lunes, 12 de abril de 2021

 

AZCAPOTZALCO A TRAVES DE SUS BARRIOS

Por Mtra. Martina Rodríguez García, Cronista de Azcapotzalco

Vírgenes elaboradas en arte plumario. 

Podemos comparar el pasado con el presente recorriendo tanto la historia escrita como la historia oral, y tomando en cuenta también la arquitectura de casas y monumentos, como podemos leer en el libro “Restauración de ciudades”.(1)

A grandes rasgos, podemos definir en tres categorías los núcleos donde habitamos: pueblos en decadencia, poblaciones en equilibrio y ciudades en crecimiento, estas ultimas una desmesurada e incontrolada expansión debido a los particulares intereses políticos y económicos, la especulación, el lucro y aun el desconocimiento y la indiferencia.

Por eso creemos necesario insistir entre el publico en general en la divulgación de de los antecedentes, enfoques y posibilidades que tiene la restauración de ciudades en América.

La tesis que sostenemos es que el pueblo, y más aun el habitante, de esos centros históricos es el medio idóneo para mantener su historia sin caer en falsas teatralidades ni escenarios cinematográficos. A través de un rápido recorrido histórico podremos percatarnos de cómo una cosa es lo que se dice en los congresos y reuniones de expertos, y otra muy diferente, la triste realidad de los hechos donde, salvo contadas excepciones, al realizador solo le interesa la obra de escaparate, olvidando lo demás, llámese medio físico o condición social y económica.

México, mi país, me da la oportunidad de expresar lo que siento por mi ciudad, por los pueblos, barrios y su historia,  pero sobre todo por esos pequeños fragmentos de la ciudad, los barrios, para defender sus costumbres y tradiciones, la gente que en ellas habita, sus dialectos, los tonos de voz con los que se expresan, pero siempre en recuerdo de su pasado histórico.

En el barrio de Los Reyes Ixquitlan (granos de maíz cocidos), los habitantes de mi comunidad llevan una vida confortable, la mayoría son personas que han heredado propiedades que fueron de sus abuelos y bisabuelos. La casa habitación es el primer elemento de estabilidad de la familia. Sin embargo, otros pueblos van sumiéndose en la decadencia, los monumentos y casas que conservan un estilo acorde a la fisonomía del pueblo se van perdiendo.

Las unidades habitacionales pueden planearse de manera que puedan conservar la arquitectura tradicional y no ser simples plastas de cemento sobre tierras que fueron de cultivo, en las que construían hace más de doscientos años con adobe (lodo mezclado con baba de nopal y pasto). El pueblo tenia vida, con el colorido que la gente le daba a sus casas, el canto de las aves y los arboles, todo en armonía.

Azcapotzalco se defiende por su gente para no perder su señorío, por todo esto y por el amor a nuestras raíces culturales, salvaguardan los arboles llamados ahuehuetes (viejo, del agua) también sus monumentos, una danza, los espacios arqueológicos, zona de conservación patrimonial.

La tierra de Azcapotzalco ya no cuenta con la alberca encantada (Xancopinca), pero si con la hormiga en la torre del campanario de la Catedral de los Santos apóstoles Felipe y Santiago. Debemos cuidar los mantos freáticos para que no se cumpla la leyenda y la hormiga no llegue a la cima de la torre porque se acabará Azcapotzalco.

Por nuestro pasado prehistórico defendemos los huesos de mamuts. Por nuestro pasado prehispánico nuestro señorío debe ser lugar digno, en recuerdo de nuestros viejos, los hombres que parecían hormigas, yendo y viniendo a su trabajo con el rostro alegre y el dinero suficiente para llevar el alimento a su familia.

El pueblo y su gente aun respiran, eso significa que unidos estamos defendiendo nuestra herencia tepaneca. La limpieza y el orden atraen turismo, y dan economía a nuestro país, sin perder su cultura, sus trajes regionales, el sonido del tan tan de las campanas en sus fiestas patronales; luz y color. Respetándonos conservamos nuestra herencia, nuestro patrimonio tangible e intangible en el  mundo en el que nos gusta vivir para estructurar sobre bases más firmes nuestra personalidad como pueblo milenario.

Azcapotzalco es uno de los centros importantes del periodo preclásico, caracterizado por su desarrollo comercial y por su cerámica típica. El periodo preclásico se extiende a partir de 1,500 a.C. hasta el inicio del periodo clásico, de 400 a 800 d.C.

Durante esos periodos, Teotihuacán era el más desarrollado de los centros ceremoniales y por lo tanto una gran ciudad que se formo con el estilo arquitectónico de talud y tablero, cuidando la orientación de los edificios, la pintura al fresco, la escultura monumental, las colosales cabezas de serpiente y una religión y culto organizados.

En el periodo clásico, Teotihuacán, se desintegró en pequeños centros, y uno de los cuales perduró y fue los más conocidos e importantes: Azcapotzalco.

Destruida Teotihuacán, el lugar fue ocupado por los otomíes, quienes continuaron la tradición cultural teotihuacana, fundando además el notable centro urbano de San Miguel Amantla, en Azcapotzalco, desde los teotihuacanos fueron mezclándose cada vez más con los invasores y descuidaron la conservación de los adelantos logrados anteriormente.

Ya existía señorío en Azcapotzalco cuando llegaron los aztecas en el año 1521, que venían desde las llanuras del norte.

