jueves, 20 de agosto de 2020


PELICULAS 
FILMADAS EN AZCAPOTZALCO, 
A CIEN AÑOS. 

(PRIMERA PARTE).
Por: José Carbajal Cortés. Cronista de Azcapotzalco, CDMX.

A Ivette Rosas.

   El cine filmado en Azcapotzalco inicia en el antiguo Barrio de Atenco, barrio originario prehispánico, se hallaba conformado como calpulli al lado del gran lago de Texcoco que se extendía hasta este lugar. El significado en náhuatl de Atenco es:” junto o a la orilla del agua”. Con el tiempo este barrio se llamará San Lucas Atenco y que es la actual colonia El Recreo, este lugar ha existido por tanto desde el siglo XIV. Nos ubicaremos en este sitio en su entonces Municipalidad en el siglo XX, donde comenzaremos un viaje cinematográfico.
   Es a 100 años del cine filmado en tierra chintolola Azcapotzalco, cumplidos el pasado año de 2019 (la película o realización, a la que nos referiremos, se extendería de 1919 a 1920 en su exhibición) y en el marco asimismo, de la celebración en este 15 de agosto del 2020 del Aniversario de nuestro cine: el Día Nacional del Cine Mexicano, instaurado el 20 de abril de 2017 por la LXIII Legislatura del Senado Mexicano que anuncio la aprobación de una iniciativa de manera unánime: todos los 15 de agosto de cada año se celebraría en todo el país, como un reconocimiento a su relevancia, expresión artística en la imagen de México y como parte de la esencia de nuestra identidad nacional (Milenio, 2020). Además del aniversario de celebración del rodaje en agosto de “Allá en el Rancho Grande” Sirvan estas tres celebraciones para las presentes crónicas del cine filmado en los terruños chintololos.  

   A manera de introducción: el arribo del cine.
  La llegada de la invención del cinematógrafo o cine a nuestro país se suscitó 8 meses después de su aparición y exhibición en Francia en el año de 1898, arribando a nuestro país traído por Bon Bernard y Gabriel Veyre, enviados de los hermanos Lumière, estableciéndose durante el gobierno de nuestro país del presidente General don Porfirio Díaz, quien simpatía con lo “afrancesado” y con el lema de “orden y progreso”, iniciándose la entrada del novedoso invento en la función ofrecida en su honor en el Castillo de Chapultepec el día 6 de agosto de 1896 (De los Reyes, 1983). Propiamente la primera función pública de este invento se llevó a cabo en un salón en el entresuelo de una droguería acondicionada para ello en la 2ª calle de Plateros 9, en la actual calle Francisco I. Madero, Centro Histórico, en la capital del país el día el 14 de agosto de 1896 (De los Reyes, 1996). Este gran invento, novedad en su momento, sorprendería ya y convocaría multitudes.
  Surgirán realizadores o directores que empezarán a filmar en nuestro país con la llegada del naciente invento como don Salvador Toscano, Jesús H. Abitia, Enrique Rosas, Guillermo Becerril, Ernesto Vollrath, los Hermanos Alva, los Stahl, Miguel Contreras Torres, entre otros, que generará además de la novedad y exhibición itinerante, toda una industria cinematográfica. Serán varios los directores y productores que empezarán a filmar, primeras escenas breves o “vistas”, hasta conformar películas de mediometraje o largometraje. El primer claro ejemplo será Salvador Toscano. El cinematógrafo empieza sin el sonido directo por lo que se le llama en sus inicios del desarrollo, como la etapa del cine mudo o silente que abarcaría de 1898 a 1930 (Peña, 1996).  

