domingo, 11 de agosto de 2019


LA ÚLTIMA BATALLA DE INDEPENDENCIA
ENCARNACIÓN ORTÍZ HÉROE DE LA ÚLTIMA BATALLA DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA
Por: María Elena Solórzano.
Atrio de la Parroquia ddovale los Ápóstoles Felipe y Santiago en Azcapotzalco. Lugar donde se realizó la última batalla de la Guerra de Independencia. (Fotografía tomada en 1929) Cortesía del Sr.Sandoval.


  Los azcapotzalquenses tenemos el orgullo de que fue en el atrio de la Parroquia de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago y sus alrededores donde se realizó la Última Batalla de la Guerra de Independencia. La situación de Azcapotzalco durante la colonia era igual que para el resto de la Ciudad de México, nulas garantías individuales para los naturales; explotación, miseria e insalubridad originaron gran descontento entre la población, y sus habitantes se alistaron en las sangrientas batallas de los insurgentes.
La calzada Azcapotzalco fue testigo de escaramuzas y de los ires y venires tanto del ejército realista como del ejército insurgente. En el lugar donde hoy se ubican la calle de Heraldo y avenida Azcapotzalco se registró una escaramuza entre los dos ejércitos y si nos detenemos frente a la Iglesia encontraremos una placa que dice: :
1821-1921
En este atrio tuvo lugar
la última acción de armas
de la Guerra de Independencia
Nacional efectuada
el 19 de agosto  de 1821.
Fueron varios los lugares donde lucharon denodadamente los realistas y los insurgentes. El Ejército Insurgente estaba a las órdenes de Anastasio Bustamante y Luis Quintanar, al frente del Ejército Realista estaba Manuel de la Concha y Francisco Bucelli. Entre las filas de los insurgentes se encontraba Encarnación Ortiz uno de los capitanes más bravos y valientes. 

Boceto de la Última Batalla por la Independencia de México realizado por el artista plástico Enrique Martínez Maurice
la Concha y Francisco Bucelli. Entre las filas de los insurgentes se encontraba Encarnación Ortiz uno de los capitanes más bravos y valientes.
Algunos biógrafos señalan como su lugar de nacimiento el estado de Guanajuato, otros dicen que nació en Zacatecas. No se sabe la fecha de su nacimiento. Parece ser que el lugar donde vio la luz por vez primera fue en San Felipe, Guanajuato. Encarnación Ortiz, el más fiero, audaz y temerario bandolero que conociera la provincia guanajuatense, montaba a la perfección, era muy hábil para las emboscadas, así que se daba el gusto de causar bajas al enemigo sorpresivamente, para luego huir y perderse en las montañas o en lo espeso de las arboledas y los matorrales
En 1811 fueron los alrededores del estado de Zacatecas un seguro refugio de guerrilleros, entre ellos el célebre Encarnación Ortiz, alias “El Pachón”, el sobrenombre se debía a que venía de un rancho llamado “La Pachona”. . Encarnación Ortiz salteador de diligencias cargadas de oro y plata procedentes de las ricas minas de Durango, Aguascalientes y Zacatecas. En sus correrías lo acompañaban siempre sus hermanos apodados también “Los Pachones”. 
Antes a 1813 poco se sabe de su vida, hombre de clara inteligencia -a pesar de no saber leer ni escribir-, se enroló en la lucha por la Independencia en 1814. Empezó a intervenir combatiendo a pequeños grupos de realistas, por su bravura y arrojo es llamado por la Junta de Zitácuaro, quienes le piden combatir al Ejército Imperial en la zona de Guanajuato. Muy joven se incorporó a las filas insurgentes bajo las órdenes del Dr. José María Coss. En los aguerridos combates que se realizaron en las haciendas de la Vedela con la valentía que siempre lo caracterizó derrotó al general realista Ignacio Suárez. Más tarde en junio en 1814 en el pueblo de Santa María del Río venció al ejército realista. La primera acción de armas importante la realiza el 12 de enero de 1814, cuando se enfrenta al realista Díaz de Cosío en la Villa de Encarnación. 

Otro hecho memorable en la historia de este municipio es qué en el año de 1814, durante la guerra de Independencia, al darse cuenta los hermanos Encarnación, Francisco y Matías Ortiz que se necesitaban cañones y pólvora, en el pueblo del Valle de San Francisco instalan una fundición de cañones y una fábrica de pólvora. En los Altos de Ibarra se enfrenta con el comandante Marcos Vagues, quedando en el campo muertos 200 de sus soldados y 65 prisioneros.   En 1817, en el pueblo de Dolores ataca a los realistas, quedando con gran cantidad de bajas.
Entre las muchas anécdotas sobre su arrojo y valentía se cuenta la siguiente: Los españoles descubren el escondite donde se oculta Encarnación y su gente. El enemigo los encuentra sin armas, heridos, hambrientos y debilitados después de haber peleado bravamente contra los realistas. Los soldados los matan casi a todos, solo algunos lograron escapar.

