martes, 15 de diciembre de 2020

 

EL TROLEBÚS


Por: Gustavo Aquino

Ese monstruo mitológico que atraviesa el territorio mágico de Azcapotzalco llegó a nuestro país a mediados del siglo pasado a partir de la creación de un organismo del gobierno encargado de este transporte, aunque realmente se generó a principios del mismo siglo, en Alemania.

Un transporte sencillo que rápidamente se popularizó, tanto que en Estados Unidos las industrias de automóviles, se opusieron a su implementación porque representaba una competencia para ellas.

Se sabe que uno de los depósitos más antiguos es el Azcapotzalco, igual que el de Indianilla, en la colonia doctores.

(Según mis memorias, la terminal estaba anteriormente bajo el puente vehicular de Aquiles Serdán, en el cruce con castilla, y ahí los guardaban).

Recuerdo la anécdota de un adolescente, de la colonia Tezozomoc que una vez me acompañó a la parada, se asombró de verlo y gritó graciosamente, “no me voy a morir si antes no viajo en ese trolebús”.

Se supone que los trolebuses sustituyeron a los añorados tranvías, y la ruta que atraviesa Azcapotzalco es el que viene del metro aeropuerto al metro Rosario. Aunque también a veces viene de Tlacos (otro depósito ubicado en Aragón, en la Gustavo A. Madero), y también tiene terminal en Bachilleres, antes del metro Rosario.

Pues bien este gusanote blanco que atraviesa todo Azcapotzalco, tiene sus asegunes, a medio viaje se puede quedar sin energía eléctrica y dejarte, por ejemplo, en medio del puente que atraviesa la avenida Insurgentes (imagínense con lluvia, conozco anécdotas de quien le ha pasado),

Si algo obstaculiza su paso, un accidente de tránsito, un tráiler (pínches tralilers), o simplemente un auto mal estacionado, dada su poca capacidad de maniobrar, tiene que detener su marcha, y en estos casos y no queda más esperar, o caminar hasta una parada cercana de algún otro transporte público.

También, por la antigüedad de algunos de estos vehículos, es común que se descompongan, y ahí sí no queda más que bajarse.

Por otro lado, su nombre proviene de los cables que lo conectan a la red de energía eléctrica, llamados troles, que a lo lejos parecen antenas, y al acercarse, van anunciando su llegada.

La próxima que vez usen este medio de transporte, prepárense para una gran aventura, pasando por algunos pueblos y barrios como Santa María Maninalco, Los Reyes Tezcacoac, Santo Domingo Huexotitlán, y la gran Unidad Habitacional El Rosario.




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