1, 2, 3, cámara, acción, comenzamos 
  Para empezar este fascinante recorrido por estas crónicas cinematográficas de cine filmado en Azcapotzalco, es menester o séase necesario, remitirnos a aquellos lugares en donde se llevo a cabo su filmación, esto es lo que en el argot cinematográfico se llaman locaciones, que no es otra situación que los espacios naturales y/o construidos para acondicionar en una totalidad una atmósfera para tal fin o con ligeras modificaciones, donde se ha de llevar a cabo la filmación en “exteriores” para diferenciarlo de los espacios en interiores llamados Estudios de la Industria cinematográfica como sería el caso de los Estudios Churubusco, CLASA, Tepeyac, Estudios América, entre otros.  
  Este es un recorrido por el tiempo y el espacio a través de las películas filmadas por Azcapotzalco, en sus barrios, pueblos, su gente, sus paisajes. 1, 2, 3, cámara, ¡comenzamos!...
  En este contexto nos encontramos en el siglo XX: año de 1915 en México, en el terrible año que será historia y noticia. Históricamente porque será conocido como el “año del hambre”, durante la contienda de la Revolución Mexicana y de noticia con lo cual empieza nuestro tema: el de los asaltos o atracos de la llamada la banda del automóvil gris, cuya historia cinematográfica se empezará a gestar en el momento en que el camarógrafo Enrique Rosas, filmara con su cámara (ya que fue llamado y encargado por la policía de registrar el suceso) el fusilamiento de 6 de los integrantes de esta banda,  que será precisamente estas escenas que se muestran al final de la película, el inicio de la idea de filmar un largometraje basado en las noticias y documentación de aquellos sucesos del año de 1915, rodarlas con este elemento incorporado en el año de 1919 por su realizador Enrique Rosas y Cía., ya que la dirigiría en aquel año, siendo una película de la etapa muda situada en este contexto histórico de la postrevolución en nuestra cinematografía.   
 Ya que Enrique Davalos anota:
 “La idea de la película parte precisamente de registros fílmicos tomados por don Enrique Rosas el 20 de diciembre de 1915”. Y agrega:
  “… El prurito realista documental y verista de Enrique Rosas se explica por la necesidad de armonizar las partes filmadas con base en el guión con el material del fusilamiento. Esto lo hace rodar en los lugares reales de los acontecimientos. El señor Juan Cabrera, jefe policiaco responsable de la aprehensión de los criminales proporciona documentación y actúa también en la película representándose a sí mismo” (Dávalos, 2010., p. 11).  
   Por lo que observamos en el film que las locaciones elegidas por Enrique Rosas, son para darle un realismo a la película de manera atrayente, en los mismos lugares, en la mayoría de los casos de los hechos sucedidos por la banda que asoló a la sociedad de entonces.

  Esta película de El automóvil gris, se filmará entonces con locaciones en Apam, Puebla, San Cosme, en la Av. Reforma, en la Ciudad de México y alrededores. Es en estos alrededores que se filmaran dos escenas de este largometraje en el Barrio de San Lucas, en la entonces Municipalidad de Atzcapotzalco, ello debido a la documentación proporcionada por el detective, pues sitúa o refiere en su investigación que dos de aquellos integrantes de la banda -ya que se habían desperdigado para burlar a la policía- se esconden en diversos sitios como en: Apam, en Ciudad de México y en la Municipalidad de Azcapotzalco, en donde los pasos del detective lo llevan a la antigua calle de la Rosa (actual calle Aquiles Elorduy) en la persecución de dos de los integrantes de la banda, en escenas que se han dicho como emocionantes en una persecución de “policías y ladrones”.  
  Por lo que según nos comenta la cronista de este barrio, la Mtra. Solórzano que:
 “Un gran alboroto causo el día que llegaron reflectores y cámaras para filmar en el barrio algunas escenas de la película La Banda del Automóvil gris [también conocida como El automóvil gris]” (Solórzano, 2007, p. 7).  
  Por lo que la antigua calle de la Rosa en Azcapotzalco a cien años, ya no se ve así, pues no lleva ya este nombre, ni su fisonomía es la de aquel tiempo pretérito. La película es un testimonio histórico de imágenes, documento visual de la ciudad de entonces y sus calles, siendo considerada la más importante de la etapa del cine mudo, al tener un argumento basado en un suceso verídico, aunque con los bemoles de su tiempo, ya que mucho se ha escrito sobre esta banda y del suceso que generó, hasta la realización de esta película, que se antojaría de antología que no terminaríamos de contar. Ha sido objeto de estudios, libros y restauraciones, de logros sonoros y de pérdidas de capítulos, llegando a realizarse una conmemoración restaurada y digitalizada por la UNAM en 2010, con los diálogos hablados.