 "El Pachón", monta en su querido caballo y jugándose la vida, hace que el animal brinque sobre un profundo y empinado barranco, trastrabillando, caballo y jinete llegan al fondo del despeñadero. Rebotando entre las filosas peñas de la barranca, en el trayecto sufre terribles golpes. Como si fuera un gato que tuviera siete vidas, después de sanar de sus contusiones, cuando los soldados españoles lo daban por muerto, reaparece al frente de sus valientes guerreros.
En 1815 junto a sus hermanos y otros guerrilleros en un acto de audacia y valentía toma la Meseta de los Caballos en las cercanías del pueblo de San Felipe en Guanajuato, donde forma el Fuerte de San Miguel para beneficio de los Insurgentes, recorre las cercanías para emboscar a los grupos de realistas que había en la zona y que escoltaban los cargamentos de plata provenientes de Zacatecas, Aguascalientes y Durango, dejando sin fondos a los realistas, destinando las ganancias para la Junta de Zitácuaro. Encarnación Ortiz, era considerado un guerrillero y participó entre 1813 y 1821 en la zona central de México.

En 1815 junto a sus hermanos y otros guerrilleros en un acto de audacia y valentía toma la Meseta de los Caballos en las cercanías del pueblo de San Felipe en Guanajuato donde forma el Fuerte de San Miguel para beneficio de los Insurgentes, recorre las cercanías para emboscar a los grupos de realistas que había en la zona y que escoltaban los cargamentos de plata provenientes de Zacatecas, Aguascalientes y Durango, dejando sin fondos a los realistas, destinando las ganancias para la Junta de Zitácuaro.
Encarnación Ortiz, (igual que después se le designara a Francisco Villa) era considerado un bandolero y participó entre 1813 y 1821 en la zona central de México.
En julio de 1817 el guerrillero español Francisco Xavier Mina llega al fuerte, Ortiz y el padre Carmona dirigentes del fuerte le da la bienvenida pero no los apoyos que esperaba por lo que sigue su marcha.
Los chinacos participaron en la Última Batalla de la Guerra de Independencia. Las mujeres mestizas adoptaron el traje de china que después evolucionó como lo conocemos hoy en día. Litografía siglo XIX.


