miércoles, 16 de diciembre de 2020

 

LA FLOR DE NOCHEBUENA, 

DE MÉXICO PARA EL MUNDO

Por: José Carbajal Cortés

Con dedicatoria a Cristina Espitia.

   Nuestro país, posee una gran gama de flores que nos distinguen. La dalia, el geranio, el cempasúchil (o cempoal-xóchitl) y muchas más y entre éstas la inconfundible y tradicional flor de Nochebuena. En torno a esta hermosa flor tenemos su historia, mitos y leyendas.

 

Su historia y mito.

  Esta flor es originaria de México, es un símbolo representativo de la navidad y no sólo en nuestro país, sino además se ha extendido en el mundo. Es maravilloso ver esta flor por todos los Estados de la República a lo largo de las celebraciones decembrinas y es la flor mexicana más conocida en todo el mundo. 

  Siendo originaria, esta flor era conocida antiguamente por su nombre náhuatl de cuetlaxóchitl que significa “flor de pétalos como el cuero” y simbolizaba para los antiguos aztecas la “nueva vida”. Pertenece a la familia de las euforbiáceas, de hojas grandes de rojo intenso y sinuosas.

  Su nombre de Nochebuena se lo dieron los primeros misiones franciscanos en el siglo XVI, quienes le destinaron un uso decembrino a esta flor al saber que eran consideradas como de “nueva vida” y empezaron a adornar el pesebre de la natividad o nacimiento del niño Jesús, empezando la evangelización con la nueva vida o llegada de la natividad del Señor y por ello le dieron el nombre a esta flor de Nochebuena, del nacimiento del rey que traería una nueva vida a todas las generaciones en la noche del nacimiento del Salvador del mundo.  

  La cuna de esta bella flor proviene del Estado de Guerrero y Oaxaca florece de manera especial durante los meses de noviembre y diciembre. Su intenso color rojo adorna las fiestas navideñas de manera indispensable en nuestras navidades mexicanas en los hogares cada fin de año de manera tradicional, siendo pues 100% de nuestro país originaria de tiempos prehispánicos.

  Se le ha llamado de diversas formas en el mundo como: Flor de fuego, Flor de Sta. Catarina, Flor de Pascua y de Hoja de fuego. Esta flor en varias partes del mundo es conocida más como Poinsettia por ser R. Poinsett primer embajador de Estados Unidos en México quien, en 1828 al llevarse unas semillas y plantarlas en Carolina del Sur, al aclimatarse una vez llevada, se empezó a difundir por todo el sur de la Unión Americana y después se le llevo a Francia, en donde se propagó por toda la Europa, llegándose a conocer como flor emblemática de la natividad. Aunque es de mencionar que Poinsett, no menciono que estas semillas de la flor al enviarlas eran originarias de nuestro país, por lo que se pensó el mito de que esta flor era originaria de Norteamérica, pero afortunadamente, se le ha reconocido a nuestra flor de Nochebuena o Cuetlaxóchitl, su origen mexicano.

 Es de observar en nuestro país los enormes invernaderos especialmente acondicionados y protegidos para la Flor de Nochebuena en Taxco Gro (pueblo mágico, en donde se lleva a cabo el Festival de la Flor de Cuetlaxóchitl en el mes de diciembre de manera única en el país), Michoacán (en la carretera a Ocampo de manera maravillosa y espectacular) y en muy diversas regiones del país.

 En la Ciudad se cultiva produciéndose en lugares como Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac, etc., año con año durante su temporada. Y si tú has visitado un invernadero, habrás vivido una experiencia agradable a la vista, llenando el mirar de una manera especial y mágica, ante los kilómetros de flor cultivada.

 

Sus leyendas.

 Esta flor ha sido objeto de muy diversas leyendas sobre la Navidad o Natividad debido a su singular color y apariencia. Una de estas leyendas es que los aztecas suponían que esta flor de cuetlaxóchitl, cumplía con la misión de que al plantarla y cuidarla les daba belleza y esperanza a los seres humanos y simbolizaba una nueva vida, alcanzada por los guerreros en batalla, que regresaban a la tierra a libar la miel de la flor.

