lunes, 27 de febrero de 2023

 LOS REYES ES IZQUITLAN ANTES QUE TEZCACOAC. ¿SABÍAS QUE AHÍ UNA SIRENA RAPTÓ AL TLALOANI?

Por Don Nayarito Cantalicia  (Grupo Formiga)


SIRENA RAPTÓ AL TLATOANI

Primero lo primero: Cuenta la leyenda del Los Reyes Izquitlán Tezcacoac, el impresionante suceso acontecido hace varios siglos, en ese sencillo poblado cercano a la orilla del lago…

(Una placa que recuerda esa leyenda lo dice textualmente así):

sitio de leyenda en donde estando en una comida “El Tlatohuane” (Tlatoani) de Azcapotzalco, es raptado por la sirena de la fuente de Zancopinca, dando a cambio cada año una bandeja de legumbres y fruta como pago por el hombre que se llevaba”.

Ya veremos dónde está esa placa.

Me imagino que en una tarde asoleada de alegría en estas tierras, estando el Tlatoani en un convivio, muy contento por la armonía que se respiraba en la comunidad, y precisamente en dónde le ofrecían una comida para agradecerle ciertos favores que habían distinguido a esta barrio significativo, activo, y tan cercano al corazón de Azcapotzalco, la extraña sirena de Zancopinca de la que muchos hablaban pero pocos habían visto, se hizo presente, y en un arrebato que tomó por sorpresa a todos, saltando hábilmente desde la orilla del lago, recorrió los metros que la alejaban del gobernante, lo jaló fuertemente del cuello, la guardia no pudo reaccionar a tiempo, lo llevó con ella hacia el agua, consumó el raptó, y siendo el agua su elemento, no fue posible perseguirla…

El silencio en el poblado fue brutal. Una sola persona, mejor dicho, una sola sirena, tenía dominio sobre la integridad personal del hombre más importante de la región, el tlatoani. ¿Cuál sería la acción a tomar? ¿Quién lo haría?

Gran leyenda se asienta en el pasado prehispánico de este ancestral barrio de Los Reyes Izquitlán Tezcacoac.

 

LOS REYES TIENE EL IZQUITLÁN ANTES QUE EL TEZCACOAC

Por sencillos motivos, Los Reyes tiene el Izquitlán ANTES que el Tezcacoac. Pero son importantes.

A continuación, una guía para el repaso:

UNO- Porque en documentos formales y antiguos aparece como Los Reyes Izquitlán (Sin el Tezcacoac).

DOS- Porque en Izquitlán que ya se llamaba así PRIMERO, cuando sucedió una o dos cosas:

a) como dice el Arqueólogo Gilberto Pérez Rico –citado en mi texto del mes pasado-, se tuvo ahí el templo que se llamaba Tezcacoac (es decir primero existía el sitio, luego se le puso nombre, y por último se levantó el templo)

b) llegó a habitar ahí un líder llamado Tezcacoac guiando a su gente, y luego por él, le agregaron el nombre de Tezcacoac al sitio, según dice una referencia oral.

Como sea, primero existió el sitio, luego los pobladores le nombraron Izquitlán, y luego ya pudo ocurrir que se hiciera un templo y le pusieran nombre, o llegara un líder con su gente y le dieran un nuevo nombre al sitio, agregándolo al ya previo.

TRES- Porque hay referencias del nombre Izquitlán para este sitio, ANTERIORES a que se le denominara Tezcacoac, término que cobró fuerza a partir de la colocación de un mosaico en el siglo XX con esa palabra.

CUATRO- No hay problema si se asignó a Los Reyes Izquitlán Tezcacoac el glifo de Tezcacoac (un templo con una serpiente de obsidiana saliendo de él), para diferenciarlo de San Marcos Izquitlán, pues solo fue para aprovechar y diferenciar uno del otro, pero de ninguna manera para eliminar la palabra Izquitlán de la nomenclatura formal.

CINCO- En la publicación “Atlas histórico patrimonial de Azcapotzalco”, compilado por la Arq. Margarita G. Martínez Domínguez, en su lámina 27, se enlistan los 27 barrios prehispánicos, y puede verse al inicio de la lista que los barrios 2 y 3 se llaman, ambos, Izquitlán A SECAS, que se refieren al de Los Reyes y al de San Marcos.