 La década de los treinta y el cine sonoro.
   Andando el tiempo llegará, la etapa del cine sonoro en nuestro país, con oficialmente la primera película sonora Santa en 1931, basada en la novela de Federico Gamboa, dirigida por Antonio Moreno, considerada de manera oficial según las crónicas cinematográficas, porque es la primera en estrenarse de manera sonoro-parlante en las salas de cine con diálogos y no solo sonidos incidentales (Aguilera, 2010). Cuyo estreno la convierte como la primera película que incorpora la técnica del sonido directo paralela a las imágenes.       
   Es en ésta ya etapa del cine sonoro en la década de los 30´s, que surge la realización de tres películas llamadas con el tiempo como la “Trilogía de la revolución”, siendo el tema la Revolución Mexicana directa o indirectamente en estas películas realizadas por Fernando de Fuentes, cuyos títulos son: El prisionero 13, El Compadre Mendoza y ¡Vámonos con Pancho Villa!, filmadas entre los años de 1933, 1934 y 1935 respectivamente. Nos detendremos en esta película del El Compadre Mendoza realizada entre 1933 y 1934, interesantísima de abordar ya que es la primera película que se filma formalmente y casi de manera completa en Azcapotzalco como locación en exteriores en la Ex Hacienda del Rosario, en aquel entonces ésta funcionaba como una Hacienda lechera, propiedad de una pareja de ancianos norteamericanos. Nos ubicamos así en el contexto de cuando desaparece la Municipalidad por el cambio territorial del 28 de agosto de 1928 en que se promulga la Ley orgánica del distrito y territorios federales, suprimiéndose la municipalidad pasando a ser Azcapotzalco una de las trece Delegación foráneas (López, 2005). Siendo parte norte del Distrito Federal, con tintes campiranos y agrícolas, Azcapotzalco protagonizara con sus paisajes, hacienda y lugares, una gama de películas rodadas en su terruño. 
  Juan Bustillo Oro, en ese entonces asistente y codirector de Fernando de Fuentes, en su libro de memorias Vida Cinematográfica nos relata las peripecias para dar con este lugar, que se suscita por medio de un rumor de que al norte aún, se encontraba una hacienda en pie funcionando cercano al Distrito Federal. Así nos relata:
  “Alguien de cuyo nombre no quiero acordarme, nos habló de un predio que se salvó por milagro y que en lo poco que padeció ya que había sido reconstruido amorosamente: la hacienda lechera El Rosario, allá por Azcapotzalco. Para el Rosario volamos con el terror de que nuestro informante pecase de optimismo fantástico” (Bustillo, 1984. p. 102).
  La búsqueda de una locación era para recrear la Hacienda de Santa Rosa, durante el contexto de la Revolución, perteneciente al personaje de la obra de Mauricio Magdaleno con el mismo título de El Compadre Mendoza, que es el hacendado Rosalio Mendoza (interpretado por Alfredo del Diestro) el dueño de esta Hacienda ya que siendo originalmente una obra de teatro, es adaptada y llevada al cine por Fernando de Fuentes quien junto con Bustillo Oro convencen a su autor Magdaleno para esa adaptación, siendo un producto trasladado de la literatura al cine.    
    
