decorada con una Virgen de Guadalupe y el señalamiento de: Salvador Flores RiveraChava Florescronista musical de la Ciudad de México (El Universal, 2020). 
   Existía hasta 2017 una serie de murales en la Casa Nextengo que por entonces era un Centro Cultural, ubicado en la Av. Azcapotzalco esquina con el Camino de Nextengo, en el barrio del mismo nombre y entre la colección de pinturas en la barda, podíamos apreciar personalidades del cine mexicano, cantantes e intelectuales, en una de éstas podíamos ver a “ChabelaVargas, José-José y a “Chava Flores, enmarcados dentro de un arco arquitectónico, cuyas pinturas murales efímeras lamentablemente han desaparecido y de las cuales sólo tenemos registros de éstas imágenes en fotografías.

 
Pintura mural (ya desaparecida) de “Chava” Flores que se encontraba en una barda de Camino de Nextengo, Azcapotzalco. Foto de 2017.
  En la Plaza de los Compositores Mexicanos que se localiza en la calle de Alfonso Reyes, en la colonia Hipódromo Condesa, se encuentra un busto en bronce realizado por el escultor Sergio Peraza y develado en octubre de 2002.  En su memoria hay un busto en la Unidad Habitacional Cuitláhuac, en Azcapotzalco, que los vecinos cuidan y procuran, (aunque no ostenta alguna placa) y que ha sido ocasión de visitas guiadas en el “Hormibus” (un tranvía turístico) por parte de la anterior Delegación y de la actual Alcaldía de Azcapotzalco, además de paseos culturales en bicicleta organizado por cronistas locales como son Marcelino Peña y Martín Borboa dos cronistas y ciudadanos de Azcapotzalco con una interesante propuesta en el busto del cantautor que engalana la Unidad, la cual aparece en un artículo realizado para la Hormiga en Línea (Borboa, 2020).  Estos paseos culturales guiados, se han organizado en fin de semana en el tiempo de lo que era el D. F., hoy CDMX.   

Bibliografía.
Borboa, M. (2020). Humilde tributo a “Chava” Flores. La Hormiga en Línea. Recuperado de: https://www.lahormigaenlinea.blogspot.com/2020/humilde-tributo-chavaflores-por-martin.html
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. (1989). Sábado, D.F. México: CONACULTA/Consejo General de Culturas Populares.
El Heraldo de México. (abril de 2020) Chava Flores: El cronista urbano del D.F. a 100 años de su natalicio. Recuperado de: https://www.heraldodemexico.com.mx/escena/chava-flores-cronista-urbano-cdmx-100-años-natalicio
El Universal. (5 agosto 2018). Chava Flores. Recuperado de: https://www.eluniversal.com.mx
Gamio, M. (1972). Arqueología e indigenismo. México: SEP Setentas.   
Matos, M. E. (1983). Manuel Gamio, la arqueología mexicana. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Difusión Cultural.  
Milenio Digital. (10 de Julio 2019). ¿Quién era el escritor Armando Ramírez? Recuperado de: https://www.amp.milenio.com.mx/cultura
Urdapilleta, (coord.). (2000). De Atzcapotzalco, sus hormigas, personajes de Atzcapotzalco, D.F. México: Consejo de la Crónica de Atzcapotzalco.
------------------------- (2001). Voces tepanecas: Tepanecahtlahtolli, capsulas históricas de Atzcapotzalco, D.F. México: Consejo de Cronistas de Atzcapotzalco.  


PASEO DE LAS HORMIGAS

Por; Don Nayarito Cantalicia

Nosotros vivimos en la colonia San Álvaro (Cp 02090), mi sobrino, mi nieta y yo. Nos ha gustado hacer las compras en el centro de Azcapotzalco, como pretexto para pasear y ver exposiciones en la Casa de la Cultura, comernos un elote en la catedral, y hojear revistas en Sanborns. Por mi edad, mis actividades y a la instrucción oficial de no salir, mi sobrino es quien se ha encargado de ir a comprar alimentos, medicinas, hacer pagos, retirar efectivo del cajero, etcétera. Mi nieta y yo nomás le hacemos la lista de encargos. Yo consumí noticieros de la tele y del radio, pero para ser sincero, terminé fastidiado y angustiado. Por ello retomé lecturas postergadas. Cuando deseaba tener la crónica de “como están allá afuera”, recurrí a la versión de mi sobrino. ¿Es válido llamarle crónica a ese reporte verbal y familiar? ¿O debe mi sobrino publicarlo en algún medio siguiendo un método para que amerite dicho título? ¿O el cronista sería yo por redactarlo en internet?
En fin. Cada vez que regresaba le pedía que me diera comentarios de lo que vio o escuchó. Lo hizo bien. Incluso un par de veces me trajo fotos con su celular. Algunas vienen en este texto. De lo que me llegó a contar, hubo un tema que me emocionó mucho. Se trata del “Paseo de las hormigas”.