Sabemos por una lista de 1532 que en Azcapotzalco existían los siguientes barrios: Pochtla (lugar de pochotes o reunión de mercaderes), Izquitlan (lugar de los esquites), Tetlaxuman (lugar de los trabajadores de la tierra), Azcacoalco (lugar de serpientes y de hormigas), Tlalatzinco (pequeño lugar de agricultores), Atenco ( a la orilla del agua) Amolonco (lugarcito de la hierba de agua), Nextenco (lugar del puente gris), Huitznahuac (lugar de sacrificios), Texcolco (lugar de piedra arenosa), Zapotla (lugar de zapotes), Huexotitla (lugar de ahuejotes), Xochihuacan (lugar de los que tienen flores), Xaltilolco (lugar arenoso), Acayúcan (lugar de las caña de agua), Tomatlán (lugar de tomates), Ahuejotla (lugar de huejotes en agua), Mazatlán (lugar de venados), Atlicholohuacan (lugar donde brota el agua), Tlilhuacan (lugar negro o de brujería), Xocoyohuacan (lugar de los que tienen pequeños), Cuautla (arboleda).

Todos los barrios o calpullis formaban la unidad básica de Azcapotzalco. Existían en estos barrios, además, los telpochcaltin, escuelas de mancebos donde los jóvenes aprendían la historia de su señorío, el arte de la guerra, las artes manuales y también normas de educación, convivencia y respeto. Cada barrio contaba con su templo, donde se celebraban las fiestas rituales.

Festejaban el principio y el final de su ciclo agrícola el ciclo de la vida de un nuevo miembro del grupo, pueblo o barrio, los matrimonios y la muerte, se reunían para construir en común y aumentaba el desarrollo de la comunidad.

Las poblaciones más antiguas creadas desde tiempos arcaicos y teotihuacanos fueron Azcapotzalco, Culhuacan, Chalco, Xochimilco. Se afirma en el texto de los informantes indígenas de Sahagún (fray Bernardino de Sahagún), que todas estas ciudades comenzaban su vida cuando se establecía en ellas la música.

Se estableció el canto,

se fijaron los tambores,

se dice que así,

principiaban las ciudades,

existía en ellas la música.

 

El pueblo de San Miguel Amantla es conocido porque en este lugar trabajaban con la pluma de las aves los antiguos mexicanos, aunque la cerámica y muchas obras artísticas se realizaban en Amantla, “ningunas excitaron mas su admiración que los mosaicos de pluma en que los indios representaban con las más primorosa exactitud las más hermosas plantas, los más bellos animales de Anáhuac”, nos dice el cronista Francisco Javier Clavijero:

“Nada tenían en tanta estima los mexicanos como los trabajos de mosaico, que hacían con las plumas más delicadas y hermosas de los pájaros, para esto criaban muchas especies de aves bellísimas que abundaban en aquellas regiones, no solo en los palacios de los reyes donde mantenían toda clase de animales, sino también en las casas particulares, y en cierto tiempo del año les quitaban las plumas, para servirse de ellas con aquel fin, o para venderlas en el mercado. Preferían las de aquellos maravillosos pájaros que llaman huitzintzilin, y los españoles pica-flores”.

Capilla de Los Santos Reyes (Azcapotzalco)

 Estas historias dan vida a nuestros pueblos, a su cultura, a sus tradiciones, en San Miguel Amantla aun quedan descendientes de los amantecas, trabajadores de las plumas de aves, algunos realizaron repicas del penacho de Moctezuma, como Jesús Valle Valeriano y su familia.

Luis de la Rosa Oteiza, periodista, escribió: “no sé cómo se haya podido desconocer la civilización de un pueblo cuyos artistas empleaban tanta laboriosidad y estudio en la imitación de los más bellos objetos de la naturaleza … tejidos de pluma, penachos, etcétera”.

Las siguientes palabras son un homenaje al arqueólogo Manuel Gamio al cumplirse en el año 2009 los cien años de estudiar la cultura de la tierra y de los hombres de Azcapotzalco mediante sus estudios arqueológicos y antropológicos, los estudios científicos mas reconocidos en México, “Restos de la cultura tepaneca”. Manuel Gamio, como alumno de la Escuela Internacional de Arqueología  y Etnología, por ordenes de Franz Boas, director de la escuela, explora en San Miguel Amantla la antigüedad de tipo cerámica “de los cerros” (teotihuacano y tolteca).

En 1918, bajo el título de “Lugares de las zona arqueológica de Azcapotzalco con montículos, edificios, terrenos estratigráficos, esculturas o solamente históricos”, Gamio hace una lista de lo explorado dentro de la zona tecpaneca. Por todo esto merece mención de honor en esta crónica de los pueblos y barrios originarios de Azcapotzalco.

Tanto San Miguel Amantla como el pueblo de San Juan Tlilhuacan tienen su historia pegada en el corazón de cada uno de sus habitantes: por eso se ocupan en defender la tierra, como lo hicieron sus abuelos revolucionarios, como el señor don Román Álvarez, abuelo de Edna Álvarez Ruiz, quien defendió sus tierras y aun se conserva su casa protegida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la que conserva la arquitectura tradicional, ellos defendieron sus tierras de sembradío, las tradiciones, la ofrenda de Día de Muertos. Los “animeros” y los “ayateros” con rezos y cantos recorren calles del pueblo  y en las pueblos les entregan fruta que juntan y que sirve para hacer la ofrenda en el panteón, y se hace otra ofrenda en el atrio de la parroquia. La costumbre es tan arraigada que la conservan muchas familias, así se convive y se reparte la ofrenda entre las familias y las personas que visitan el pueblo.

La fiesta del santo patrono san Juan Bautista, el 24 de junio, es un motivo para visitar este pueblo. El pueblo de san Miguel Amantla celebra a su santo patrono el 29 de septiembre y es igualmente digno de visitarse y ver el colorido de sus portadas y de los tapetes de aserrín con sus hormigas hechas con jitomates, el trabajo lo realiza un adulto mayor, el señor Crescencio León, ayudado por mas personas, entre ellas la señora Lupita Robles Guzmán, que lo hace para que no se pierdan estas costumbres tan hermosas, que con la música de banda y las danzas armonizan todo el pueblo.