Esa misma obra, en su lámina 35, enlista de forma más detallada los nombres de esos barrios, y puede verse que el número 14 es Izquitlán, el que tiene como patrono a San Marcos, y luego el 21, que dice Tezcacoac-Izquitlán que tiene como patronos a los Sanos Reyes Magos. Confirma y subraya con esto, que el barrio de los Reyes, tiene el nombre de Izquitlán –no lo pierde-, y se le agrega el de Tezcacoac. 

La misma autora en lámina 27 omite la palabra “Tezcacoac” pero la pone en la lámina 35. Y en esa la pone antes que Izquitlán. No necesariamente porque ese sea el orden utilizado por los habitantes antepasados. Puede ser un modo de la autora para distinguirlo de San Marcos Izquitlán. Y puede ser como colección de nombres hallados para el mismo sitio, como lo hizo en la lámina 35 para el número 20 Tezcolco, en donde anotó además Texcalco y Tezcacalco. No porque haya tenido los tres nombres, sino porque son palabras que halló para nombrar un mismo sitio en diferentes fuentes.

Sabemos que resulta muy largo decir “Los Reyes Izquitlán Tezcacoac”, pero eso no justifica quitar palabras, Y MENOS, llegar al extremo de afirmar que los Reyes solo es Tezcacoac, o que solo hay un Izquitlán que es San Marcos.

Como se dice en México, “aunque les cueste más trabajo”, pero el completo es Los Reyes Izquitlán Tezcacoac.

Ya el mes pasado expuse en mi artículo lo que afirman Gilberto Pérez Rico, José Antonio González Gómez, Pablo Moctezuma Barragán, en sus publicaciones, y en este mes agrego lo que dice Margarita G. Martínez Domínguez. Todos distinguen un Los Reyes Izquitlán Tezcacoac.

Lamento que el mosaico minimalista en una fachada muy cercana a la Capilla de los Reyes, y copias colocadas en otros muros del barrios, omita palabras de la importante nomenclatura completa del lugar. De los responsables del mosaico si se anoten completos con nombre de pila, apellido paterno y apellido materno, eso sí, la identidad precisa de estas personas está a salvo, aunque la del sitio quede mutilada con su mosaico propuesto. Insisto, es mejorable.

SEIS- En la hermosa Alameda Norte, ubicada en Azcapotzalco, hay estelas con placas informativas, desde ya hace años. Su aspecto deteriorado lo revela. Afortunadamente la información sigue siendo aprovechable, y todavía hoy, en febrero de 2023, se pueden mirar. Aquí en la foto vemos que en un sitio de la Alameda Norte, hay dos placas juntas, una más grande que otra. La grande tiene un texto, y la segunda un glifo. Es el glifo de la serpiente en un templo, que es Tezcacoac.

La lámina que tiene texto MUY INTERESANTE dice lo siguiente:

NOMBRE MEXICANO: Izquitlán (1230 – 1521 d.C. En el lugar del maíz tostado o esquites) o Tezcacoac (Serpiente de espejo).

NOMBRE CRISTIANO: Los Santos Reyes Magos (Siglo XVI).

NOMBRE ACTUAL: Los Reyes.

Izquitlán, lugar de palacios tepanecas, zona agrícola famosa por sus huertos, sitio de leyenda en donde estando en una comida “El Tlatohuane” (Tlatoani) de Azcapotzalco, es raptado por la sirena de la fuente de Zancopinca, dando a cambio cada año una bandeja de legumbres y fruta como pago por el hombre que se llevaba.

A sus habitantes s eles conoce por el mote de “Quimiches”.

Se carece de datos fidedignos para consignar el desarrollo de la colonia.

Actualmente es zona habitacional e industrial de nuestra demarcación”.

 

CONCUSIÓN: LOS REYES IZQUITLAN TEZCACOAC

Diga lo que diga un mosaico del siglo XX minimalista y confuso, incompleto y mutilador, el nombre correcto y completo de este sitio en referencia es compuesto por al menos cuatro palabras:

Los Reyes Izquitlán Tezcacoac.

Hay registros de ser Los Reyes Izquitlán bastante antiguos, y los que dicen Tezcacoac son posteriores.

Y no hay ninguno que especifique que a partir de tal fecha se retira FORMALMENTE la palabra Izquitlán del nombre.

Por lo tanto, es Los Reyes Izquitlán Tezcacoac.