 La leyenda en Francia nos dice de la historia del niño Cuasimodo quien hacia malabarismos en la noche de Natividad frente al gran Altar de Notre Dame, en París, pues no tenía que ofrenda llevarle más que su arte al niño Dios. Por lo que realizó su mejor truco de malabarismo que fue premiado por el gesto de sonrisa de la Madona, aunque no es leyenda de la flor, es propiamente más sobre la Nochebuena.

  La leyenda mexicana cercana a nosotros, nos cuenta de un niño humilde llamado José, que fue a la misa de Navidad sin tener nada queriendo darle un presente al niño Dios. Afuera en la Iglesia se arrodilló y empezó a rezar y pidiendo algo que pudiera dejar en la cuna y a los pies de la Virgen. De manera milagrosa aparecieron arbustos cubiertos de extraordinarias flores rojas. El niño corto las flores de las ramas y surgió de los tallos una fragancia blanca (Las flores rojas simbolizaban la sangre de Cristo, lo blanco del tallo, la pureza del alma y el verde lo eterno de la tierra). El pequeño José entró a la Iglesia y acercándose puso las flores rojas al pie de la cuna de madera del niño Dios. Entonces se dice que la Virgen levantó su mano hacia José como un gesto de agradecimiento y de amor. Las estrellas doradas de su vestimenta brillaron y afuera en el cielo, surgió del manto de la noche una estrella que brillo sobre aquel poblado.

 

Regalo de México, para el mundo.

 Es desde el siglo XIX que, en muchos países, formaría ya parte del ornato de los templos europeos en sus fiestas decembrinas al irse extendiendo su uso. Fue por primera vez en la Ciudad de Vaticano, en la Basílica de San Pedro y Plaza que fue adornada en el año de 1899 un 24 de diciembre con nuestra cuetlaxóchitl, que México aporto. Y de ahí, fue destinada a simbolizar de manera providencial la Navidad esta flor de Nochebuena en todo el orbe.

 Así a través de los años la gente alrededor del planeta al celebrar el acontecimiento y las Misas, son para recordar el nacimiento del Salvador del mundo, en que adorna las iglesias, casas, espacios públicos, etc., ya que se ha convertido en el símbolo hecho flor del nacimiento del niño Jesús, de la Navidad.     

Actualmente se le cultiva en diversos países del mundo como flor ornamental en épocas decembrinas.   

 Por lo que ya desde hace ya algún tiempo, con la globalización de culturas y costumbres, esta flor, nuestra flor de Nochebuena es conocida y apreciada en todo el planeta, siendo así de México para el mundo.     

 El 8 de diciembre se ha instaurado como el “Dia Nacional de la Nochebuena” en nuestro país, reconociendo a ésta su flor emblemática, su planta nativa.

 Que la Nochebuena, traiga al mundo una “nueva vida” en estos tiempos difíciles de la pandemia del virus que afecta al mundo y si tú buscas la Flor de Nochebuena, puedes obtenerlas en nuestros mercados (en Azcapotzalco las puedes localizar o encontrarlas en la calle de Rayón Sur a un costado del Mercado de Azcapotzalco en su Centro Histórico, donde se instalan año con años en estas épocas decembrinas de manera tradicional) en tianguis, en florerías, en invernaderos y en puestos donde las puedas ver a todo lo largo del país a esta emblemática flor, orgullosamente nuestra flor mexicana.

 

 

Bibliografía.

 

Ramírez Santos, Alberto (edit.). Navidad en México. Santafé de Bogotá, Colombia: Panamericana, 2000.

Ruiz Álvarez, Mercedes. Historia de las tradiciones y costumbres Navideñas de México. México: Minos Tercer Milenio, 2006.

Shelly, Jennifer. (trad.). The Treasure of Chrismas (Regalo de Navidad). México: Quimera editores, 2000.

Verti, Sebastián. El libro clásico de la Navidad en México. México: Ed. Diana, 1991.

 

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