Me dijo que en uno de los bordes de la explanada de la alcaldía, el más próximo al mercado, paralelo a la calle Jerusalén, colocaron una alta techumbre curva, con estructuras grises tensando lonas blancas, (le llaman velária por su parecido a velas de barco). Ese túnel cubre lo que bautizarán con el nombre del “Paseo de las hormigas”. Va de un extremo al otro de la explanada.
   
También me contó que su pronta inauguración será todo un evento mediático. Lo harán en grande para atraer visitantes e incentivar la reactivación económica. Vendrán la jefa de gobierno, el secretario de Turismo y el alcalde. Se develará placa y habrá orador. Se ha platicado con una escuela primaria para que sus alumnos desfilen ese día, bien formaditos, vestidos de hormiga cargando cada uno un notorio grano de maíz (hecho de papel maché). La hilera de “hormigas” se dirigirá al “montículo del hormiguero” alejándose del público que los despedirá con aplausos.


Los viejos puestos ambulantes, útiles pero desiguales, sin identidad local, se reemplazarán.

Ahora pondrán menos puestos, en islas bien adornadas, con arcos de flores, bien iluminadas de noche, con techo de palma, usando mantas blancas para dividir puestos cuando convenga. No se aceptarán puestos de discos o películas pirata, ni colguijes de moda, ni fundas para celular chinas, ni camisetas de superhéroes o grupos en inglés, tampoco de papas fritas o banderillas. Tanto aceite ardiendo y ni un extintor cerca. Solo habrá cabida para puestos de tamales, atole, petroleras, café, elotes, buñuelos, dulces mexicanos, artesanías mexicanas, aguas frescas, carrito de camotes y plátanos, chayotes cocidos. También habrá repostería. Pura cosa típica. En donde se pueda, ofrecerán cosa de identidad azcapotzalca: camisetas con estampados de hormigas o la fachada de la casa de la cultura, dijes o medallas alusivas a la alcaldía, llaveros con fotos del Parque Tezozómoc, del kiosco, de la catedral, etc. Se pondrá una réplica de la estatua de José José a nivel de la gente, para facilitar la foto, enmarcada con un fondo apropiado. Tanto personaje distinguido (oriundo o visitante) de la historia local, será aprovechado para enaltecer la localidad: Quetzalcóatl, Tezozómoc, Itzcóatl, Antonio Valeriano, Fernando Montes de Oca, Porfirio Díaz, Anastasio Bustamante, Quintanar, Encarnación “Pachón” Ortiz, Manuel Gamio, Juan O´Gorman, José José, Chava Flores, entre otros. De cada uno de ellos la alcaldía tiene pensado imprimir breves biografías con apoyo de los cronistas locales para el texto, y los dibujos serán encargados a ilustradores y diseñadores igualmente locales. La entrega de estas biografías será gratuita, pero tendrán anuncios de patrocinadores que harán sustentable la publicación. Por supuesto que a todas las bibliotecas de la alcaldía se les entregará un paquete de toda la colección. Las biografías, las presentará el mismo alcalde en la siguiente Feria del libro local posible (por el virus).
Entre los puestos habrá mínimo uno de frutas y otro de verduras, aprovechando la cercanía del mercado. La idea es que los vendedores o locatarios del mercado que manejan esos productos, tengan un puesto fijo en este “Paseo de las hormigas”. Podrán ir rotando entre ellos la oportunidad de vender ahí, y servirá para dar mejor ambiente al Paseo, más atmósfera casual, y tener alternativas sanas de bocados y antojos: fruta picada, tacos de nopales, alguna ensalada o simplemente mordisquear una manzana o desgajar una mandarina.
En altavoces de volumen moderado, sonarán melodías cantadas por el Príncipe de la canción, por Chava Flores, por Cri cri, y las grabaciones musicalizadas que se han hecho de poesía dedicada a Azcapotzalco, ya que el repertorio es amplio, y sigue creciendo. Se levantará una escultura para “la hormiga con su paraguas”, inmortal personaje del compositor Gabilondo Soler. Quizá la hormiga más famosa de México. ¿Cómo es que hasta hoy no se le ha dado su lugar en Azcapotzalco? Esta idea le fascinó a mi nieta, a quien le he inculcado las composiciones de ese gran genio mexicano.
Habrá un mago en monociclo divirtiendo al público, un payaso con actos breves, un globero y un organillero. Habrá vigilancia y apoyo a visitantes, quienes lo hagan estarán ataviados con ropas de aspecto de época porfiriana. La idea es que al visitante se le antoje tomarse una foto con ellos y se cree un lazo de confianza. Para resaltar el toque de época, los fines de semana habrá un recorrido turístico a pie guiado por personajes ataviados de aquella época, para resaltar el auge social y arquitectónico que cobró la localidad en el tiempo del Presidente Díaz. Se narrará sobre las haciendas, los carruajes, el tranvía, las familias, las casas, y el disfrute que significaba veranear en Azcapotzalco. Se admitirán carritos de paletas pero cuyo vehículo tenga aspecto antiguo. (No están reñidos con las grandes empresas de nieves y helados, pero darán preferencia a heladerías locales para que ingenien su propio carrito, que luzca porfiriano hasta donde sea posible, quizá con los típicos y nostálgicos barriles).