DIARIO DE ENERO Y FEBRERO

Por: Faty Kim Mingi

Holiiiss, MIingi llegó a molestarlos de nuevo yeiii¡¡¡¡¡¡¡

Bueno  a partir de este artículo abriré  nuevas secciones y la primera se llamará “Un día normal en el 1ro B”.

En esta sección les contaré todas las travesuras de mis compañeros y aquí les van las primeras.

1. En una de nuestras primeras prácticas de laboratorio de Biología, estábamos aprendiendo como usar algunos materiales,  uno de ellos era el soporte universal y el vaso de precipitado, esa ocasión mezclamos alcohol con una planta que ya no me acuerdo como se llama, pero se veía verde y algo espeso muy raro, después nos llevamos un buen susto cuando un vaso de precipitado se rompió porque estaba en una temperatura muy elevada, ese mismo día al salir de la escuela fueron por nosotros la mamá de mi compañero y mi mamá, íbamos muy a gusto caminando por una de las calles cuando mi amigo le empezó a decir a su mamá que habíamos hecho mole verde o algo así, refiriéndose a la mezcla pero su mamá lo comenzó a regañar porque no había llevado los materiales de cocina para la receta, pero después le explicamos que había sido parte de la práctica del laboratorio de ese día.

2. Uno de los momentos que todavía me da mucha risa cuando me acuerdo sucedió en una de las primeras semanas cuando ocurrió lo siguiente: ese día estaba pensamos que había clase libre pero no fue así y antes que llegara la maestra mis compañeros de la nada se comenzaron a sentar unos encima de otros y mis compañeras comenzaron a tomar fotos de lo que estaba pasando, todavía ni nos conocíamos bien, pero ellos ya se habían tomado confianza.

3.La que voy a contar no tiene mucho que pasó, resulta que un día mi profe que me da robótica y matemáticas no fue pero como tenemos 1 hora con 40 minutos del taller,  momentos antes el prefecto nos había dicho que nos quedáramos en el salón porque nos iba a poner una actividad, pero al final mis compañeros que también van conmigo en el taller le pidieron permiso para quedarnos en el salón para poder prender la bocina para escuchar música y nos dejó con la condición de que no le subiéramos mucho al volumen, ustedes se preguntarían ¿Qué canción pusieron? Bueno pusimos la canción más reciente de Shakira, mientras sonaba la canción ellos hicieron una filita y comenzaron a saltar por todo el salón, mientras yo los observaba y grababa desde la esquina.

4. Debo admitir que en esta participé yo jejeje. Recuerdo que fue un miércoles después de la practica de laboratorio, cuando tres de mis compañeras y yo nos subimos al salón antes que todos los demás, unos minutos después nos dimos cuenta que nadie más había subido, luego empezamos a entrar en desesperación, después mi amiga no pudo más y se bajó rápido antes de que alguien se diera cuenta de que estábamos en el salón, entonces dos niñas del otro grupo pasaron y pensamos que había sido alguna autoridad como el tutor, el prefecto, subdirectora o la directora pero por suerte no, a lo único que entraron fue a ver si había unas batas porque les tocaba el laboratorio, hasta ese momento se nos ocurrió ver la hora y nos dimos cuenta que aún faltaban 10 minutos para que terminara la clase, la verdad fueron los 10 minutos más largos de mi vida, cuando de repente abrió una maestra y nos preguntó que estábamos haciendo en el salón entonces una de mis compañeras contestó: “venimos a buscar un poco de papel y gel” la maestra le creyó y yo ya veía nuestros nombres en el cuaderno de reportes, pero afortunadamente no fue así, unos momentos después la maestra volvió al salón y le dijimos que ya no íbamos a bajar porque ya faltaba como 3 minutos, fue entonces que subieron el resto de mis compañeros y ya se me volvió a regularizar el azúcar jajaja.

Otra sección que quiero abrir se llamará “Mis dibujitos”. No es por nada pero me gusta muchísimo dibujar y hace poco hice las ilustraciones para un cuento que habla sobre la hormiguita de Azcapotzalco. Les comparto el resultado de algunas de ellas.