   En esta película se observa el monumental portón de entrada (hoy desaparecido) que daba acceso a la Hacienda y que se hallaba a un costado del Antiguo camino de Azcapotzalco-Tlalnepantla, que cambiará su nombre con el tiempo al de Avenida Parque Vía y que es la actual moderna rúa de Avenida de Aquiles Serdán. Además de que también podemos apreciar un camino franqueado por árboles que hacían parecer un pequeño bosque, la entrada a la noble “Casa grande” de la Hacienda como se les decía entonces, con su patio colonial, jardín, su amplia terraza, de los alrededores y caminos de terracería de la periferia en el film.
   Es de mencionar el interesante dato cinematográfico que precisamente con esta cinta de El Compadre Mendoza la Cineteca Nacional abrió sus puertas con su exhibición en enero de 1974, cuyas instalaciones se encontraban entonces como un anexo a los Estudios Churubusco. Fernando de Fuentes en su búsqueda de alguna hacienda de manera afortunada en este caso la del Rosario la encuentra como locación idónea para filmar esta película en el Azcapotzalco campirano de antaño, lo cual daría pie a que no sería la única que se filmaría en esta antigua hacienda colonial (entre los diversos dueños que tuvo es de mencionar que uno de ellos fue Sebastián de Aparicio importante personaje del siglo XVI) ya que con el tiempo, se realizarán otras películas en este mismo sitio como locación en exteriores.
  Así la tierra del hormiguero Azcapotzalco será con sus caminos de antaño, campos, establos, sembradíos, haciendas y un etc., lo que dará pie al uso del folclor y ambientes vernáculos con sabor a provincia en sus diversos barrios y pueblos en un otrora siglo XX como locaciones.
 
 Por la época de oro del cine mexicano.
  Pasarían dos años para que Fernando de Fuentes regresará a filmar al norte de la ciudad, quien sigue realizando películas en esas fechas y recién había concluido la realización de ¡Vámonos con Pancho Villa! Al revisar un cuento de la escritora Luz Guzmán con el título de “Cruz”, el guionista Guz Águila realiza un argumento fílmico en base a partir de este adaptándolo. Un productor de apellidos Diaz Lombardo decide filmarla encargándole la dirección a De Fuentes a quien convoca. Éste al revisar el guión empieza a visualizar el sitio para la filmación en la Hacienda del Rosario, ya que regresará a ésta para utilizarla como locación de lo será un éxito cinematográfico: la película Allá en el Rancho Grande.
  Alfaro nos comenta los pormenores:
  “… la singularidad del caso de “Allá en el Rancho Grande”, cinta basada en el cuento “Cruz”, de la escritora Luz Guzmán de Arellano, y filmada por Fernando de Fuentes a partir del 3 de agosto de 1936 en los estudios México Films y en locaciones de la hacienda del Rosario, cercana al pueblo de Tlalnepantla…” (Alfaro, 2020).   
  Así esta película que originalmente llevaría el título de Cruz o Crucita, se optó por cambiárselo por el de la canción de autor anónimo, así nos anota Riera:
   “El interprete musical jalisciense propondría a De Fuentes modificar el titulo del filme por el de “Allá en el Rancho Grande”, uno de los temas que mayores triunfos le había proporcionado en su vertiginosa carrera artística” (Riera, 1993. p. 236).
  El día 6 de octubre de 1936 se efectuó su estrenó en el cine Alameda, Lux y en un gran número de Salas. Esta película abrirá toda una industria cinematográfica nacional y mercados a otros países y es la primera en tener un premio internacional a la mejor fotografía en el Festival de Venecia de 1938 al célebre fotógrafo Gabriel Figueroa (Valdés, 2005. p. 45).  
   Esta cinta según los estudiosos de nuestro cine, concuerdan en que será la que inaugure la llamada “Época de oro del cine mexicano”, en donde De Fuentes dirige las memorables actuaciones de Tito Guízar, Esther Fernández, René Cardona, entre otros actores.
  Podemos constatar en lo que respecta a la locación principal ésta se llevó a cabo en la Hacienda del Rosario (antes Hacienda de Careaga) y en los Estudios CLASA como nos lo ha comentado también el Mtro. Cesar Aguilera estudioso de nuestro cine mexicano, para recrear la trama del “Rancho Grande” película que conquistará al público nacional e internacional y filmada orgullosamente en Azcapotzalco, cuyos estereotipos el cine mexicano abrazará para siempre, por sus inolvidables personajes y su folclor. Asimismo, otra locación en Azcapotzalco de esta cinta es en el Barrio de Nextengo, en la capilla de San Salvador Nextengo, donde se lleva a cabo la escena del final de la película con la boda de los protagonistas y que entusiastas vecinos chintololos, participaron como “extras” haciendo bola como bien nos narra en una entrevista don Luis Téllez, cuyo atrio su piso era de pura tierra (Azcapo tu revista, 2010).  Como un broche de oro, mencionaré que el día 27 de julio de 1991 el actor Tito Guízar en persona devela la placa en la capilla de Nextengo, que nos indica que ahí se filmó la película “Allá en el Rancho Grande” otorgada como un reconocimiento de la Legión Nacional de patriotas, de autoridades y del pueblo de Azcapotzalco como un merecido reconocimiento a la labor del actor de fama nacional e internacional y que podemos observar en la capilla, que se encuentra situada a unos pasos de la entrada en el costado derecho al interior de ésta.  Para nosotros en Azcapotzalco y para los cinéfilos de nuestro cine nacional es un orgullo esta película: apreciamos en toda su magnitud la Hacienda lechera del Rosario, en una historia de Ex Hacienda real, a un Rancho idílico, de sus caminos y de su capilla del Señor de Nextengo.
   