 

San Miguel Amantla

Flor y canto en tu suelo florecieron,

la naturaleza descubrió en tu fértil tierra

obsidiana, cristal hecho flor en tus entrañas,

maravilloso colorido en el vuelo de tus aves,

El amanteca hace el copilli del guerrero

los habitantes de tu tierra y otros viajeros

vieron la hermosura de tu teocalli

tu cerámica, oro y plata fundidos en tu historia,

espacio de la luna, del colibrí, de la mariposa

tu suelo aun vive y es defendido con amor por tu grandeza.

 

San Juan Tlihuacan

Para hablar de San Juan Tlilhuacan

hay que desnudarse el alma,

hay que abrir bien los ojos,

recorrer sus calles y su historia

convivir con toda su gente,

levantar una flor en el cementerio,

y recordar a los amigos,

en ese momento santiguarse

frente al Santo Cristo de las Animas.

 

Caminar despacio, en silencio,

como lo hace el viento cuando vaga solo

y llega hasta la Parroquia de San Juan Tlilhuacan.

 

 

(1)    Carlos Flores Marini. “Restauración de ciudades”, México, Fondo de Cultura Económica, 1976

 

UNA PESADILLA REAL. 

Por Patricio Garibay.

Calzada San Isidro

Con agradecimientos a mi amigo Marcelino Peña.

30 de abril del 2020, 7 de la noche, Eulalio Labra después de hacer unas compras vuelve a casa ubicada en la colonia  San Bartolo Cahualtongo Azcapotzalco, va conduciendo su bien cuidada camioneta pick up mientras se percata que a pesar de ser mediados de semana las calles están casi desiertas, la gente está resguardada  en sus casas temerosas de un enemigo al que no pueden ver pero que es mortalmente peligroso, enciende el aparato de radio y el noticiero anuncia que el virus ha cobrado la vida de seiscientas personas más en las últimas 24 horas y que los hospitales están saturados de enfermos, el comentarista les suplica a los radioescuchas que extremen las medidas sanitarias, Eulalio duda sí después de recibir el dinero del cambio se desinfectó  las manos, a sus 67 años le suele fallar la memoria, por un momento considera la posibilidad de detener el coche para aplicar en sus manos el gel desinfectante, pero en cambio huele una de sus manos y el olor a alcohol comprueba qué efectivamente sí lo hizo. Se tranquiliza  un poco, pero solo por un momento pues el agudo alarido de una sirena lo altera de nuevo, se trata de una  ambulancia que lo rebaza a toda velocidad,  Eulalio Labra  da vuelta de la Avenida Tezozomoc para tomar la Calzada San Isidro, acelera su flamante vehículo y abre la ventanilla pues siente la necesidad de aire fresco, un ligero olor a pollo ahumado percibe en el aire, su mirada se detiene por un segundo en un restaurante de pollo frito donde hace unos meses solía ir a comer con sus amigos jubilados  Miguel y  Jorge, éste último fallecido hace un mes víctima de esa maldita enfermedad que llegó de China, la luz en rojo del semáforo lo obliga a detener su camioneta  roja como la luz del semáforo y la bandera china, hace calor y abre aún más la ventanilla y un olor a quemado le hiere la nariz,  es un olor  extraño y desagradable  que al principio no logra identificar, pero segundos después se da cuenta de lo que se trata, es el humo que despiden las chimeneas de los crematorios que se ubican en el panteón San Isidro, se le eriza la piel y por alguna razón recuerda el olor del pollo ahumado que comía con sus amigos en aquel restaurante y siente ganas de vomitar, cierra  la ventanilla y un instante más tarde  da vuelta hacia la derecha después de cruzar el panteón. Eulalio  entra a su casa con apuro, su esposa Raquel  le pregunta que porque no tocó el claxon para que ella le hubiera abierto la puerta de la cochera, y le pregunta también  si compró todo lo que le escribió en la lista, pero Eulalio en vez de responderle la interroga angustiado; ¿Qué no hueles el humo? ¿Por qué no cierras las ventanas? ¿No te das cuenta que es el humo del crematorio que se metió a la casa?, ¿No ves el humo? ¿Qué  estás esperando para cerrar todas  las ventanas?. Su esposa al principio cree que su marido le juega una muy pesada broma, pero su esposo insiste una y otra vez  con lo mismo, y busca la inexistente ventana abierta, Raquel termina tan angustiada como él.

Luego de unos meses en la ciudad de Cuernavaca en casa de su hermana donde su esposa e hijos lo llevaron, Eulalio Labra volvió a su casa de  San Bartolo Cahualtongo, ya se ha  recuperado de los nervios,  después de ser vacunado ya es capaz de salir de casa solo, aunque con las medidas prudentes.

 

 

DÍA DEL NIÑO EN AZCAPOTZALCO

Por María Elena Solórzano Carbajal

Parque de San Lucas Atenco, abril de 2018 función  teatral con la compañía teatral “Club Sándwich”

La ONU designó el 20 de noviembre de 1959  para celebrar El Día del Niño.   Los diferentes países recibieron con beneplácito el señalamiento, aunque cada país tomó la fecha que le convenía de acuerdo a sus circunstancias.

En México, en 1924, se señaló el 30 de abril como Día del niño cuando era presidente de México el General Álvaro Obregón y Ministro de Educación Pública el licenciado José Vasconcelos.

