domingo, 11 de agosto de 2019


LA PROMESA DE UN EXVOTO Y LOS ORFEBRES ARTÍFICES DE ATZCAPOTZALCO: UNA REALIDAD Y UN MISTERIO.

Por: José Carbajal Cortés.
Investigador y Cronista de Azcapotzalco.
                            - Con dedicatoria a Cynthia Cruz y hacia Azcapotzalco.



   Caminando por un sitio característico de la actual Ciudad de México hacia el norte, me encontré dentro de un lugar de recintos religiosos, con un pequeño y significativo museo: el Museo de la Basílica de Guadalupe en la Villa de Guadalupe, cercano al sitio del acontecer de las apariciones guadalupanas. Al entrar a este recinto, se observa que se encuentran exhibidos varios exvotos en ambos lados del corredor expuestos. Y, la pregunta es ¿Qué son los exvotos? Este término proviene del latín exvoto donatum que significa “donado por promesa” por lo que los exvotos son ofrendas que se hacen en cumplimiento de una promesa a la Virgen María, a Jesús para agradecer favores.  Por tanto, son objetos elaborados que se ofrecen a la divinidad para agradecer un favor recibido (Olguín, 2009). Estos exvotos son láminas pintadas de pequeño formato que se elaboran con diferentes materiales como: madera, lámina, cera, etc., que, además, se encuentran también objetos elaborados en plata y que son realizados por los fieles, como testimonio de un milagro o portento acontecido en sus vidas.
  Y así, siguiendo dando unos pasos en el interior del Museo, algo llamó particularmente mi atención: en una placa o cédula, se exponía pues la información de que eran los exvotos y, entre ésta información se hallaba la palabra Atzcapotzalco ya que casi hacia la parte final, aparece que:

… Hernán Cortés mando labrar con los orfebres de Atzcapotzalco una pieza con la forma de un alacrán, para dedicarlo y llevarlo en agradecimiento a la Virgen de Extremadura en España –donde era originario- por haberlo salvado de la mortal picadura de éste.

 Y, pensando si habría algún documento de donde venía esta referencia y como se había sucedido esta historia, al empezar a indagar este asunto, observé fascinante el hecho y nos daremos cuenta del porqué, conforme tal suceso, historia y crónica se irá hilvanado.
  Pues bien va la crónica a ello. Se cuenta que ya realizada hace años la conquista y que don Hernando o Hernán Cortés, -que no era tan cortés que digamos- se hallaba recorriendo tierras de su propiedad en Yautepec, [en el actual Estado de Morelos] donde tenía vastos plantíos de moreras, le aconteció un encuentro con un alacrán de estas tierras, aunque otros autores han referido que se trató de un escorpión, este hecho sucedió de la manera siguiente:

     “Andaba por sus tierras de Yautepec Hernán Cortés, con sus acompañantes, contemplando sus plantíos de moreras [plantas para criar gusanos de seda], cuando repentinamente dio un grito violento de dolor, y se llevó rápido la mano a una pantorrilla. Todos vieron que tenía un enorme alacrán, rubio transparente, clavándole los garfios, y aún le metía en la carne el agudo chuzo de su cola… El alacrán empezó a correr veloz, ondeante por el suelo húmedo, intentando escapar… y ya varios de los acompañantes de don Hernando se apresaban a aplastarlo… pero Cortés los detuvo en su intento y les mando con voz penosa que no matasen a ese animalejo dañino, sino que lo recogieran en un lenzuelo. Así se hizo…Se fueron todos a la casa comentando el suceso, pero Cortés ya no podía llegar; empezó a sentir un menudo hormigueo por todo el cuerpo… Cortés ya no podía hablar, la lengua la sentía gruesa y muy torpe… todos lo veían en peligro de perder la vida. Él también creyó que llegaba a su fin… Estando en esa congoja volvió con fé los ojos a la Virgen de Guadalupe de su tierra extremeña, … ofreciéndole que si lo aliviaba le llevaría en persona un ex-voto a su santuario en agradecimiento. Apenas había brotado esa promesa efusiva cuando en la estancia entró un indio del que afirmaban que sus manos eran medicinales, le puso en la herida a don Hernando un emplasto hecho de hierbas olorosas y le hizo beber una pócima amarga. Con todo esto se le fueron extinguiendo poco a poco los insufribles dolores, pudo hablar claro y quedo al fin sano y bien puesto… Dispuso su viaje… [y] mando labrar en metal precioso, el exvoto prometido a la morena virgen extremeña, a los hábiles orfebres de Atzcapotzalco… Deseaba Cortés que ese exvoto fuese un alacrán hueco para ponerle dentro el que le picó. Al poco tiempo estaba ya fundido, con un espléndido engaste de piedras finas… resaltaba el color verde de cuarenta y cinco esmeraldas… (Carino,1994, p. 50-52).

    El historiador Federico Gómez de Orozco, fue el primero en llamar la atención sobre este exvoto, ya que nos dice que, en algún viejo documento, leyó:

que yendo Cortés cierto día a visitar sus campos de moreras ubicados en Yautepec (actual Estado de Morelos), fue picado por un alacrán, de los muchos muy ponzoñosos que hay en la Tierra Caliente”.  (Martínez,1994, p. 501).

  El libro de José Luis Martínez, titulado Hernán Cortés, se nos muestra un dibujo de este exvoto, que, es la joya que mando realizar Cortés a los orfebres de Atzcapotzalco, por el año de 1528, como agradecimiento para ofrecerla como exvoto, llevándola ese año de su grave acontecimiento a España según constan las crónicas registradas en el Monasterio de Guadalupe en Extremadura, teniéndose como la más antigua referida o escrita, allá en España en 1597 por el cronista de este Monasterio Fray Gabriel de Talavera, al ir descubriendo en aquel año, las preseas de la Virgen de Guadalupe Extremeña. (Gómez, 1942, p. 51-52).