La época porfiriana atrae el tema de la Revolución, y como aquí fue escenario auténtico de ese conflicto, y luego incluso se rodaron películas de corte campirano como la de “Allá en el rancho grande”, se admitirá la inclusión de vestimenta de ese tema. Claro que omitiendo todo tipo de armas, carrilleras, etc. Ninguna época es perfecta. Pero no se invirtió dinero oficial para recrear cosas bélicas. (Aun se discute si habrá cabida al tema de la Revolución, pues las escenas de los primeros capítulos de la telenovela “La bandida” de reciente estreno (01 de junio 2020) lanzaron a la fama a la alcaldía por haberse filmado aquí, y sería un desperdicio omitirlo. Están en pláticas).
Tampoco se permitirá la actuación de mimos o entretenedores que basan sus chistes en burlas sobre fisonomía, ropa, actitudes o cosas de los visitantes. Los que hacen figuras con globos, malabares, y otros actos que respetan en todo momento al público, serán aceptados. Y se sugiere que la vestimenta de dichos artistas sea también de época. No se trata de subrayar solamente al estrato aburguesado dueño de las haciendas que hubo en Azcapotzalco. Se trata de recrear aquella época en general, en la que había peones, campesinos, caballerangos, y todos los que representaban la fuerza de trabajo de dichas haciendas. Así que todos los estratos son bienvenidos. La agrupación de charrería de Azcapotzalco, (una de las más prestigiadas de la ciudad), tendrá un módulo permanente en dicho “Paseo de las hormigas”. Habrá siempre al menos un charro dando información o deleitando al público haciendo suertes con la soga, y quien quita, enamorando a alguna dama con su porte, guitarra y voz.
Antigua casa porfirista en Av. Azcapotzalco Principios del siglo XX