Uno de los objetivos de esta celebración es recordar y reafirmar los derechos de los pequeños. Pues los niños han sido objeto de maltrato excesivo en algunas familias y de descarada explotación por gente sin escrúpulos: trabajan como sirvientes, dependientes, mandaderos y muchas otras ocupaciones con un salario ínfimo. Las niñas desde muy pequeñas son contratadas para trabajar como aprendices de sirvientas, a veces sin salario, comen las sobras de la comida,  no se les permite sentarse a la mesa de la familia y las visten con la ropa que dejan los hijos destinada a la basura.

Hay  familias que son más humanas, las infantes únicamente ayudan a la señora de la casa en algunas labores.  Las mandan a la escuela primaria vespertina y cuando terminan su primaria a alguna escuela comercial para que cursen una carrera corta o algunos cursos de cultora de belleza.

Desde luego que los menores no deben trabajar, pero la miseria obliga a los padres a permitir que desempeñen trabajos mal remunerados. No quiero que se malinterprete, pensando que el niño no debe hacer nada, no nos vayamos al otro extremo. Los niños, sin distinción de sexo, deben desempeñar algunas labores en su hogar de acuerdo a su edad.

Parque de San Lucas Atenco, abril de 2019.

Pero ¿Cómo celebrábamos el Día del Niño en el Barrio de San Lucas Atenco, Col. El Recreo?

La celebración al principio meramente oficial, yo no recuerdo ninguna celebración en mi estancia en la escuela primaria. La primera celebración que recuerdo del Día del Ñiño es en la Escuela Primaria Adalberto Tejeda en la Col Jardín Azpeitía, Azcapotzalco. Los maestros nos poníamos de acuerdo para celebrar a los niños, no se pedía colaboración a los padres. Así que preparábamos cosas sencillas: emparedados de jamón, agua de Jamaica, bolsitas de dulces y no nos alcanzaba el dinero para más.

Los alumnos entraban a las 9:00, algunos vestidos de fantasía, en los salones los niños acomodaban las sillas haciendo pequeños círculos y platicaban en voz baja. A las 10:00 la maestra servía en un plato de cartón dos tortas de jamón y una rebanada de pastel. Los niños felices con las golosinas, ordenadamente iban por su vaso de agua fresca. En toda la escuela por las bocinas se escuchaban las canciones de Cri-cri: El ratón vaquero, La patita, El rey de chocolate, La muñeca fea y muchas más.

Los profesores habían organizado algunos juegos: carreras de encostalados, las sillas, la gallinita ciega y otros. Algunas niñas se ponían a bailar y todos terminaban bailando. Se les obsequiaba una bolsita de confeti, todos contra todos aventándose confeti. 

A las 12:00 terminaba la fiesta. Salían felices con su bolsita de dulces para seguir festejando en casita.

Aquí en el Jardín del barrio de San Lucas Atenco el presidente del comité de la colonia Lic. Roberto Ortiz como era ya costumbre durante varios años organizaba un lúcido festejo con ricas tortitas de jamón o algún otro bocadillo, también solía haber  pastel y aguas frescas de tamarindo y limón, mientras la compañía de teatro de Azcapotzalco “Club Sándwich” dirigida por Patricio Garibay  brindaba una puesta escénica de teatro infantil y otras veces de teatro guiñol.

El festejo principiaba con el cuento de Caperucita Roja representado por los muñecos de guante manejados por las actrices que les daban vida con sus manos y sus voces. Las caritas de los infantes expresaban las diferentes emociones que en ellos provocaban los personajes. Desde luego su corazón lo ganaba la dulce niña que le llevaba los alimentos a la abuelita. Muy impactante era cuando: Caperucita preguntaba:

-Abuelita ¿Por qué tienes esos ojos tan grandes?

-Para mirarte mejor…

-Abuelita ¿Por qué tienes esa boca tan grande?

-¡Para comerte mejor!

Y los pequeñitos gritaban y se abrazaban para que el malvado lobo no se los fuera a comer.

Parque de Claveria, abril de 2017 función  teatral  "Alexander von Humboldt en México" compañía teatral  “Club Sándwich”

¡Qué momentos tan inolvidables! Después los niños jugaban rondas: La rueda de Sn. Miguel, doña  Blanca, Naranja dulce y otras. Después de un buen rato de juegos y carreras, ya tenían hambre y sed y  se repartían las tortitas y el agua fresca. Por último para despedirlos, pues ya empezaba a pardear la tarde, el Lic. Roberto Ortiz y el dramaturgo y cronista Patricio Garibay les obsequiaban una bolsita con dulces y un arbolito para sembrarlo en el pradito de su banqueta, dentro de su casa o en una maceta, por lo regular se cerraba el evento con una crónica del barrio narrada por  algún otro cronista invitado o por una servidora

El 30 de abril de 2020, en el jardín solitario, sin risas y sin trinos, circulaba un aire de tristeza y fatalidad, ya teníamos la noticia de muchos hermanos fallecidos por el coronavirus. Este año tampoco se celebrará con teatro cantos y risas el Día del Niño, el Jardín de San Lucas otra vez se mirará triste y desolado. 

Parque de San Lucas Atenco 30 de abril de 2018 función de títeres con la compañía teatral “Club Sándwich”

 

CRUZ DE AZCAPOTZALCO,  

IMPRESIONANTE (HUACALCO, IZQUITLAN, ATENCO y XALTELOLCO)

Por Martín Borboa Gómez  (Grupo Formiga)

“La principal parroquia de Azcapotzalco fue el centro para dar a los barrios circundantes los nombres de los cuatro evangelistas:

San Marcos al norte, San Mateo al oeste, San Lucas al sur y San Juan Huacalco al este”.

Esto afirma el libro “Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones”, pág. 56, del año 2007, (por eso le llama parroquia a la hoy catedral).