Un evento que fue muy relevante ocurrió el 28 de enero fue la entrega de credenciales y el festejo de la revista por su 4º. Aniversario, en la biblioteca “Fray Bartolomé de las Casas” en Azcapotzalco, también es mi 1er año escribiendo y compartiendo mis aventuras con todos ustedes pero bueno ese día lo primero que pasó fue la presentación de la mesa principal y luego comenzaron a dar cada uno, unos pequeños discursos, después apareció una chica que hizo un monologo de Frida Kahlo que estuvo muy padre.

Mi mamá y yo recibimos nuestras credenciales de “Cronistas” y tuve la oportunidad de hablar con el creador y editor de la revista, me cae super bien.

                                                                          


Otra cosa que les quiero compartir es que cantamos la misa del día de la candelaria y yo en lo único en los que pensaba en ese momento era en tamales de dulce porque son mis favoritos, disfrute mucho ese día.

                                                                             


El sábado 11 festejamos el Aniversario Sacerdotal del Padre Anselmo, estuvo muy bonito, la misa fue a las 7 de la noche, después pasamos a la deliciosa cena, pero como estaba cansada y me sentía mal mi mamá y yo nos fuimos temprano.

El lunes 13 me esmeré mucho por hacer unos detallitos para mis amigas, ellas son fans de Black Pink, así que les armé una caja con fotos de su grupo favorito, dulces y una cartita para que sepan qué su amistad es importante para mí, así que el martes 14 llegué muy emocionada a darles su regalito, a mi me dieron un caja con chocolates y un osito de peluche, además de cartas, dulces, chocolates y uno muy especial que no me esperaba de un niño que se fue de la escuela pero que a través de sus amigos me hace llegar paletitas y chocolatitos. Mis amigas y yo vimos que uno de nuestros compañeros no había recibido nada, así que le compartimos dulces.

En la escuela en todas las materias se tocó el tema del amor, lo bueno fue que ese día no nos dejaron tarea, lo malo que para octava y novena hora ya estábamos aburridos del tema.

Mi mamá fue a Toluca a comprar mis regalitos del 14 de febrero, así que me trajo dos muñecos de peluche, un ajolote que se llama “Ajolotin bizquin” y se ha convertido en el fiel compañero de mi pato, el otro es “Ron Weasley” mi personaje favorito o sea mi novio, de la Saga de “Harry Potter”.

Este mes del amor y la amistad quiero enviarles un gran abrazo, se que a muchos no los conozco personalmente pero todos son mis Mingiamigos.

 

 SAN JUAN TLILHUACA: CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA CANDELARIA

Por: “Guardianes del Patrimonio Tlilhuaca”


El pasado 2 de febrero en la Parroquia de San Juan Bautista Tlilhuaca Azcapotzalco, se celebró el día de la Candelaria o fiesta de la Presentación del Señor.

En la Parroquia cada año diferentes familias se hacen cargo de arrullar la imagen del Niño Jesús el 24 de diciembre, es decir se convierten en los Padrinos.

Ellos el 2 de febrero procuran vestir al “Niño Dios” preferentemente con un ropón.

Este año los Padrinos fueron Sandra y Ernesto Rodríguez Sandoval, si, familiares de tres integrantes de este colectivo, por lo que fuimos testigos y acompañantes para elegir el Ropón que vistió la imagen del Niño Jesús.

También los Padrinos son los encargados de compartir tamales al final de las dos misas que se llevaron a cabo, la primera a las 8:00a.m. y la segunda a las 7:00p.m. esta última cantada por el “Coro Amigos de Jesús” y transmitida por la página de Facebook de la parroquia.

En esta ocasión también colaboró Alondra Ramírez que fue madrina de la imagen del Niño Dios que pertenece al Padre Anselmo y la Sra. Olga Ayala, para compartir un total de 900 tamales y café.

Muchas personas no se percataron o no pudieron esperar ya que fueron muy largas las filas.

En la misa de las 8:00 de la mañana se reunieron alrededor de 300 personas y en la misa de las 7:00 de la noche el Atrio, estacionamiento y los jardines lucieron abarrotados de gente que llevaban en su mayoría más de una imagen dignamente vestidas, las cuales fueron bendecidas al final de cada misa.

Es una fecha con un ambiente muy festivo.

LA VOZ DE SUS RECUERDOS, 

A TRAVES DE PERSONAJES DE MI BARRIO.

 Por Ana Marisol Reséndiz Pizarro

Micaela Elizalde y Sabas Gómez Picasso fotografía donada por José Luis Pizarro Gómez.