Se colocará una fuente iluminada de noche, de diseño porfiriano, con una pérgola de fondo, aspirando a que sea un sitio en donde las quinceañeras quieran tomarse una foto con sus chambelanes. Cerca estará el módulo de información turística, que tendrá dos maquetas a la altura de los niños, para despertar su interés y permitirles atender las explicaciones.
Una será una réplica estimada de cómo pudo ser el centro de Azcapotzalco en su época imperial prehispánica. Las grandes construcciones de sus gobernantes y sacerdotes, con una cédula explicativa resaltando que este sitio fue majestuoso y grande mucho antes que los mexicas llegaran a la isla de Tenochtitlán. La otra será sobre la estrategia durante la última batalla de la independencia en el centro de Azcapotzalco, por lo que tendrá el aspecto colonial del sitio, la entonces iglesia (hoy catedral), su atrio, el caserío, etc. Ambas maquetas tendrán una cédula colocada a buena altura para ser leída por visitantes de todas las edades y estaturas. El texto será por un lado en español y atrás en inglés.
Un puesto comercial del Paseo deberá ofrecer plantas a la venta, y cuando la alcaldía lo considere adecuado, ella misma aportará flora decorativa o frutal gratuita para los visitantes. Otro puesto necesario es el que haga fotografías de época a los visitantes, en blanco y negro, o solo sepia, facilitando ropa de corte antiguo para ambientar la imagen. El marco de cartón en donde se insertará la foto llevará la palabra “Azcapotzalco” al frente, y atrás tendrá publicidad que por medio de patrocinio, cubra los gastos de este material.
En un punto idóneo habrá un teatro guiñol, en el cual se representarán con títeres obras alusivas a la historia de Azcapotzalco, por ejemplo la leyenda de Quetzalcóatl y el grano de maíz, la hazaña del “Pachón” Ortiz y la recuperación del cañón en la última batalla de la independencia, etc.

En un punto del lugar se está construyendo un pequeño teatro en desnivel (como hundido) para hacer semanalmente proyecciones nocturnas de cine al aire libre (cuando el clima lo permita) además de lo que pueda proyectarse en el Cinema Azcapotzalco ubicado en esa misma explanada. En ese teatro se harán presentaciones artísticas de canto, declamación y baile. Por supuesto que los cuenta cuentos, narradores y cronistas locales estarán en el programa. Puerta abierta para bailarines, danzantes, cantantes, e incluso imitadores de José José, o intérpretes de Chava Flores.

Para motivar al talento de los pobladores de la alcaldía, se lanzará un concurso anual llamado “Hormiguero Si señor”, el cual convocará a participar con poesía, danza, canto, música, cuento corto, cuya temática sea Azcapotzalco. Las empresas interesadas podrán patrocinar los premios, diplomas, y otros incentivos que se manejen. Las presentaciones serán videograbadas y se podrá adquirir el video cuya venta servirá para hacer autosustentable el concurso. Una memoria escrita de cada concurso será editada con fotografías y testimonios, mencionando los participantes, jueces, y los resultados de los ganadores. El gasto de imprenta podrá ser patrocinada por particulares, admitirá anuncios, y su venta será para sustentar este evento anual.
¡Ah! se me olvidaba. Habrá un solo concurso para que las panaderías de barrio de la alcaldía, hagan un pan dulce en forma de hormiga. Grandes premios a los tres mejores lugares. Esos panes ganadores podrán ser replicados después por las demás panaderías, y se podrán vender en los puestos del Paseo. Azcapotzalco tiene al menos dos platillos típicos nacidos aquí: las petroleras y las aplastadas, ambas platillos salados. Por eso se busca un bocado dulce, novedoso, y con figura. Su nombre será “hormiga”. Creo que las partes semi esféricas del cuerpo de una hormiga pueden ser hechas “concha” y hasta con relleno. Las antenas ojalá sean de chocolate macizo. ¡Mmmm!
A los lados del Paseo habrá jardín, arbustos, y los árboles que ya estaban. De hecho ya se sembró en todo el contorno de las jardineras del Paseo una combinación de plantas ornamentales verdes y rojas. Se habrá de subrayar la identidad del lugar con mobiliario urbano.