Esta es una interesante verdad que aun crece en fascinación:

Si en un mapa se traza una cruz uniendo esos 4 puntos, el centro donde se cruzan las líneas será demasiado próximo a la catedral de Azcapotzalco.

1)      Primero hay que hacer la línea de San Mateo Xaltelolco (Col. La Preciosa) hacia San Juan Huacalco (Unidad Cuitláhuac Col. Huacalco).

2)      Luego se hace la raya que va de San Lucas Atenco (Col. del Recreo) a San Marcos Izquitlán (Col. San Marcos).

3)      Se mira el punto en donde se cruzan ambas líneas: Es un sitio a una cuadra de la Catedral de Azcapotzalco. (Esa “imprecisión” de una cuadra, puede deberse a como haya sido el asentamiento del terreno en aquel tiempo, algún declive por ejemplo. También puede ser que los terrenos antiguos de cada iglesia fueran más extensos de lo que son hoy, y por eso –hoy no es preciso-, pero lo fue).

4)      Se distingue que la línea de “Lucas a Marcos” forma la parte de la Cruz en donde quedan los brazos del crucificado. (Ese tramo mide aproximadamente en la geografía 1,900 metros - casi dos kilómetros).

5)      Se distingue que la línea “Mateo a Juan” es más larga que la anterior –por ser la del cuerpo del crucificado, y no es simétrica. Una sección va del pecho a la cabeza del sacrificado (que quedaría en el punto de san Mateo), y la otra sección, más larga, del pecho a la punta de los pies (en San Juan).  (Este tramo completo mide aproximadamente 3,000 metros – tres kilómetros).

6)      Visto desde el aire, formarían una cruz de casi 2 kilómetros (brazos) por 3 kilómetros (cabeza a pies).

Esto revela que hacia los cuatro puntos cardinales, tomando como centro la catedral de Azcapotzalco, se quiso -completamente a propósito-, levantar una construcción religiosa dedicada a cada uno de los cuatro evangelistas, personajes fundamentales de la religión cristiana, y formando con ello una cruz no simétrica, con cierta proporción simulando un lado para cabeza, dos lados para los brazos, y uno más largo para tronco, cadera y piernas, como lo era en el instrumento romano de castigo y muerte, y que por su sacrificio en él, y su posterior resurrección, quedó como el signo de Cristo para la salvación de sus seguidores.

 

LOS 4 EVANGELISTAS

A los evangelistas, se les identifica simbólicamente con el tetramorfo, es decir cuatro formas que representan a cada uno de esos personajes históricos, descritos por el profeta Ezequiel como figuras de cuerpo animal y rostro humano:

León (San Marcos) (voluntad)

Toro (San Lucas) (sentimiento)

Águila (San Juan) (elevación)

Ángel (San Mateo) (hombre)

En la parroquia de San Marcos, los vitrales superiores de la nave, muestran a diferentes Santos, incluyendo a los cuatro apóstoles evangelistas. 

 San Marcos se le distingue de túnica roja con un león a un lado.

 San Lucas se le ve con túnica verde, junto a un toro.

 San Juan con túnica azul acompañado de un águila.

 San Mateo de morado junto a un ángel.

Los atributos de cada personaje simbólico se relacionan con el enfoque y contenido del evangelio que escribió cada apóstol.

Es importante que en Azcapotzalco (y fuera de él), se sepa de la Cruz que se forma vinculando los sitios religiosos dedicados a los 4 evangelistas, y en cuyo cruce se ubica la principal Casa de Dios en la alcaldía: la catedral.

Muy peculiar decisión la que se tomó en la época colonial, cuando se dispuso que en la geografía de Azcapotzalco, con ciertos barrios prehispánicos preexistentes, se asignara la titularidad de sus nuevas orientaciones religiosas, con los cuatro evangelistas, y siendo ellos las puntas de una Cruz (símbolo máximo de la cristiandad), acompañaran así a la parroquia central, hoy catedral.

BIBLIOGRAFIA

Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones. Secretaría de Educación. Gobierno del Distrito Federal. 2007

Guia Roji. Ciudad de México. Plano 132. Guia Roji, S. A. de C.V., 2010

 

DÍA DEL CRONISTA

Por: José Carbajal Cortés, cronista de Azcapotzalco.


 En México existe días de conmemoraciones, festejos, fiestas, recordatorios calendarios cívicos y religiosos en donde se recuerda la importancia de un suceso, personaje, fecha, etc. Porque nuestro México es festivo y hasta mitotero.

 Una de estas conmemoraciones es orgullosamente el día del cronista que se empareja con otro dia significativo para la niñez como sabemos. ¿Cómo se originó ese día? Surgió un organismo que reunió a un número de cronistas de diversas regiones y ciudades y que tomó el nombre de Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas un 30 de abril de 1977 (Guerrero, 2012) por lo que esta Asociación, levantó la voz para que ese día de abril de su fundación, se propusiera para conmemorar al cronista y a la labor que realiza en nuestro país.

  De manera oficial gubernamentalmente Guillermo Tovar y de Teresa fué el último cronista nombrado de la Ciudad de México (ya que anteriormente los cronistas de la Ciudad eran nombrados por la autoridad) y que renunció a ese cargo en 1987 teniendo la visión de promover un Consejo de la Crónica de la Ciudad, el cual rindió varios frutos en los diversos años en que funcionó, con sus integrantes interesados en la cultura, historia y crónica en los diversos espacios de la ciudad. Actualmente ya no se nombra a un cronista de esa manera desde el gobierno, pues existen Asociaciones, Consejos y Grupos de cronistas por toda la Ciudad y al interior de las Estados, Ciudades y Municipios, que son conformados por sus miembros o integrantes abocados en la crónica de sus respectivos lugares.  