EL PACHÓN SE INCORPORA AL EJÉRCITO DE JAVIER MINA

   Francisco Javier Mina llega a México y busca a los cabecillas de la lucha insurgente, se le unen a la causa los jefes insurgentes Pedro Moreno y Encarnación Ortiz, luchando encarnizadamente causan innumerables derrotas a las fuerzas realistas. Con la presión de Mina y Ortiz el gobierno virreinal manda una partida para tomar el fuerte de San Miguel, presentándose el 4 de Marzo de 1817, esta partida fue rechazada por lo que debe reorganizarse y volver el día 10 de marzo con mil quinientos elementos, los cuales divididos en tres grupos, rodean y logran tomar el fuerte, aunque teniendo grandes pérdidas, estos matan a todos los que cayeron en sus manos sin considerar edad o género, a esa matanza pocos escapan entre ellos los “Pachones.” Un mes después logran derrotar a las fuerzas realistas, aunque ya no logran volver a tomar el fuerte. Es así que inicia la vida errante del grupo, poco después la Junta de Gobierno se reorganiza en la ranchería de Zárate en Huetamo y ordena al coronel. Juan Arago tomar el mando de las fuerzas insurgentes en sustitución del presbítero José Antonio Torres, Arago era un español que había venido en la expedición de Mina quien para estas fechas había sido derrotado y estaba prisionero.
Torres se niega a aceptar el mando de un español y se une a los “Pachones” formando una fuerza de unos mil quinientos miembros, siendo derrotado por el coronel realista Anastasio Bustamante el 28 de abril de 1818, Torres se separa de los “Pachones” y la Junta de Zitácuaro, “Los Pachones” entonces se declaran partidarios de la Junta, llevando el ataque guerrillero hasta Tamaulipas de donde los realistas saben por la confesión de prisioneros que había planes para que pasaran a la Provincia de Texas, Encarnación es nombrado Comandante general de la Sierra Alta con el grado de Coronel.
Reaparece con más bríos durante el sitio del fuerte del Sombrerete, interviene en la lucha demostrando gran valor y determinación. Cuando las circunstancias son tan adversas que es inútil seguir luchando logra escapar, Mina y Pedro Moreno mueren en ese lugar a manos de los realistas. 
Después de la muerte de sus entrañables amigos y de varios de sus hermanos, Encarnación se ampara bajo el indulto que ofrece el virrey para salvar la vida de su hijo. Decide retirarse a la vida civil y atender sus modestas posesiones. En ese lapso se dedica como cualquier campesino a la agricultura.
Agustín de Iturbide proclama el Plan de Iguala y al general. realista Anastasio Bustamante le llega la invitación de Iturbide para unirse y luchar por sus principios, en ese Plan se rebela contra el virreinato español y pide incorporar a los jefes que se mantenían en sus garitas como Encarnación y Miguel Borja. Bustamante invita a Encarnación a unirse otra vez al Ejército Trigarante, el “Pachón” decide alistarse nuevamente en la lucha independentista, esta vez bajo las órdenes de su antiguo rival en los campos de batalla, el general Anastasio Bustamante. Juntos toman Querétaro y avanzan a la capital del país el 17 de agosto. Parten rumbo a la ciudad de México con sus efectivos, a donde diferentes fuerzas realistas e insurgentes confluyen bajo la bandera del Ejército Trigarante, tomando las poblaciones cercanas a la ciudad de México como Tepotzotlan, Huehuetoca, Ixtapaluca Chalco, Cuautitlan. Coyoacan, Xochimilco y Tacubaya,
Después de enfrentarse los dos ejércitos en Tepozotlan, el general de la Concha decide continuar su retirada hasta la ciudad de México, llegando a Tacuba se acantona en la Hacienda de la Clavería. Los trigarantes avanzan hasta la Hacienda de Santa Mónica donde establecen su cuartel, de ahí sale una expedición para conocer el campo y saber cómo están dispuestas las fuerzas de la Concha, mientras tanto, Bustamante recorre las haciendas de Careaga, El Cristo y Echegaray. El primer enfrentamiento se realiza entre Azcapotzalco y Clavería, en el puente llamado El Rosario (calzada de Azcapotzalco y Heraldo), retirándose los realistas hasta Tacuba y los trigarantes a la Hacienda de El Cristo. Posteriormente hay un enfrentamiento en el mismo punto, replegándose para Azcapotzalco los independentistas, hasta donde son perseguidos por los realistas -alertado por los disparos-, Bustamante corre a apoyar a sus tropas obligando a sus enemigos a retirarse hasta Clavería. Conseguido este triunfo, marcha con sus soldados rumbo a Santa Mónica siendo atacado cerca de la Hacienda de Careaga (Unidad Habitacional El Rosario) por las fuerzas de Bucelli en el puente hoy denominado de Guerra (antiguo camino de Azcapotzalco a Tlalnepantla, hoy llamado Aquiles Serdán). Bustamante contra ataca con fiereza y empuja al enemigo hacia Azcapotzalco, donde se parapetan en el atrio de la parroquia, el convento y algunas casas principales, los trigarantes entablan combate y después de un nutrido fuego y con un cañón apostado en la plazuela del Zacatito, dieron cuenta de los artilleros que defendían la plaza.
La lucha dura hasta el anochecer, llueve y los campos inundados impiden obrar a la caballería de Bustamante, éste ordena la retirada y que el cañón fuese removido a cabeza de silla por los de a caballo, operación que llevaron a cabo el insurgente Encarnación Ortiz y el teniente Manuel Arana perteneciente a los Fieles de San Luis, ambos son acribillados al tratar de sacar la pieza atascada en Tecompa (antiguo camino de Azcapotzalco a Tlalnepantla y San Mateo). La muerte del “Pachón” exacerbó a los independentistas quienes atacaron a sus agresores tomando las casas en las que se parapetaban para entrar al atrio.
La batalla de Azcapotzalco, ilustración que aparece en el Calendario Cívico 
del “Periquillo sarniento”, editado en 1825.

Bustamante ordena sepultar a Encarnación Ortiz en el atrio de la parroquia de Azcapotzalco y al resto de los muertos en los atrios de las iglesias del barrio de Santa María Xocoyohualco y del pueblo de San Lucas Tepetlacalco en su paso hacia Santa Mónica.
Encarnación Ortiz es inhumado en el panteón de la parroquia de Azcapotzalco. Poco se sabe de la muerte de este héroe y menos aún que sus restos descansan en el atrio de la parroquia de los apóstoles Felipe y Santiago.

En todos los atrios había inhumaciones, el grabado de 1863 nos
muestra que la Parroquia de Azcapotzalco no fue la excepción. En este lugar descansa el 
último héroe de la Guerra de Independencia Encarnación Ortíz.

Actualmente no es posible localizar el lugar donde fue sepultado, pero sí sería de justicia colocar una placa en la barda cercana al portal de peregrinos para que la gente que visita el templo se enteré que ahí fue enterrado uno de los héroes que ofrendaron su sangre y dieron su vida por la Patria en la Última Batalla de la Guerra de Independencia. 
Fue hasta 1910 cuando el nombre de Encarnación Ortiz se inscribe en el Monumento a la Independencia en el Paseo de la Reforma en la ciudad de México.

Después de la Batalla de Azcapotzalco los realistas abandonaron Clavería, Tacuba, Popotla y San Jacinto, para establecer su avanzada en el Hospicio de Santo Tomás.
Según los relatos, de Santa Mónica pasan los trigarantes a la hacienda de Careaga en espera de la llegada de Agustín de Iturbide y de Vicente Guerrero, en este sitio permanecen hasta su entrada triunfal a la ciudad de México.