Lo nuevo es que habrá una sección con algunas mesas con toldo. El suelo bajo esas mesas no será de tierra (para evitar que vuele el polvo sobre los alimentos), sino de virutas orgánicas que eviten revuelo, que suavicen el piso, y absorban líquidos que pudieran derramarse. Se busca incentivar la convivencia familiar compartiendo gastronomía. La autoridad se exigirá a si misma que haya botes de basura suficientes y un oportuno servicio de recolección.
El piso en general tendrá todo lo necesario para ser amigable con gente de la tercera edad y personas con alguna discapacidad, de modo que habrá rampas, señalamientos, barandales y bancas donde convenga, etc. No se podrá circular en bicicleta dentro de este Paseo, será rigurosamente peatonal. Un servicio gratuito de primeros auxilios estará abierto en horario muy amplio, así como sanitarios limpios y con papel siempre. Como ya se dijo antes, habrá ingresos por la actividad en el “Paseo de las hormigas”, de modo que podrán cubrir estos servicios.
El “Paseo de las hormigas” tiene este concepto para su primera etapa. En dos años podrá ser extendido si la afluencia del público lo favorece. Esa nueva sección sería sobre la misma explanada por su costado en la avenida 22 de febrero. Para ella se planea poner un puesto que represente a cada Estado de la República. Es decir, serán 32 puestos que ofrezcan artesanía,  gastronomía y literatura de su Estado (con apoyo de las representaciones estatales formales). Si todo avanza bien, en cuatro años el Paseo daría toda la vuelta a la explanada, rodeando al edificio de gobierno.
En fechas importantes como la muerte de Fernando Montes de Oca, el inicio de la independencia, su consumación, día de muertos, la Revolución y Navidad, se fomentará esa temática en los puestos y en el adorno del Paseo. Otras fechas distintas a estas, se estimulará que las representaciones de los 32 Estados nacionales se repartan las semanas para dedicarles una feria. Es decir, si el año tiene 52 fines de semana, menos las 6 festividades señaladas, sobran 46 fines de semana. De ellos 32 se dedicarían a cada estado de la nación, y quedan 14 libres, para no saturar el calendario.
¡Ay! que ganas tengo de que ya se inaugure ese Paseo, para tener un parque ejemplar en servicios y eventos, para volver a pasear al aire libre, disfrutando como antes: la brisa, la risa y sin prisa.
Como deseo que pronto lo inauguren. Y como deseo que mi sobrino no me esté tomando el pelo.




¡EXTRA! ¡EXTRA! BOX, LUCHA LIBRE y PELÍCULAS EN EL CINE GÉNOVA, 
DE LA COLONIA OBRERO POPULAR DE AZCAPOTZALCO, Y TODO POR EL MISMO BOLETO. ¡EXTRA! ¡EXTRA!



Fotografía realizada por Joel Luna Mendoza del mercado de la colonia, 2020


Por: Joel Luna Mendoza

No cabe duda, cada generación trae sus propias características, sus formas particulares de comúnicación y expresión de sus valores. Cada generación tiene sus propios códigos de conducta que la -distinguen de las demás, pues forman parte de su personalidad.  La época y los acontecimientos históricos son los marcos que le imponen los rasgos comunes a ca- da generación.
En relación a esto, leía un artículo, en la red en formato electrónico, de la revista Selecciones del Reader’s Digest, en donde el tema tratado parecía abordar una parte de la historia y la primera época de la Colonia Obrero Popular. El artículo en uno de sus párrafos decía:
‘’Entre los años 1930 y 1950, el gobierno mexicano comenzó a favorecer la empresa nacional, con lo cual se crearon nuevas fuentes de empleo. Los obreros y trabajadores comenzaron a buscar en qué ocupar el tiempo libre. El cine, la radio, las revistas, el periódico, los deportes, el billar, el box, la lucha libre, los tríos, los gallos, la carpa o la plática en el café de chinos eran los pasatiempos de todas las clases sociales’’.

¿CÓMO ERA LA COLONIA EN LOS AÑOS 30’s DEL SIGLO PASADO?
La colonia como tal no existía, pues en su espacio había un rancho donde se criaban animales de granja: aves, cerdos, vacas. Había varios establos y el rancho contaba con vaqueros. En sus terrenos se cultivaba maíz y alfalfa y en su parte más distante era puros llanos que se extendían hacía la hoy colonia San Salvador Xochimanca y llegaban hasta los patios de vía de Ferrocarriles Nacionales que dan hacia Popotla. Hacia el oriente estaba, desde la época prehispánica, la Calzada Camarones y en lo que se refiere al espacio que ocupa hoy la avenida Cuitláhuac, en el tramo que va de la Glorieta de Camarones a Mar Mediterráneo y Calzada México Tacuba, esta no existía, según consta en fotografías de la época, había algunos árboles y llanos que conectaban con la colonia Clavería.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TENÍA LA VIDA COTIDIANA DE LOS HABITANTES DE LA RANCHERÍA?
La vida cotidiana era sencilla, pero no por eso dejaba de ser muy laboriosa, transcurría entre el pastoreo, el trabajo de los establos y las labores del campo. Los quehaceres domésticos de las señoras eran también parte muy importante, sobre todo la preparación y cocimiento de los alimentos, para ello usaban el fogón o el anafre con leña o carbón como combustible, para la molienda de sus granos empleaban molinos manuales y también metates y molcajetes. Para freír usaban manteca y no aceites y para las tortillas usaban comales. En el entorno no había agua potable, pero si se contaba con pozos. Por las noches, en el exterior de las viviendas, había poca luz eléctrica y predominaba la obscuridad y a una gran quietud la acompañaba el canto de los grillos y el ladrido de los perros. La mayor distracción cotidiana era la música y las canciones que se escucha- ban en la radio, también las primeras radionovelas.