   Azcapotzalco en esta década de los 30´s estaba conformado de extensos llanos, plantíos y árboles por doquier sin lugar a dudas, como nos lo dirían los testimonios de la gente que vivió aquellos años de entonces, así lo podemos constatar en la película de La China Hilaria realizada en el año de 1938, de Roberto Curwood, con Alicia Ortiz, Pedro Armendáriz y Alfonso el “indio” Bedoya. Observamos en una escena una estación de tren o alto señalada al aire libre con una placa, la cual se indica con la leyenda de “Ferrería” en un testimonio que nos da M. Gutiérrez, oriundo de Azcapotzalco nos dice que se encontraba esta parada del tren a un costado de la actual estación del metro Ferrería, en las vías del moderno tren ligero y que observamos en una escena en esta película este antiguo lugar de Ferrería, ya que según la trama el protagonista se va a ir “al otro lado” y el medio para las grandes distancias era el tren, observamos la larga vía en unas imágenes atrapadas en el tiempo, así como también de los campos extensos que se observan en una parte de la trama y que son los ahora terrenos de El Deportivo Reynosa, la Alameda del Norte y que se encontraban hasta el Centro Deportivo Ferrocarrilero próximo a Ferrería que eran extensas áreas verdes, de un Azcapotzalco en unas imágenes que han quedado cinematográficamente en el tiempo.  
   La película de La india bonita, dirigida por Antonio Helú en 1938, con las actuaciones de Emilio Tuero, María Luisa Zea y Julián Soler, según los cronistas Antonio Urdapilleta y Ma. Elena Solórzano, esta filmada una breve escena en la capilla de San Salvador Nextengo con la boda ficticia de los protagonistas Tuero y Zea.   
  En el año de 1948, se filma el remake [versión basada la trama de un título e historia parecidos] de esta película de “Allá en el Rancho Grande, como otra versión por el mismo director Fernando de Fuentes, tratando de repetir el éxito de la anterior, esta vez con las participaciones de Jorge Negrete “el charro cantor” en el papel del caporal José Francisco y de la debutante Lilia del Valle en el papel de “crucita”. El espacioso lugar de esta Ex Hacienda con su granero y extenso terreno, será idóneo de nueva cuenta, aunque con ligeras modificaciones. Asimismo, se volverá a filmar el final de la boda en esta segunda versión en el mismo Barrio y capilla de Nextengo. Como anécdota, nos cuenta Adriana Durán habitante del lugar, que su papa Gabriel Durán y Velázquez actuó de niño en la cinta tocando la campana de la capilla, conviviendo además con los actores (Carbajal, 2018).
   