EL NEO INDIGENISMO EN AZCAPOTZALCO 2015-2018.

Por. Patricio Garibay

 A lo largo de los gobiernos que ha tenido y en la mayoría de los casos ha sufrido Azcapotzalco, es importante hacer la valoración de todos ellos, ya sea como ejercicio periodístico, histórico y sobre todo, como trabajo de la Crónica. Cada una de estas administraciones ha contado con su propia peculiaridad, que ante el escenario general de México muchas veces han pasado desapercibidos y no han sido debidamente documentados, estudiado y analizado. En este espacio y en el marco de los 500 años de la llegada de Hernán Cortez a lo que hoy es México, abordaremos en este espacio la peculiar administración de Pablo Moctezuma en el rubro de la cultura en Azcapotzalco y su visión histórica. Don Pablo Moctezuma, sin duda un hombre inteligente y bien intencionado, gobernó nuestra delegación de 2015 a 2018 y tuvo como idea central de su gobierno el fomento a la cultura. Así, durante su primer año de gestión puso cartas en el asunto en lo que él consideró debía ser el paradigma cultural que debía emanar del gobierno al ciudadano. Y es ahí donde los problemas comenzaron a surgir.
Pablo Moctezuma, último delegado político de Azcapotzalco.

 Se dice que la historia la escriben los vencedores, y desde luego esto es así, así lo hizo el imperio Romano al derrotar y destruir al poderoso imperio de Cartago, lo hicieron los luteranos alemanes al derrotar a los católicos e inventando la llamada leyenda negra, y hablando más localmente, los aztecas al derrotar a los tepanecas. Pero en estos tiempos en dónde hay menos guerra y más política, (sin olvidar que la política es la extensión de la guerra) en Azcapotzalco quién ganó en las urnas electorales fue Don Pablo Moctezuma y fue él, quien dictó la “verdad histórica” en nuestra delegación. Así pues, en el periodo de Don Pablo la versión sesgada neo indígena de la historia se convirtió en discurso oficial y verdad absoluta. De esta manera la cultura oficial en la demarcación Azcapotzalco se retacó de una posmoderna amalgama ideológica izquierdo indigenista, alejándose completamente del marco historiográfico científico. De esta forma se publicaron libros, se realizaron festejos, ritos y danzas neo prehispánicas, se quemó mucho copal y funcionarios de la delegación rindieron culto al panteón azteca, los actos públicos se volvieron actos neo religiosos, desde luego no católicos, no vaya usted a pensar mal. ¿Alguien puede explicar la diferencia que existe entre rezar un "padre nuestro" antes de cada acto político, a sonar el caracol ceremonial?

¿En qué momento y de donde surgió esta mitología neo indígena disfrazada de historia? Todo comenzó con los marxistas pop de los años 50s del siglo pasado,  Foucault y Derrida etc... quienes replicaron hasta el cansancio la peregrina idea del filosofo marxista don Federico Engels quien dijo: En el plano familiar el hombre es el opresor burgués y la mujer es la oprimida obrera. Basándose en ese “inteligente” principio, esta izquierda pos moderna concluyó que, los opresores burgueses eran: Los hombres, los y las heterosexuales, los adultos, los profesores, los católicos y cristianos, los occidentales, los de piel blanca, los españoles, el Estado, y en general los humanos. Mientas que la oprimida clase obrera serian: Las mujeres, los homosexuales,  los niños, los alumnos, los musulmanes, los orientales, los negros, los indígenas, la sociedad civil y los animales.  Las fuerzas del “mal” luchando contra las fuerzas del “bien” en la tierra.  Un concepto completamente maniqueo religioso. Como si no existieran mujeres explotadoras ni hubiera habido indígenas encomenderos en la Nueva España. 

A eso el filósofo Gustavo Bueno le llamó “La izquierda indefinida” en su libro El Mito de la Izquierda, “La izquierda indefinida” es básicamente una mezcolanza de neo-marxismo, neo-socialdemocracia,  neo-anarquismo, neo-feminismo, neo-ecologismo, y neo-indigenismo, aclarando que el “neo” no es otra cosa que una visión torcida de la idea original. Y curioso resulta que un hombre de la academia (o quizás precisamente por ello) como lo es el ex delegado don Pablo Moctezuma, y admirador de Benito Juárez haya convertido la delegación Azcapotzalco en un gobierno teocrático. En la recta final de su periodo de gobierno de Moctezuma, (No el antepenúltimo emperador azteca, sino el último delegado tepaneca) mandó a que se pintaran 15 Murales con el motivo de “500 años de Resistencia”, 1519-2019 y se convocó a 30 muralistas, además de múltiples pintas. Veamos a continuación algunas de las imágenes que por mandato del señor delegado se realizaron en nuestro Azcapotzalco.