EN LA CIUDAD SURGEN LAS CARPAS
Pero, la gran ciudad que conocimos como Distrito Federal, se extendía en todas direcciones, como una gran mancha urbana y para cada uno de sus habitantes les ofrecía múltiples medios para la di-versión y para el esparcimiento. Uno de estos lugares fueron las carpas, que eran como grandes tiendas de campaña o enlonados parecidos al de los circos. Eran espacios itinerantes y ahí se pre -sentaban los actos de magia, la música y canciones de los tríos, el baile sensual de bailarinas exóticas, sketches de los cómicos, y todo era a precios populares.

¿QUIÉNES FIGURARÓN EN LAS CARPAS?
En las carpas se presentaron figuras que llegarían a las grandes pantallas del cine mexicano como:  ‘’Tin Tán’’, ‘’Clavillazo’’, ‘’Cantinflas’’, ‘’El Chato Ortin’’, ‘’El Panzón Soto’’, ‘’Tongolele’’, ‘’Vitola’’, - ‘’Mantequilla’’, ‘’Resortes’’, ‘’Palillo’’ y ‘’Manolin y Shilinzky’’.

¿ALGUNO DE ESTOS ARTISTAS FORMÓ PARTE DE LA HISTORIA DE LA COLONIA?
Si, el cómico Manolin, cuyo verdadero nombre fue Manuel Palacios Sierra (1907-1977) que nació en la ciudad de México y hacía el año de 1935 ganó un concurso de aficionados ya que cantaba, - tocaba el piano y la guitarra. Continuando con la música, formó en 1936 el trío Alabama junto con Ernesto Cortázar y Lorenzo Barcelata y su debut fue en el teatro Politeama, este trío se disolvió en 1940.

¿ALGUNA OTRA FIGURA ARTÍSTICA TUVO PROXIMIDAD CON LA COLONIA?
No, como artistas, pero sí como deportistas de la lucha libre como lo es: ‘’Santo’’, ‘’El Enmascarado de Plata’’(1917-1984) y el ‘’Cavernario Galindo’’ (1923-1999). Del ‘’Santo’’ se comenta que inició su carrera en la Arena de Perlavillo Cozumel 1934, otros mencionan que en el deportivo Islas de la colonia Guerrero en 1935. Del ‘’Cavernario’’ se sabe que inició su carrera en el año 1930.

1936, AÑO EN QUE INICIA LA INTRODUCCIÓN DE UN SISTEMA DE DRENAJE QUE DARÁ LA BASE PARA LA URBANIZACIÓN DE LA COLONIA
En 1936 se inician obras para la instalación de un sistema de drenaje en lo que hoy son las avenidas Mariano Escobedo y avenida Cuitláhuac, estas obras se concluirán en 1942.

LA COLONIA EN LOS AÑOS 40’s
En esta década y con la introducción del sistema de drenaje en el tramo Glorieta de Camarones a Calzada México Tacuba hubo la posibilidad de urbanizar la colonia, dotar de un servicio de alcantarillado y una red de agua potable. Posiblemente, los propietarios del terreno vieron como un buen negocio el lotificar, el fraccionar y vender para la formación de la colonia. En estos años no se con- taba con una capilla, templo o iglesia, pues el terreno aún era un baldío.

En esta década empieza a surgir una zona industrial en San Salvador Xochimanca donde se establecerán fábricas de telas, bolígrafos, fundidoras de cobre, estufas y refrigeradores, colchones, embotelladoras de refresco, de cerraduras y candados, de discos fonográficos y de fabricación de hielo, todo esto aceleró la urbanización de la zona. Según consta en algunas fotografías, la colonia se fue urbanizando poco a poco, empezando por las calles pegadas a Calzada Camarones y a lo que iba a ser el tramo de avenida Cuitláhuac, calles como Norte 75, Norte 73 y Poniente 58 fueron las primeras en lotificarse y urbanizarse.