  Y en esta década también se filmará por Azcapotzalco la cinta ¡Arriba el Norte! que originalmente llevaría el título de “Choque en la carretera” según Riera, ya que la trama de la película se suscita en un choque de los protagonistas en una carretera lo que da pie a un sinfín de peripecias por las que tienen que pasar.  Dirigida por Emilio Gómez Muriel en 1949 para Filmex, con Luis Aguilar “el gallo giro”, Marga López, Joaquín Pardave y Lilia Prado. En esta comedia minutos después del empiezo observamos el choque aludido de la historia y el portón de la hacienda del Rosario ligeramente modificado para la escena, precisamente en lo que seria el antiguo camino de Azcapotzalco a Tlalnepantla y que sería después la Av. Parque Vía. En el film podemos apreciar el Azcapotzalco llano como nos lo han testimoniado aquellos que vivieron en él y cuyo lugar de la escena es la actual entrada principal del Town Center El Rosario en el imparable crecimiento de la modernidad. 
  Mencionaremos ahora la película de Islas Marías de 1950 dirigida por Emilio “el indio” Fernández y producida por los Hermanos Rodríguez, con las actuaciones de Pedro Infante, Rosaura Revueltas, Jaime Revueltas. Drama que se desarrolla en una familia que queda desintegrada a raíz de una fatalidad. Las locaciones interesantes que podemos mencionar son el H. Colegio Militar en Popotla, la antigua estación de la Villa, la anterior Basílica de Guadalupe, las Islas Marías y las desaparecidas ladrilleras de San Pedro Xalpa en Azcapotzalco. En la película se observan en dos escenas: cuando sufre la madre del protagonista un accidente y cuando éste encarnado por Infante la busca en las infames ladrilleras que para el drama eran puestas de desproporcionadas condiciones insalubres. El testimonio nos lo da el sr. Daniel Rojas, quien nos comenta que existían unas ladrilleras tanto en tierra nueva, cercano al Rosario, como unas ladrilleras más extensas en San Pedro Xalpa, que nos confirma también el Mtro. Francisco Martínez, ubicando ambos que las que observamos en la película se ubicaban en San Pedro Xalpa, comentándonos que llegaron a ver estas ladrilleras que se observan en la película. Así como se decía del rumor que por los años cincuenta habían visto a Pedro Infante por San Pedro Xalpa por Azcapotzalco por las ladrilleras, decían algunos vecinos del lugar. Existe una discrepancia en lo que se ha comentado que estas escenas se filmaron en una ladrillera que se encontraba en el actual Parque Hundido, situación no probable, ya que esas ladrilleras de “la Noche Buena”, dejaron de funcionar muchas décadas atrás antes de la realización de la película.     