 Como ironía galdosiana se puede observar en esta pinta, una copia grotesca de la célebre obra de Jorge González Camarena “El Abrazo” 1980. En la espléndida pintura original, González Camarena sugiere que a través de la guerra y la violencia de la conquista de Tenochtitlán surgió el México actual, dos fuerzas que se colisionan y que construyen, el yin y el yang dirían en oriente o el atlachinolli en la cosmología náhuatl, sin embargo, en esta pinta se intenta condenar la llegada de los españoles y denunciar un supuesto genocidio que solo ocurrió en la fantasía de los neo indigenistas. A esta pinta posteriormente se le encimó un mensaje para concientizar a la juventud del uso del preservativo, por lo que la imagen del guerrero azteca y el soldado español ahora se puede reinterpretar como una escena erótica en vez de una estampa bélica.

  En esta otra pinta de la avenida camarones, su pésima redacción confunde el mensaje que se intenta transmitir:  A 500 AÑOS NO FUE LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES NI CONQUISTA FUE UNA INVASIÓN MARZO 1519 INICIO DE ROBOS, SAQUEOS ENFERMEDADES, VIOLACIONES Y ASESINATOS DE: HERNÁN CORTES Y SUS BÁRBAROS. ¿? ¿Quiere decir que se cumplen 500 años del asesinato y la violación que sufrieron Hernán Cortes y sus bárbaros? ¿o que? ¿Quién saqueo a quien y quien violo a quién? ¿?

  Esta otra imagen no se trata de una pinta como las anteriores, sino de un mural formal, con colores muy vivos y bien realizado, conozco al pintor, artista talentoso al qué tengo el gusto de contarlo entre mis amigos, en esta pintura se ve a soldados españoles luchando cuerpo a cuerpo contra guerreros aztecas, el fondo rojo de un sol poniéndose y las siluetas negras lo hacen un trabajo interesante. Pero parafraseando a Platón quien dijo en una ocasión: Sócrates es mi amigo, pero soy más amigo de la verdad.  Así mismo difiero de la idea en conjunto de este mural, pues esta imagen nunca sucedió en la realidad, es tan falsa como un billete de tres pesos, no olvidemos qué soldados españoles a lo mucho, llegaron a ser 500 hombres, mientras que guerreros náhuatl fueron decenas de miles enfrentándose a decenas de miles de tlaxcaltecas, texcocanos, chichimecas y en muy pocos de los casos españoles, este hecho fundamental e irrefutable ha sido siempre mañosamente ignorado en toda la gráfica que ha tocado el tema.
  
  Aunado a esto se realizaron una gran cantidad de murales basados supuestamente en la cosmología náhuatl, ¿Con qué finalidad? ¿Decoración pop con una dosis de folclor? ¿Mexican Curious? ¿Arte abstracto quizá? ¿Quién entiende lo que quieren decir? ¿Solo el “místico” pintor y unos cuantos “dotados críticos de arte” saben lo que se intenta decir? Posmodernismo puro y arte kitsch importado desde el capitalista Nueva York, entiéndase Andy Warhol. Todo esto adornado bajo la noble causa de “rescatar nuestra identidad”, “saber quiénes somos”. Esto último me dijo un amigo apuntadísimo siempre para ir a danzar alrededor del copal en alguno de los tantos eventos político culturales organizados por la Delegación. A lo que le contesté: Si quieres conocer tu identidad es muy sencillo, abre tu cartera, saca tu credencial de elector y descubrirás qué eres mexicano con todos los derechos y obligaciones, y con todas las ventajas y desventajas qué eso representa.


Para finalizar es necesario analizar todas las premisas falsas de toda esa ideología neo indigenista que se generalizó en nuestra Delegación en dicho periodo. 

1- "Los españoles invadieron México"
Falso. Los españoles no invadieron México, en esos años México no existía, México en primera instancia fue una construcción inicial de Hernán Cortés en cuestión territorial y cultural. Y después, de los jesuitas, quiénes fueron los primeros en mencionar la palabra “México” para definir este sitio en el mundo, y finalmente de los Criollos, que organizaron la llamada independencia. 

2- "Los españoles conquistaron México"
 Falso. La  conquista de Tenochtitlan (que no de México) fue un trabajo en conjunto de Cortés y los múltiples pueblos que se unieron a él para liberarse del yugo azteca, estos pueblos vivieron en relativa paz durante los siguientes tres siglos hasta la llamada independencia.

3- "Los pueblos prehispánicos vivían en paz y armonía hasta que llegaron  los españoles"
Falso. Los pueblos prehispánicos vivían en constantes guerras para tiranizar pueblos y capturar esclavos, y muchas veces, ser sacrificados en sus sangrientas ceremonias, el promedio de vida era de 17 años, y 50 años después de la conquista el promedio de vida aumentó a los 28 años.