¿MIENTRAS TANTO, QUÉ ACONTECÍA CON ‘’MANOLÍN’’, ‘’SANTO’’ Y EL ‘’CAVERNARIO’’?
Entre 1940- 1945 Manolín trabaja en varios teatros. A partir de 1945 y por tres décadas hará dueto con el cómico Shilinsky – ‘’Fijate qué suave’’. Con respeto a ‘’Santo’’ el 2 de abril de 1944 en la Arena Coliseo pierde el campeonato nacional de peso medio ante el luchador ‘’Tarzán López’’. El   ‘’Tarzán López’’ (1912-1975) fue un luchador originario de Zacatecas que llegó a la capital y aparte ser un luchador profesional, estableció un negocio en la colonia Clavería. Con respecto al ‘’Cavernario’’, siguió su carrera y en el año de 1949 le gana el título nacional semicompleto al ‘’Tarzán López’’. Para el final de la década de los cuarentas las carpas van dejando de existir, sólo la Carpa México continuó por varias décadas, y estas dieron pasó a los Teatros de Revista.

LOS AÑOS CINCUENTAS
Para 1950 se pavimenta, se instalan banquetas y se dota de alumbrado público a las avenidas Mariano Escobedo y avenida Cuitláhuac, desde la avenida Marina Nacional y más allá de calzada Vallejo. Poco más de 6 kilómetros de asfalto. Es aquí donde se completó el tramo de avenida Cuitláhuac y que la uniría a Mariano Escobedo y es así que esta importante avenida sería parte de nuestra colonia a partir de entonces, así como de la colonia Clavería. Como un dato, para la conservación ecológica y sustentabilidad del camellón de Cuitláhuac, esta cuenta actualmente (2020), en el tramo de Glorieta Camarones a la vía de Ferrocarriles Nacionales, en el límite de Azcapotzalco con la alcaldía Miguel Hidalgo, con 330 árboles, en su mayoría de más de 70 años de edad. No obstante que la colonia seguía con su proceso de urbanización, esta presentaba un encerramiento hacia Camarones, la calle Norte 67 fue la última en pavimentarse y por varias décadas, en su salida a Camarones, quedó como una terracería sin pavimentación, la calle Norte 69 quedó co-mo cerrada, nunca salió a Camarones, al igual que Norte 71. La calle Norte 73 presentaba la misma condición que las anteriores, pero dos décadas después se abriría hacia la calzada, Norte 75 en su último tramo a la Calzada era una terracería y también dos décadas después fue asfaltada, la calle Norte 77 siempre estuvo pavimentada hasta la calzada.  
 La colonia a partir de estos años contó con el servicio público de alumbrado, con postes y lámparas de luz incandecente, las cuales no eran muy eficientes, cada lámpara iluminaba un perímetro de diez metros y después entraba en una penumbra y un poco más allá en una obscuridad hasta llegar a la siguiente lámpara. La colonia no contaba con un mercado público y los comerciantes construyeron puestos de lámina y se instalaron a lo largo de la calle Poniente 54, desde el cruce con Norte 69 hasta el cruce de la calle Norte 73 y 75. No existía el Kinder, ni el Instituto Cobre de México, en su lugar estaban muchos tambos de chapopote que posiblemente se utilizaban para  recolectar desperdicios. No había edificios como los ‘’Palomares’’, ni los Condominios de Cobre de México, pero ya estaba construido y habitado ‘’El Castillo de los Monstruos’’.                                                           En esta década los colonos se empiezan organizar para la construcción de una iglesia, pero solo logran establecer una pequeña capilla, pero se va estableciendo como la fiesta más importante de la colonia el día 12 de diciembre de la Guadalupana, con quema de castillo y venta de antojitos.El entusiasmo de una señora hizo que se llevaran a cabo peleas de box y lucha libre, en algunas ocasiones el ring se instaló en Poniente 58 con Norte 69 o con Norte 73 o con Norte 75.