JOSÉ GÓMEZ ROMERO

Para los habitantes de Santa Apolonia Tezcolco, en particular José Gómez Romero, en Santa Apolonia todos eran alfareros, tenían un horno al fondo de sus patios y un pozo, algunos tenían una capillita. El último alfarero también era músico, practicaba la fe y la música cristiana, tocaba hábilmente un salterio. El nombre del último alfarero de Santa Apolonia fue Leonardo Romero, mucho tiempo en la calle de Santa Apolonia hasta Santa Cruz Acayucan se elaboraron todo tipo de ollas, el último taller cerró entre los años setentas y ochentas. Cabe señalar que no realizaban objetos decorativos, como se hacía en otros barrios, sino solo eran ollas para cocer frijoles y café, no eran productos de Talavera ni barro muy decorado, solo jarros y ollas para uso cotidiano.

Pablo Romero fue mayordomo de la fiesta de Santa Apolonia. En el tiempo que Pablo Romero fue mayordomo había un cura que era borracho que tuvo un accidente fatal al caer del techo de la iglesia nueva, otros vecinos refieren que cometió un suicidio. En esta zona de Santa Apolonia hubo muchos precursores de la Revolución, uno de ellos fue José Guadalupe Gómez Romero y Leonardo Romero que se unieron a la defensa con Villa.

Leonardo Romero se fue a la bola con Villa para luchar por la libertad y un día de abril regresó triste a lo cual le preguntaron, ¿Por qué no sigues luchando en contra de los caciques y a favor de la Revolución, con nuestro gran General Villa? A lo que exaltado respondió “Ese Villa quería que lucháramos por la patria y solo nos daba de comer pinole y palomitas de maíz”, así no se puede pelear por la libertad.


ENRIQUETA PIZARRO.

Ana Marisol Resendiz Pizarro

 

En este barrio algunos vecinos relatan que lo que ahora es el Eje tres norte esquina con Ferrocarriles Nacionales, fue en su tiempo una gran hacienda que ocupaba los terrenos que posteriormente fueron expropiados para la creación de dicho eje vial, (estuvieron escarbando los terrenos antes de comercializarlos), buscando tesoros posiblemente ocultos de la época revolucionaria. El Eje 3 norte era tan solo una pequeña calle en la que los autos circulan en ambos sentidos.

Los vecinos refieren que existía el jardín de niños México ubicado en Av. Aquiles Serdán, los padres de familia llevaban a los pequeños a recibir educación básica, esa institución desapareció cuando vendieron los terrenos, los cuales fueron comprados por unos empresarios que construyeron un restaurante de nombre Wings, con un bar llamado el Varón Rojo, contaba también con una sala de juntas y un gran estacionamiento, tiempo después está construcción fue demolida y en su lugar se edifica una plaza comercial en el año 2017.

Doña Queta dice que nació en el 1957, toda su vida ha vivido en el barrio Santa Apolonia Tezcolco, ella refiere que los vecinos vivían con miedo pensando que la refinería iba a explotar, observando todos los días el mechero encendido de la misma, ella comenta que se siente muy alegre pues ahora los terrenos donde se ubicaba la refinería son un parque ecológico denominado Bicentenario.

También recuerda una escuela llamada Patria a la que asistían muchos niños de este barrio, era una casona muy antigua que se consideraba un monumento histórico, se ubicaba frente a la iglesia de la Conchita, desafortunadamente un día sorpresivamente la empezaron a demoler, por lo cual todos los vecinos lamentamos su desaparición.

Evoca con gran nostalgia al carrito de las nieves que vendía helados con mermelada y coco, el cual llamaba a los clientes tocando una campanita que todo mundo identificaba, los niños podían salir a la calle a cualquier hora sin peligro alguno para comprar su cono de nieve.

No había tanta pobreza porque teníamos nuestra casa propia y a pesar de no tener grandes recursos en los barrios más alejados del centro de la ciudad había vendedores que llegaban hasta los domicilios a entregar: pan, tortillas, leche. Una de las vendedoras doña Petrita pertenecía al barrio. Otros vendedores entonaban canciones para vender su mercancía por la calle Tochtli, la dinámica de las ventas era muy diferente, el carrito del pan y de los helados se anunciaba, todavía hace pocos años el de los helados se anunciaba con una música circense y algunas otras tiendas anunciaban sus productos generalmente alimentos con canciones.