  Por la misma década, año de 1955 se filma La tercera palabra, basada en la obra teatral del mismo título de Alejandro Casona, siendo adaptada a la pantalla grande, con la estrella del celuloide: Pedro Infante en una historia de drama, romance y comedia.  Dirigida por Julián Soler para Filmex, actúan también Marga López, Sara García y Prudencia Grifell. Las locaciones para la filmación son en la Hacienda del Rosario, las lagunas de Cempoala en el Edo. De México. Observamos un amplio lugar de escenarios naturales en las tomas y escenas y de la ExHacienda en su extensión: El antiguo camino de Azcapotzalco-Tlalnepantla, el casco de la Hacienda, su gran arboleda de gran follaje aún, la puerta de entrada a este casco y su gran patio colonial en diversas escenas. Llevada innumerables veces al teatro, para los cinéfilos es del agrado la versión cinematográfica con la estrella Pedro Infante y demás memorables actuaciones, así como de los inolvidables lugares en que se desarrolla la historia y que uno de estos sitios es nuestro lugar de las hormigas, que se nos ha ido con el tiempo, como diría el poeta: ¡Un verde que te quiero verde Azcapotzalco!  
   En 1956 se filma en la Ex Hacienda del Rosario nuevamente, con la propiamente y desconocida continuación de “Allá en el Rancho Grande”: Los hijos de Rancho Grande, con Tito Guízar, Esther Fernández, entre otros, cuya trama se sitúa en el mismo lugar del acontecer de la historia original 20 años después. Filmada ahora por el director Juan Bustillo Oro, como un homenaje a su realizador original Fernando de Fuentes, película digna de ver, ya que al principio del film, se retoman las imágenes de la entrañable versión de 1936 y en la cual una voz narradora nos va guiando presentándonos el escenario anterior de la historia del Caporal y Crucita en una reminiscencia y situarnos dos décadas después con otro contexto en el mismo lugar y los cambios que han sucedido y que la hace curiosamente una película a manera de testimonio antes del comienzo de la nueva historia en el “Rancho Grande”, entrañable de ver dos décadas después de la película clásica que dio un comienzo e identidad a nuestro cine nacional y con su incipiente proyección internacional que ubicaría a nuestro país entre los principales productores de películas para diversos mercados en su época de oro, desde 1936 pasando por la década de los 40 y hasta mediados de los 50s, según algunos estudiosos de nuestro cine, en el contexto de la Segunda guerra mundial, al poder producir nuestro país gran cantidad de películas y exhibirlas para los mercados de entonces.  

   Dos años después con Cuando ¡Viva Villa! es la muerte, de 1958, dirigida por Ismael Rodríguez con Pedro Armendáriz, Alma Rosa Aguirre, y Carlos López Moctezuma, regresaran las cámaras de cine a rodar en Azcapotzalco de nueva cuenta a esta misma Hacienda del Rosario y con la que concluirá la etapa de las realizaciones filmadas en tierra chintolola de la llamada Época de oro del cine mexicano que se extendiera hasta la última década de los años 50´s, esto en el año de 1958, aunque no hay una fecha precisa de cuando concluye la época de oro, los críticos cinematográficos ubican el término de esta etapa con el accidente y deceso de Pedro Infante en el año de 1957.  Esta película es la tercera y última parte de una trilogía que realizara Ismael Rodríguez en torno a la figura de Doroteo Arango mejor conocido como Francisco Villa (las otras son: Así era Pancho Villa y Pancho Villa y la Valentina). Con una visión particular su director nos cuenta en esta película una serie de anécdotas que se le atribuían a Villa, así como de también lo imaginaba don Ismael Rodríguez lo cual manifestó en alguna ocasión, no ahondadando tanto en cuestiones históricas del personaje sino en las anecdóticas. Se recrea en el film, la Hacienda de Canutillo en Parral Chihuahua perteneciente a Villa, trasladada por la magia del cine a esta Hacienda del Rosario, ello en el último capítulo de la trama que es el de ¡Viva Villa!, divida a manera de capítulos o seriales de antaño que se encuentran enlazados a lo largo del film.   
   
  Como anécdota tenemos una nota sobre don Román oriundo de Azcapotzalco:
 “Román Camacho de 91 años, conoció y vivió en el Azcapotzalco de haciendas, milpas y rancherías. El vecino de la colonia Santo Domingo, nació y trabajo en la Antigua Hacienda del Rosario. Participo en películas grabadas en este lugar e hizo amistad con artistas de la talla de Pedro Armendáriz…”  (Hormiguero informativo, 2017. p. 8).
  Efectivamente son varias las películas filmadas en este lugar como lo hemos visto a lo largo de estas crónicas cinematográficas que bien nos dice esta nota sobre Don Román. Gente mayor oriunda del Rosario, en ocasiones fortuitas nos ha comentado que les toco ver alguna filmación de estas películas y de haber saludado a estos artistas de la etapa de oro del cine.