 El presente texto es un breve y sincero Manifiesto a propósito del quehacer del cronista, escrito desde algún lugar al norte de la Ciudad de México.

  Por lo que comenzamos diciendo: ¿Qué connotaciones lleva un cronista actualmente? Ser cronista no es un título, es aún más que ello, es una vocación con espíritu, una forma de percibir y describir la realidad, es el que recorre las calles, sus personajes, sus fiestas y conmemoraciones tanto civiles como religiosas, es quien hurga en cada rincón que precisa ser contado, es quien escribe sobre ello, no narrándolas tan sólo y difunde además sus hallazgos. El cronista ama su lugar de origen o en donde reside, es la persona que tiene ojos y oídos para expresar por medio de él la comunidad en la que vive, siendo quien tiene voz y presencia de la sociedad en la que está en el mundo.

 Así, el cronista Antonio Guerrero Aguilar nos dice acertadamente que: “El cronista mantiene nexos y cercanía con el pasado. Construye un puente entre el presente y la tradición” (Guerrero, 2014).

 La labor del cronista tiene su diferencia con el historiador, pues el historiador trabaja con fuentes o documentos del pasado remoto de manera exclusiva y rigurosa a partir del presente para la historia y el cronista observa, estudia, relata, el pasado inmediato y de además del presente, testimonia, rescata del olvido o del abandono, es quien documenta el entorno que le ha tocado vivir, es quien deja constancia y que rescata lugares y sucesos del patrimonio cultural material e inmaterial de todo lo que se ve o se vive, de la identidad y que es a fin de cuentas de todos.

  A los cronistas se les reconoce y se les debe seguir reconociendo en su labor, sean cronistas con nombramiento o sin nombramiento. En Azcapotzalco tenemos que la crónica tiene más de 30 años realizándose de manera ininterrumpida, difundiéndose en espacios representativos como son la Casa de la Cultura y el Archivo Histórico de Azcapotzalco, en sus diversos pueblos y barrios, a través de diversas publicaciones y pláticas de manera selectiva, por medio de un Consejo de la crónica, además de Grupos de cronistas y particulares interesados en ello.

  Mencionando las palabras de la cronista María de Jesús Real Figueroa pronunció al inaugurar el XXXIX Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas refiriéndose al Maestro Gonzalo Celorio en el tema, expresa que la crónica, quiere aprender de la herencia a la cual debemos salvaguardar del olvido nuestro trabajo que es, consolidar la tradición sobre la que se seguirá construyendo la cultura. Herencia, salvaguarda, tradición y construcción palabras abocadas en la crónica. 

  El cronista es por tanto veraz, objetivo, cronológico, denuncia, relata e incluso llega a interpretar, es quien tiene amor a lo que realiza, a su entorno de la sociedad en la que esta inserto y que le ha tocado vivir, describe el presente o se sitúa en un pasado relacionado con la identidad del entorno y que cuyo pueblo se identifica con el cronista, ya que es el quien recupera, rescata, plasma en un escrito que se fijará en el tiempo y que reiterando difunde, no sólo meramente se narra aunque loable precisa de ser escrito, registrado y sigue buscando ya que considera que siempre algo que “cronicar” un tema o tópicos a describir de la realidad, no de la ficción, aunque sí de la posible interpretación, con responsabilidad y bases para ello, en una sincera y humilde opinión. En suma, el cronista debe ser veraz y objetivo, tener el compromiso con la verdad que le toca registrar y describir para la presente generación y las venideras.

 Por lo que se acuña la siguiente frase a propósito de tan interesante labor:

       El cronista es la voz y sentir, es la presencia innata del pueblo.  

 Por ello los cronistas tienen un deber, un compromiso, como lo retoma Faz Gobea de la conversación con el cronista de la UAEM:  

 “Los cronistas tienen el compromiso de escribir lo que ven, oyen, leen y les cuentan, por eso tienen el deber de revisar, espulgar, depurar y en algunos casos, corregir los errores cometidos en la crónica” (Faz, 2016, p. 395).

  Ser cronista es tener también amor a lo que realiza, el cronista revive en sus escritos lo que testimonia al ocuparse del pasado o de los requerimientos del presente, es el vehículo de la memoria, la identidad que nos da cultura y es también el cronista mismo, patrimonio de nuestros pueblos para que no caigan en el olvido.   La noble misión del cronista es escribir y heredar para la posteridad las formas de vida, los lugares, historias, sucesos y un largo etcétera de quien ejerce este noble e ilustre oficio que ha elegido y quien nos lega sus apuntes, sus crónicas y que a la larga deja la constancia que será vista por otros a través de generaciones, siendo las características de la crónica y por tanto del cronista.  

  Por lo que existen diversidad de crónicas: históricas, costumbristas, comunitarias, temáticas, de personajes, deportivas, conmemorativas, barrios, pueblos, ciudades, comunidades, periodísticas y un largo etc., pero todas comparten una característica en común: nos relatan y describen sucesos del entorno real, pues la crónica no admite ficciones, sino veracidad y claro puede ser descrita con tintes literarios. 

  Y es que el cronista es custodio, guardián defensor y difusor del patrimonio documental y cultural tangible e intangible y por ello de la frase bien empleada de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas A. C. y que de sincero corazón y alma también comparto desde Azcapotzalco que hace una distinción, cuya frase es: SOY CRONISTA. En hora buena a todos los cronistas con verdadera vocación -ya que ser cronista no es una moda- que de una forma u otra dan a conocer el entorno de la comunidad, sus sucesos e historia, sus personajes y habitantes, su pueblo, su barrio, su ciudad.