¿QUIÉNES DESTACARON EN LAS CONTIENDAS? 
En ese tiempo destacó un joven de nombre Rosalio Hernández Sandoval (1932-2019) quien residía en la colonia desde hacía 10 años. Rosalio llegó a los trece años, 1945, junto con su hermano de la población de Ayotlán del municipio de Atotonilco, Jalisco, llegaron con su sombrero, por eso lo empezaron a llamar ‘’El Charro’’. Fue este joven quien gano los trofeos para la colonia. Peleo en los rings instalados en la colonia, pero llego como profesional a la arena Coliseo en donde gano el XIII campeonato a los guantes de oro en la categoría de peso mosca junior en el año de 1956. (véase el poster y la foto)
                                                                                                       

IMÁGENES FOTOGRÁFICAS FACILITADAS POR ALFREDO HERNÁNDEZ OLVERA.

Su hijo Alfredo Hernández Olvera nos da más detalles de este personaje:
‘’Llegó a temprana edad a la Ciudad de México, pero en Jalisco, su entidad, ya tenía fama como jockie, pues había ganado casi todas las carreras de caballos en varios estados, al llegar a la ciudad por la situación económica que vivía, tuvo que trabajar en diferentes oficios y al tener 17 años se dedica a trabajar como ayudante de yesero siendo un trabajo muy difícil y pesado, logra aprender- lo en poco tiempo y a la edad de 20 años ya era maestro. Trabajo por su cuenta, teniendo a su car- go varios maestros yeseros y a esa edad comienza a entrenar box, inscribiéndose en el campeona- to a los guantes de oro, ganando su primera pelea, en la segunda fue descalificado por no asistir ya que no sabía que tenía que pelear esa misma semana. Al año siguiente, 1956, se inscribe de nuevo en el campeonato de los guantes de oro, ganando todas las peleas y llegando así a la gran final, aunque no era el favorito de la mayoría, gana el campeonato en noviembre de 1956 en la Arena Coliseo’’.                                                                                                                        ‘’Tiempo después, retoma su actividad laboral y trabaja para el Departamento Central de Obras de la Ciudad de México con el puesto de encargado de personal, al concluir con este contrato regresa a trabajar como contratista, en áreas de pintura, restauración de monumentos, iglesias y catedrales. Además, decoración de imágenes religiosas en acabados dorados y labrados y uno de sus principales trabajos será en la Catedral de la Ciudad de México por 13 años en donde pintó la fachada con una mezcla de varios polvos y líquido de plantas que el mismo obtuvo’’.

1958: AÑO DE LA GRAN LUCHA LIBRE
Al igual que las peleas de box de la década de los 50’s, también se realizaron las de lucha libre, varios fueron los gladiadores que contendieron en ellas, pero la más relevante fue: la pelea de ‘’Santo’’, ‘’El Enmascarado de Plata’’ contra el ‘’Cavernario Galindo’’ en el año de 1958 en un ring insta- lado en la calle Poniente 58 con Norte 73.

EL CINE GÉNOVA UN CINE EXCEPCIONAL EN LA COLONIA
La colonia, aun no completamente urbanizada, contó en esta década con una pequeña sala de cine lo cual resultaba completamente excepcional, pues ¿qué colonia tenía su sala de cine? El cine Génova fue un cine pequeño ubicado en un segundo piso en la calle Poniente 58 y  fue creado  por el cómico Manolín. Funcionó por un breve tiempo, dos años, y fue hacia finales de la década de los 50’s cuando proyecto sus funciones. (véase las fotos del edificio donde estuvo el Cine Génova)

Fotografías realizadas por Joel Luna Mendoza, 2020

                                           

A MANERA DE CONCLUSIÓN
La urbanización de la ciudad se hizo patente en el espacio que hoy es la colonia, fue una transición del campo a la ciudad, se notó que esta urbanización era impulsada por la industrialización del país y las obras públicas de gobierno.                                                                                                                                Los habitantes de la colonia al igual que todos los de empleados de la ciudad buscaban la ocupación de su tiempo libre. Los artistas y deportistas tenían un contacto muy próximo con la población. 
Con este relato se ha realizado una microhistoria, la cual continuaremos hacia el pasado más remo to y hasta la actualidad, por el momento concluimos el presente artículo esperando continuar pronto con más de esta crónica.
Colonia Obrero Popular, Azcapotzalco, CdMx a 10 de julio de 2020