  Observamos ya a colores (eastmancolor) y con mayor aprecio su portón aún existente y del camino al interior que la atraviesa franqueado por árboles, así como de la gran terraza abierta, protegida por unas columnas que dan acceso a la gran noble casa grande en su amplia terraza, donde se recrea la Hacienda de Canutillo, asimismo del exterior del enrejado forjado a su puerta de entrada en donde se llevan a cabo algunas escenas finales de la trama.  
  El casco de la hacienda todavía existe en pie, aunque un tanto modificado: su casco fue restaurado en 2012, así como su troje, ya que había estado durante décadas el lugar abandonado de manera ruinosa, hasta que fue rescatado por la iniciativa privada, aunque llenándose de comercios a más no poder, transformándose en la enorme plaza comercial Town Center El Rosario. Es de mencionar que en su patio colonial actualmente cuenta con una pantalla gigante de cine en formato digital, lugar en donde antes se filmaban películas de nuestro cine, ahora se proyectan en este sitio una gama de películas y ofertas visuales.
   En el siguiente número continuaremos por este fascinante viaje cinematográfico por Azcapotzalco y sus películas.     

  

Bibliografía consultada.

Aguilera, C. (2010). Historia del cine mexicano. México: Mina, Cine confidencial.
Alfaro, E. V. (agosto de 2020). Sobre las fuentes culturales de “Allá en el Rancho Grande”, en su aniversario de rodaje.  Recuperado de http://www.correcamara.com.mx/i
Azcapo tu revista. (edit). (septiembre 2007). Entrevista Sr. Luis Téllez. Azcapo tu revista, (1), p. 10-12. 
Bustillo, O. J. (1984). Vida cinematográfica. México: Cineteca Nacional.
Carbajal, C.J. (2018). Crónicas junto a la ceniza. En Consejo de la Crónica de Azcapotzalco (comp.) Tlacuilos tepanecas: XVIII Encuentro de Cronistas de Azcapotzalco. (p. 18-28). México: Delegación Azcapotzalco.
Dávalos, O.F. (2010). En los tiempos del automóvil gris. México: UNAM, DGAC.
De los Reyes, A. (1984). Los orígenes del cine en México (1896-1900). México: Fondo de Cultura Económica.
De los Reyes, A. (1996). A cien años del cine en México. México: Miguel Ángel Porrúa.
Delegación Azcapotzalco. (abril de 2017). Román Camacho, casi un siglo de vida chintolola. Hormiguero informativo, año 2 núm. 15, pp. 8.
García, R.E. (1993). Historia documental del cine mexicano, volumen 1. Guadalajara, Jalisco: Universidad de Guadalajara. 
López de la Rosa, E. (2005). Historia de las divisiones territoriales de la cuenca de México. México: Asamblea Legislativa del Distrito Federal, III Legislatura.
Milenio digital. (agosto de 2020). ¿Por qué el Dia Nacional del Cine Mexicano se celebra el 15 se agosto? Recuperado de http://www.milenio.com
Peña, M. (1996). 1896-1930: el firmamento silente. Somos. 100 años de cine mexicano. 6 (1), p. 24-27.
Solórzano, M. A. (2007). Barrio de San Lucas Atenco crónicas y anécdotas. México: Consejo de la Crónica de Azcapotzalco. Edición de autor.
Valdés, P. A. (2005). Allá en el Rancho Grande. En Ortiz E. R. (comp.). Miradas al acervo. México: CONACULTA-Cineteca Nacional.  

2 comentarios:

  1. Como siempre muy buena crónica, felicidades bueno saber de las películas que se filmaron en la ex hacienda del Rosario, portón del cual recuerdo era entre negro o café oscuro no muy grande, mi abuela le llegó a dar de comer algún artista y nos contaba de uno que rondaba a mi madre a los 15 años, mi madre era hermosa güera y con ojos color miel

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  2. Gracias por los comentarios y si efectivamente el porton era primero claro y después un tanto oscuro como lo podemos apreciar en la pelicula ya a color de Cuando Viva Villa es la muerte y es bueno saber de anécdotas de viva voz , gracias por leernos y siganos en la continuación de las peliculas filmadas en nuestro Azcapotzalco

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