 ¡Felicidades a los cronistas que colaboran en la Hormiga en Línea y que hacen posible ese esfuerzo, sin lucro, desde Azcapotzalco! Asimismo, extiendo la felicitación a todos los cronistas a lo largo y ancho de nuestro territorio en su loable y necesaria labor de todos los días, en su día 30 de abril. Un saludo sincero y abrazo a la distancia.

Referencias.

Faz, G. J. (2016). La cronista, celosa guardiana del patrimonio cultural. En María de Jesús Real García Figueroa. (presidente). XXXIX Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas (pp. 395-403).

Guerrero, A. (2012). De Solares y Resolanas: El dia del cronista. Recuperado de https://www.sabinashidalgo.net/articulos/de-solares-y-resolanas/8542-el-dia-del-cronista/

Ortiz, R.E. (s/f). La crónica: lo que es y lo que no es. Recuperado de http://web.uaemex.mx/identidad/docs/cronicas/TOMO%20VIII/lo_que_es_y_no_es.pdf

Guerrero, A. (2014). ¿Para qué sirve un cronista? Recuperado de https://www.sabinashidalgo.net/articulos/de-solares-y-resolanas/9500-para-que-sirve-un-cronista

 

 

VACUNAS, APLASTADAS Y MINI MUNDOS

Por Don Nayarito Cantalicia  (Grupo Formiga)

La primera dosis de vacunación contra el SARS COV 2 que provoca la enfermedad Covid 19, se llevó a cabo en Azcapotzalco del 10 al 16 de marzo 2021, y se distribuyó a la población local mayor a 60 años, por la letra de su apellido paterno: (10 marzo letras A, B) (11 marzo C, D, E) (12 marzo (F, G, H) (13 marzo I, J, K, L , M) (14 marzo (N, Ñ, O, P, Q, R) (15 marzo S, T, U, V) (16 marzo (W, X, Y, Z sin apellido paterno, rezagados y faltantes). Se hizo el dos sedes: UAM Azcapotzalco, y Arena Ciudad de México.

A mí me tocó acudir a la UAM Azcapotzalco. Que bonitas jacarandas hay ahí. Desde inicio de año florean para saludar la llegada de la primavera.

Mi sobrino y mi nieta me llevaron al asunto de las vacunas, pero me esperaron afuera, ya que de preferencia nos quedamos los adultos mayores solos en el proceso, salvo cuando una ayuda o asistencia es vital. A los pacientes primero nos checaron la credencial de elector para verificar que pertenecemos a la alcaldía. Enseguida pasamos a una primera carpa donde había sillas suficientes y ahí nos explicaron cómo sería el procedimiento. Pronto pasé a la segunda carpa, en donde fui vacunado. Luego pasé a la tercer y última carpa, en donde permanecí sentado dando un lapso de observación por si hubiera una reacción a la vacuna. En todo el proceso me tarde máximo diría yo 40 minutos. Salí como casi todos los demás adultos mayores: contento, emocionado, agradecido con la atención recibida por parte de la gran cantidad de servidores públicos participantes, satisfecho de no haber estado formado en ninguna fila, asoleado, cansado, olvidado, sin comunicación. Así fue para todos los adultos que asistimos ahí. Me entregaron una hoja que deberé llevar el día de mi segunda dosis, que será en un tiempo de 20 a 40 días después de la primera. La confirmación de la cita me llegará por correo electrónico. Quizá para cuando lo lectores vean este texto, yo ya habré recibido dicha segunda vacunación.

APLASTADAS Y PETROLERAS

La emoción y positividad que genera haberse vacunado, me llenó de ánimo como si fuera mi cumpleaños, y quise ir a comer algo delicioso, una rica aplastada de arrachera. A mi sobrino le gustan más las petroleras, y por eso fuimos con “Vero” en donde venden ambas, en Aquiles Serdán 92, Colonia Pasteros. La aplastada es de maíz rellena de chicharrón prensado, y encima lleva frijoles, lechuga, cebolla, queso y en este caso yo pedí con arrachera. (La petrolera en vez de chicharrón prensado va rellena de frijoles, y por eso ya no lleva frijoles encima, sino salsa, queso, cebolla, y cualquier ingrediente adicional que uno elija, por ejemplo bistec, longaniza, etc).

 

Puse la foto de una sección de mi aplastada, intentando compartir que se vea que la masa va rellena de chicharrón prensando, que le da un cierto sabor saladito al platillo, y mostrar los generosos trozos de arrachera que ahí sirven. Las limpias y coloridas instalaciones lo hacen sentir a uno muy bien.

MINI-MUNDOS

La positividad que me inyectaron en la UAM Azcapotzalco con la vacuna, y el corazón contento por la barriga bien llena tras la aplastada de arrachera, me tenía con la batería al 100. Mi sobrino me enseñó cómo funciona la aplicación “Waze” en su celular, que habíamos usado antes para llegar bien a la puerta de la UAM. Ahí estuve viendo como se abren los mapas, se trazan las rutas, se calcula el tiempo de recorrido, etc. Yo había escuchado de un sitio cercano en Tlalnepantla llamado Mini-mundos, pero nunca habíamos ido. Con el “Waze” se trazó la ruta desde las aplastadas de la colonia Pasteros, hasta el Parque temático Mini-mundos. Fue muy grato ver que estábamos a solo 16 minutos de distancia. 10 kilómetros nos separaban de ese parque.

Fuimos guiados por la robótica voz femenina del “Waze” por la avenida Aquiles Serdán, luego ya en el Edomex por la calzada Benito Juárez, en algún punto pasamos a la vía Gustavo Baz, en otro al Periférico, y ¡Zaz! en menos de un cuarto de hora decía el “Waze” que habíamos llegado a nuestro destino.  Un lugar muy bonito, bien hecho, al aire libre, que si bien no está en Azcapotzalco, me consta que es una excursión rapidísima y que vale la pena, y demasiado cercana a nosotros. Está más lejos el Zócalo de CDMX que este parque. Mini mundos es un sitio temático que tiene representaciones a escala de diferentes construcciones emblemáticas del mundo, del país, y del estado de México.