El exvoto atribuido a Cortés, según el dibujo del inventario de alhajas de la Virgen de Extremadura. Imagen del libro Hernán Cortés de José Luis Martínez.


   El pretexto del presente tema, no es sobre don Hernán Cortés como parte de una biografía, sino sobre el hecho, el suceso del exvoto que, a través de una promesa manda la realización de tal joya, única en este tipo de orfebrería que proviene del Atzcapotzalco del siglo XVI, que, como bien nos dice Gómez de Orozco, es de gran importancia histórica, por el raro mérito de su origen, como una primicia manifestación de la pericia técnica de los orfebres indígenas, en su manufactura realizada en oro y piedras engarzadas, considerado este relicario como una muestra única de aventajada orfebrería de origen prehispánico.
  Es menester por tanto subrayar propiamente que es de orfebrería y lapidaria de artífices tepanecas o tecpanecas siguiendo así la tradición metalúrgica, ubicando esta parcialidad u omecampan, que como división perduraba, siendo pues, escribir que fueron orfebres tepanecas, tal como aparecen en las crónicas: una joya mandada a realizar por hábiles orfebres de Atzcapotzalco.  En su elaboración, es posible que fueran dos o quizá tres los artífices: quien trabajo el metal en oro y quien elaboró la lapidaría, ya que el engarzado de las piedras preciosas y la forma del relicario, fueron elaboradas en una pieza terminada, poco después del suceso del alacrán. La fama de Azcapotzalco en la práctica metalúrgica la encontramos aludida varias veces, por el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, siendo que entonces había ya una tradición del trabajo de los metales, [oro, plata, bronce, latón] en un lugar que se dice Escapuzalco, que se situaban a una legua de Tenochtitlán.
  De tal pieza de orfebrería es posible asegurar el lugar de elaboración en que fue realizada como se ha mencionado en Atzcapotzalco, que, con el conocimiento que tenemos de la organización de los antiguos calpullis, el sitio en que fue elaborado lo podemos ubicar en el calpulli de Amantlan, [San Miguel Amantla Tlapitzac] de la parcialidad del mexicapan, que, aunque este barrio se dedicaba al arte plumario por los amantecah, también se nos refiere de tradición metalúrgica, ya que en la fachada del templo en honor a San Miguel Arcángel esta esculpida la inscripción en náhuatl: “sanc miguel tlapitzac inic nazcalli io nimaual y cruz”, que, la palabra tlapitzac es alusiva a la de fundición (López, et al., 2016, p. 53). Otro lugar probable también, sería el calpulli de Tletalman yopico (actual Barrio de Santa Bárbara Yopico) de la parcialidad del tecpanecapan que se dedicaba también a la orfebrería. Ambos calpullis situados dentro de la tradición orfebre tepaneca.
  Ha escrito el cronista de otros tiempos de la Noble y Leal Ciudad de México, don Artemio de Valle­-Arizpe, que ya no se resguardaba esta joya en el Monasterio de Guadalupe en Extremadura, debido a una desamortización de bienes en España, que se le guardaba ahora en el Instituto de Valencia de Don Juan en Madrid, España, para quien deseara apreciarla como primicia de la platería [sic] indígena del siglo XVI (Carino, 1994, p. 52). Pero, en el Instituto de Valencia de Don Juan, la joya del exvoto, difiere del que se le atribuyen al exvoto de Cortés… ya que ostenta otra forma: de lagarto con cuatro extremidades y con menos piedras preciosas. Se dice que actualmente la ubicación o paradero de esta joya realizada por orfebres tepanecas de Atzcapotzalco es un misterio… ya que no concuerda el dibujo primigenio, ni el número de esmeraldas, comparando con el que se encontraba, en el registro del Monasterio de Guadalupe en Extremadura.
El exvoto atribuido a Cortés, según el Instituto de Valencia de Don Juan. Del artículo:

¿El exvoto de Hernando Cortés? de Gómez de Orozco.


 Es necesario mencionar que Hernán Cortés, no escribió sobre el suceso del alacrán que le aconteció, fueron otros los autores quienes hacen referencia de este suceso, ya que de haberlo escrito Cortés tendríamos el dato de primera fuente, sobre si fue un alacrán o un escorpión (lagarto ponzoñoso) que abundan en la región de Yautepec.  
  Sobre el tema del exvoto de Cortés ofrecido a la Virgen de Guadalupe de Extremadura, posiblemente se seguirá escribiendo… cuya joya o relicario es sin duda alguna, elaboración de hábiles orfebres y lapidarios tecpanecas de Atzcapotzalco y, que, seguirá siendo por su historia y crónica conformada, una realidad y un misterio.  

*Nota. Se han utilizado para el presente trabajo elaborado, las palabras de Atzcapotzalco y Escapuzalco, encontrándose así en los textos referidos, ya que actualmente se escribe Azcapotzalco.

Fuentes consultadas:
Carino, L.F. (diciembre de 1994). Los alacranes de México. México desconocido. (214), p.48-53.

Díaz del Castillo, B. (1979). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, México: Promexa.

Gómez, F. (1942). ¿El exvoto de Don Hernando Cortés? Recuperado de https: www.analesiie.unam.mx/pdf/08_51-54.pdf

Martínez, J.L. (1993) Hernán Cortés. México: Fondo de Cultura Económica.

Olguín, A. G. (2009). Museo de la Basílica de Guadalupe, un acercamiento. México: Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe. Museo de la Basílica.




1 comentario:

  1. Interesante historia la de la llamada "joya del alacrán y Hernán Cortés" Felicidades a este artículo cronistico e histórico

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