4-  "Los españoles esclavizaron a los pueblos prehispánicos"
Falso. La esclavitud de los indios estaba formalmente prohibida, fue prohibida desde el testamento de Isabel I de Castilla, mas conocida como Isabel la Católica.  

  Todos los neo indigenistas aseguran que la historia la escribe el vencedor, y repito que en eso si tienen toda la razón. Los Criollos al derrotar a los españoles en 1821 confeccionaron un discurso oficial, fue un discurso autocomplaciente de una supuesta libertad y justicia conseguida gracias al grito de Dolores. El que se dé a la tarea de analizar los datos y las estadísticas con seriedad y sin filias ni fobias, se dará cuenta que después de la firma de los tratados de Córdoba, la pobreza y las injusticias comenzaron a generalizarse en el naciente México, empezando con el despojo de las tierras indígenas por los “Libertadores” criollos y después, la esclavitud y los crímenes en contra de los pueblos yaqui y maya por los regímenes emanados de la Reforma. Recordemos que el movimiento zapatista de 1910 exigió volver al anterior régimen agrario de 1821, e igualmente reclamó el respeto a las comunidades indígenas y la devolución de las tierras y los territorios qué les otorgó Carlos V y Felipe II. Y por último entendamos que los aztecas (victimarios de los tepanecas) sólo dominaron la parte central de México y por un período muy corto de tan solo 95 años. En cambio, novohispana fue prácticamente toda la región de Centroamérica hasta Alaska y por un período de 300 años. En suma, fuimos más españoles qué aztecas.



LA PROMESA DE UN EXVOTO Y LOS ORFEBRES ARTÍFICES DE ATZCAPOTZALCO: UNA REALIDAD Y UN MISTERIO.

Por: José Carbajal Cortés.
Investigador y Cronista de Azcapotzalco.
                            - Con dedicatoria a Cynthia Cruz y hacia Azcapotzalco.



   Caminando por un sitio característico de la actual Ciudad de México hacia el norte, me encontré dentro de un lugar de recintos religiosos, con un pequeño y significativo museo: el Museo de la Basílica de Guadalupe en la Villa de Guadalupe, cercano al sitio del acontecer de las apariciones guadalupanas. Al entrar a este recinto, se observa que se encuentran exhibidos varios exvotos en ambos lados del corredor expuestos. Y, la pregunta es ¿Qué son los exvotos? Este término proviene del latín exvoto donatum que significa “donado por promesa” por lo que los exvotos son ofrendas que se hacen en cumplimiento de una promesa a la Virgen María, a Jesús para agradecer favores.  Por tanto, son objetos elaborados que se ofrecen a la divinidad para agradecer un favor recibido (Olguín, 2009). Estos exvotos son láminas pintadas de pequeño formato que se elaboran con diferentes materiales como: madera, lámina, cera, etc., que, además, se encuentran también objetos elaborados en plata y que son realizados por los fieles, como testimonio de un milagro o portento acontecido en sus vidas.
  Y así, siguiendo dando unos pasos en el interior del Museo, algo llamó particularmente mi atención: en una placa o cédula, se exponía pues la información de que eran los exvotos y, entre ésta información se hallaba la palabra Atzcapotzalco ya que casi hacia la parte final, aparece que:

… Hernán Cortés mando labrar con los orfebres de Atzcapotzalco una pieza con la forma de un alacrán, para dedicarlo y llevarlo en agradecimiento a la Virgen de Extremadura en España –donde era originario- por haberlo salvado de la mortal picadura de éste.

 Y, pensando si habría algún documento de donde venía esta referencia y como se había sucedido esta historia, al empezar a indagar este asunto, observé fascinante el hecho y nos daremos cuenta del porqué, conforme tal suceso, historia y crónica se irá hilvanado.
  Pues bien va la crónica a ello. Se cuenta que ya realizada hace años la conquista y que don Hernando o Hernán Cortés, -que no era tan cortés que digamos- se hallaba recorriendo tierras de su propiedad en Yautepec, [en el actual Estado de Morelos] donde tenía vastos plantíos de moreras, le aconteció un encuentro con un alacrán de estas tierras, aunque otros autores han referido que se trató de un escorpión, este hecho sucedió de la manera siguiente:

     “Andaba por sus tierras de Yautepec Hernán Cortés, con sus acompañantes, contemplando sus plantíos de moreras [plantas para criar gusanos de seda], cuando repentinamente dio un grito violento de dolor, y se llevó rápido la mano a una pantorrilla. Todos vieron que tenía un enorme alacrán, rubio transparente, clavándole los garfios, y aún le metía en la carne el agudo chuzo de su cola… El alacrán empezó a correr veloz, ondeante por el suelo húmedo, intentando escapar… y ya varios de los acompañantes de don Hernando se apresaban a aplastarlo… pero Cortés los detuvo en su intento y les mando con voz penosa que no matasen a ese animalejo dañino, sino que lo recogieran en un lenzuelo. Así se hizo…Se fueron todos a la casa comentando el suceso, pero Cortés ya no podía llegar; empezó a sentir un menudo hormigueo por todo el cuerpo… Cortés ya no podía hablar, la lengua la sentía gruesa y muy torpe… todos lo veían en peligro de perder la vida. Él también creyó que llegaba a su fin… Estando en esa congoja volvió con fé los ojos a la Virgen de Guadalupe de su tierra extremeña, … ofreciéndole que si lo aliviaba le llevaría en persona un ex-voto a su santuario en agradecimiento. Apenas había brotado esa promesa efusiva cuando en la estancia entró un indio del que afirmaban que sus manos eran medicinales, le puso en la herida a don Hernando un emplasto hecho de hierbas olorosas y le hizo beber una pócima amarga. Con todo esto se le fueron extinguiendo poco a poco los insufribles dolores, pudo hablar claro y quedo al fin sano y bien puesto… Dispuso su viaje… [y] mando labrar en metal precioso, el exvoto prometido a la morena virgen extremeña, a los hábiles orfebres de Atzcapotzalco… Deseaba Cortés que ese exvoto fuese un alacrán hueco para ponerle dentro el que le picó. Al poco tiempo estaba ya fundido, con un espléndido engaste de piedras finas… resaltaba el color verde de cuarenta y cinco esmeraldas… (Carino,1994, p. 50-52).

    El historiador Federico Gómez de Orozco, fue el primero en llamar la atención sobre este exvoto, ya que nos dice que, en algún viejo documento, leyó:

que yendo Cortés cierto día a visitar sus campos de moreras ubicados en Yautepec (actual Estado de Morelos), fue picado por un alacrán, de los muchos muy ponzoñosos que hay en la Tierra Caliente”.  (Martínez,1994, p. 501).

  El libro de José Luis Martínez, titulado Hernán Cortés, se nos muestra un dibujo de este exvoto, que, es la joya que mando realizar Cortés a los orfebres de Atzcapotzalco, por el año de 1528, como agradecimiento para ofrecerla como exvoto, llevándola ese año de su grave acontecimiento a España según constan las crónicas registradas en el Monasterio de Guadalupe en Extremadura, teniéndose como la más antigua referida o escrita, allá en España en 1597 por el cronista de este Monasterio Fray Gabriel de Talavera, al ir descubriendo en aquel año, las preseas de la Virgen de Guadalupe Extremeña. (Gómez, 1942, p. 51-52).


El exvoto atribuido a Cortés, según el dibujo del inventario de alhajas de la Virgen de Extremadura. Imagen del libro Hernán Cortés de José Luis Martínez.


   El pretexto del presente tema, no es sobre don Hernán Cortés como parte de una biografía, sino sobre el hecho, el suceso del exvoto que, a través de una promesa manda la realización de tal joya, única en este tipo de orfebrería que proviene del Atzcapotzalco del siglo XVI, que, como bien nos dice Gómez de Orozco, es de gran importancia histórica, por el raro mérito de su origen, como una primicia manifestación de la pericia técnica de los orfebres indígenas, en su manufactura realizada en oro y piedras engarzadas, considerado este relicario como una muestra única de aventajada orfebrería de origen prehispánico.
  Es menester por tanto subrayar propiamente que es de orfebrería y lapidaria de artífices tepanecas o tecpanecas siguiendo así la tradición metalúrgica, ubicando esta parcialidad u omecampan, que como división perduraba, siendo pues, escribir que fueron orfebres tepanecas, tal como aparecen en las crónicas: una joya mandada a realizar por hábiles orfebres de Atzcapotzalco.  En su elaboración, es posible que fueran dos o quizá tres los artífices: quien trabajo el metal en oro y quien elaboró la lapidaría, ya que el engarzado de las piedras preciosas y la forma del relicario, fueron elaboradas en una pieza terminada, poco después del suceso del alacrán. La fama de Azcapotzalco en la práctica metalúrgica la encontramos aludida varias veces, por el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, siendo que entonces había ya una tradición del trabajo de los metales, [oro, plata, bronce, latón] en un lugar que se dice Escapuzalco, que se situaban a una legua de Tenochtitlán.
  De tal pieza de orfebrería es posible asegurar el lugar de elaboración en que fue realizada como se ha mencionado en Atzcapotzalco, que, con el conocimiento que tenemos de la organización de los antiguos calpullis, el sitio en que fue elaborado lo podemos ubicar en el calpulli de Amantlan, [San Miguel Amantla Tlapitzac] de la parcialidad del mexicapan, que, aunque este barrio se dedicaba al arte plumario por los amantecah, también se nos refiere de tradición metalúrgica, ya que en la fachada del templo en honor a San Miguel Arcángel esta esculpida la inscripción en náhuatl: “sanc miguel tlapitzac inic nazcalli io nimaual y cruz”, que, la palabra tlapitzac es alusiva a la de fundición (López, et al., 2016, p. 53). Otro lugar probable también, sería el calpulli de Tletalman yopico (actual Barrio de Santa Bárbara Yopico) de la parcialidad del tecpanecapan que se dedicaba también a la orfebrería. Ambos calpullis situados dentro de la tradición orfebre tepaneca.
  Ha escrito el cronista de otros tiempos de la Noble y Leal Ciudad de México, don Artemio de Valle­-Arizpe, que ya no se resguardaba esta joya en el Monasterio de Guadalupe en Extremadura, debido a una desamortización de bienes en España, que se le guardaba ahora en el Instituto de Valencia de Don Juan en Madrid, España, para quien deseara apreciarla como primicia de la platería [sic] indígena del siglo XVI (Carino, 1994, p. 52). Pero, en el Instituto de Valencia de Don Juan, la joya del exvoto, difiere del que se le atribuyen al exvoto de Cortés… ya que ostenta otra forma: de lagarto con cuatro extremidades y con menos piedras preciosas. Se dice que actualmente la ubicación o paradero de esta joya realizada por orfebres tepanecas de Atzcapotzalco es un misterio… ya que no concuerda el dibujo primigenio, ni el número de esmeraldas, comparando con el que se encontraba, en el registro del Monasterio de Guadalupe en Extremadura.
El exvoto atribuido a Cortés, según el Instituto de Valencia de Don Juan. Del artículo:

¿El exvoto de Hernando Cortés? de Gómez de Orozco.


 Es necesario mencionar que Hernán Cortés, no escribió sobre el suceso del alacrán que le aconteció, fueron otros los autores quienes hacen referencia de este suceso, ya que de haberlo escrito Cortés tendríamos el dato de primera fuente, sobre si fue un alacrán o un escorpión (lagarto ponzoñoso) que abundan en la región de Yautepec.  
  Sobre el tema del exvoto de Cortés ofrecido a la Virgen de Guadalupe de Extremadura, posiblemente se seguirá escribiendo… cuya joya o relicario es sin duda alguna, elaboración de hábiles orfebres y lapidarios tecpanecas de Atzcapotzalco y, que, seguirá siendo por su historia y crónica conformada, una realidad y un misterio.  

*Nota. Se han utilizado para el presente trabajo elaborado, las palabras de Atzcapotzalco y Escapuzalco, encontrándose así en los textos referidos, ya que actualmente se escribe Azcapotzalco.

Fuentes consultadas:
Carino, L.F. (diciembre de 1994). Los alacranes de México. México desconocido. (214), p.48-53.

Díaz del Castillo, B. (1979). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, México: Promexa.

Gómez, F. (1942). ¿El exvoto de Don Hernando Cortés? Recuperado de https: www.analesiie.unam.mx/pdf/08_51-54.pdf

Martínez, J.L. (1993) Hernán Cortés. México: Fondo de Cultura Económica.

Olguín, A. G. (2009). Museo de la Basílica de Guadalupe, un acercamiento. México: Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe. Museo de la Basílica.







Por: Ana Marisol Reséndiz Pizarro.

Esta leyenda con aroma local y universal que se encuentra en todos los rincones de nuestro país y los que la han visto penar en el barrio de Santa Apolonia Tezcolco cuentan que aparece una mujer muy elegante vestida de blanco, de falda muy amplia hasta los tobillos; sombrero de ala ancha bordado de encaje y guantes blancos a la usanza porfiriana, se distingue como un alma en pena pues su vestido brilla de un modo descomunal a altas horas de la noche como si quisiera opacar a la luna, los que han visto su rostro debajo del sombrero solo al logrado ver una cara amarillenta, con unas grandes ojeras que no le permiten distinguir sus ojos y es entonces que profiere el ya conocido grito desgarrador ¡Ay mis hijos!
            Dicen que flota por lo que alguna vez fue un canal, ya que ella siempre busca los cuerpos de agua, pues ahí cometió su crimen, en las noches principalmente de luna llena, se escucha su canto desgarrador que hace eco principalmente en la calle de Ferrocarriles Nacionales. Propios y extraños dicen que otra de sus calles favoritas es la calle de Querétaro, donde susurraba al oído de sus habitantes y lejos de sentir miedo sabían que se encontraba muy lejana sin embargo se aterraban cuando la escuchaban en la lejanía pues el eco parecía distante de dicho espectro indica que está dentro de las habitaciones pues seguía las reglas mágicas de toda la nación.
            Se cuenta que este barrio desde la época de la conquista cuando todos estaban durmiendo en sus aposentes se escuchaban lamentos en los campos de cultivo y en las terrazas, quien alcanzo a escuchar al espectro le veían de reojo como para no quedar paralizados al escuchar su eterno lamento.
La llorona que se aparece en el barrio se escucha con un llanto desgarrador por las vías del tren que corría hacia Tacuba, tal vez sigue buscado los canales que alguna vez engalanaron Azcapotzalco.