Vean que cosas hay ahí. No puedo compartirles todo, pero para muestra dicen, un botón. Hay monumentos nacionales como la pirámide de Chichen Itzá, Bellas Artes, el Castillo de Chapultepec, La Basílica, la Columna de la Independencia, la Biblioteca central de CU, una representación del Templo Mayor antes de su destrucción. Del Edomex está por ejemplo Teotihuacán, el Cosmovitral de Toluca y el Centro ceremonial Otomí.

Del mundo están, entre otros: la Basílica de San Pedro en el Vaticano, la Torre Eiffel, la Basílica de San Basilio en Moscú, el Coliseo romano, la Muralla china, la Mezquita de Estambul, el Partenón, la torre de Pisa, la pirámide de Egipto, la estatua de la Libertad, y más.

     

Fue un excelente día con mi familia: los tres con salud, mí vacuna, mí aplastada, y un paseo imaginario por sitios del mundo. Estimo que casi hicimos el mismo tiempo de la UAM a la Colonia Pasteros (15 min), que de ahí a Mini-mundos. Por eso creo que es un sitio que los de Azcapotzalco podríamos tener como una excursión fácil y frecuente. La entrada es gratis, tiene estacionamiento gratuito, personal amable, limpio, cédulas explicativas, abre los fines de semana… ¿Qué más puede pedirse?



 

AZCAPOSTALES  2

SAN SALVADOR NEXTENGO, FIESTA PATRONAL

Por Diana N. Colín  (Grupo Formiga)

En la cristiandad, se siguen los textos de los evangelistas. Uno de ellos es Lucas, que en su Evangelio 2: 10-11 dice: “El ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”.

La ciudad de David, era Belén. El ángel se dirigía con sus palabras a los pastores que estaban cerca del sitio en donde dio a luz María, madre de Jesús. Ellos fueron los primeros en atestiguar la llegada del Salvador, que a los 33 años de vida, estableció una Nueva Alianza espiritual salvadora entre el cielo y la tierra. En el barrio de Nextengo, en Azcapotzalco, se realiza el festejo a su Santo patrón durante la Cuaresma.


Este año, por motivos de salud por la Pandemia del SARS COV2 (Covid 19) las misas se transmitieron por “Facebook Live” a través de internet. También se introdujo en la venta de comida, la modalidad de “entrega a domicilio” hacia las colonias más próximas. La Caja (o banco) de la pequeña kermes, también recibía los pedidos a través de su teléfono celular, y tomaba nota del pedido y el domicilio de entrega.

miércoles, 17 de marzo de 2021

  EN EL MONTÍCULO DE LAS HORMIGAS

 Por Ana Marisol Resendiz Pizarro

María Elena Solórzano Carbajal con ochenta años recién cumplidos éste mes de marzo  y con toda una trayectoria literaria de alrededor de 30 años dedicada a la creación de crónicas, cuentos, poemas y relatos que se encuentran contenidos en alrededor de 35 libros de su autoría sigue desarrollándose como creadora y nos ofrece una deliciosa antología de crónicas que nos conduce por diversas ángulos de nuestro muy querido Azcapotzalco, recorriendo todas las facetas de la historia desde la cultura tepaneca hasta la crónica urbana, en su trayectoria además ha participado como guionista en dos documentales sobre Azcapotzalco "Avenida Azcapotzalco, Hacia el corazón del hormiguero" y "San Lucas Atenco,  Barrio Ancestral"  ambos realizados por el director y cronista Patricio Garibay.

El libro en el Montículo de las hormigas es un texto que reúne toda una vida dedicada a la crónica, una obra que podremos apreciar próximamente este 2021 conmemorando su labor artística y su trabajo comunitario en Azcapotzalco en Crónicas con aroma de Café donde también participo Rafael Hernandez y grupo Tlahtoque.

En el montículo de las hormigas es una obra maestra de la crónica, un ramillete de historias que se entrelazan en el tiempo, con toques de añoranza, María Elena Solórzano delinea en su obra, momentos imprescindibles en la vida del mexicano, mostrando diversas aristas de la naturaleza humana y nuestra identidad, el texto es una sublime oda a la belleza de lo cotidiano, con la perfección del mejor retrato costumbrista, observando la estética del panorama cultural desde el montículo de las hormigas, la obra nos seduce a conocer a La reina del barrio, o a probar las deliciosas petroleras, además dicha antología de crónica nos conduce por un estilo único donde las palabras engendran imágenes que contribuyen a la construcción de la verdad histórica de Azcapotzalco, sin dejar de pasar un momento agradable con una grata lectura, evocadora, además de provocar una que otra sonrisa, al reconocer el brillo de lo cotidiano; la obra recorre el glorioso pasado prehispánico en crónicas como Tezozómoc y Tradiciones amantecas; sin olvidar la epopeya revolucionaria en Mi abuela fue soldadera; dicho libro narra magistralmente La última batalla de la Guerra de Independencia que fue librada en Azcapotzalco construyendo un pertinente rescate histórico además de hacernos caminar entre leyendas como La hormiga roja y Los nahuales de San Juan Tlilhuacan con retoques literarios de un estilo esculpido por los años, que va cerrando el telón de un libro magnífico un trágico Olor a nardo…

De parte de mis compañeros cronistas de "La hormiga en lineal" y de la mía propia le deseamos a la maestra María Elena Solórzano ¡feliz cumpleaños!