En aquellos tiempos la clase media contrataba los servicios de mujeres de otros pueblos que trabajaban como empleadas domésticas con un bajo sueldo, a pesar de ello llegaban a formar parte de la familia, dormían y tomaban sus alimentos en la misma casa, pero en la cocina.

Las tortillerías no eran como las de ahora. Antes en lugar de una máquina, tenían un comal grandísimo alimentado por leña y las tortillas se hacían a mano.

En 1962 llegó Kennedy a México, hay que recordar que fue un presidente muy carismático, cuando se supo de su muerte el 22 de noviembre de 1963, fue una noticia trágica, su fallecimiento impactó mucho a la gente de este barrio que simpatizaba con las ideas de dicho mandatario.

Pasaba muy cerca de aquí un tren de pasajeros, un tren carguero que transportaba trigo y maíz; había golondrinas que se alimentaban del maíz que caía del tren. Doña Queta recuerda a su abuelo el médico Sabas Gómez Picasso que era homeópata y tenía su consultorio en este lugar, mucho tiempo atendió la salud de los vecinos y era muy apreciado por todos. Él decía que en el Jardín Hidalgo había dos esculturas representando unos leones que desaparecieron y fueron sustituidos por otros más pequeños y menos bellos que los anteriores.

 

 

 

 

 

 

LA BÚSQUEDA DEL TESORO.

Ana Marisol Resendiz Pizarro

Cuando se hizo el Eje 3 norte, se cuenta que los albañiles encontraron: uniformes militares que posiblemente pertenecían al ejercito realista, ollas de barro repletas de botones de oro, doblones, centenarios, rosarios entre otros objetos preciosos.

            La señora Enriqueta comenta que el señor Ernesto decía que había mucho oro que fue escondido durante la Revolución, doña Queta refiere que debido a rumores de los tesoros escondidos, muchos vecinos de los más antiguos del barrio antes de comercializar sus terrenos contrataron excavadoras para verificar la existencia de supuestos tesoros escondidos en las haciendas antes de ser fraccionadas en múltiples lotes, estos vecinos dicen que no se encontró nada sin embargo muchos de ellos compraron casas y carros.

Las actividades principales del barrio eran la agricultura, la ganadería, había muchos establos que se extendían hasta la Calzada Camarones. No había drenaje, al desaparecer ranchos y haciendas se construyeron grandes vecindades para atender la demanda de vivienda de la creciente población.

Entre otras cosas doña Queta recuerda con nostalgia, diciendo que la modernidad afecto en gran medida a los descendientes de los hacendados y los antiguos residentes del barrio que vinieron a menos y estaba que poseían grandes tierras que fueron expropiadas o vendidas en diversas ocasiones como la del Eje 3 que solo era una pequeña callecita,  por ejemplo a un lado del Jardín de Niños “El niño Huichol” fue expropiado el terreno donde estaba un aserradero, el resto era un hermoso campo lleno de lagunas y hundimientos de terreno.

Dibujo: Alejandro Ortiz Quintero. 

MARÍA MICAELA PIZARRO GÓMEZ

Ana Marisol Resendiz Pizarro

 

Me llamo María Micaela Pizarro Gómez y soy oriunda de este barrio. Originalmente aquí era una hacienda llamada Santa Apolonia, dicho ranchito se ubicaba entre Ferrocarriles Nacionales y Camino a Santa Cruz Acayucan lo que es la prolongación de la calle Tochtli.

Nos contaba mi mamá Leonor Gómez Elizalde que en los tiempos de siembra o cosecha se hacía una gran festividad con un sentido de celebración similar a los que las veintenas eran para los tepanecas las fiestas agrícolas que celebraban los antiguos mexicanos.

Mi abuelo el Doctor Sabás Gómez Picasso era el caporal de dicha hacienda y también el encargado de organizar dichas festividades; él siempre nos contaba una triste anécdota donde se ejemplificaba la pobreza de la época la cual consiste en que muchos de los habitantes originarios que asistían a dicha celebración utilizaban ropa de manta sin adornos y un morral de manta donde guardaban tacos y tortillas para poder alimentar a su familia, no usaban zapatos, solo unos huaraches.

Mi abuelo encontró algunas necesidades en la región motivo por el cual ejerció con mucho gusto su profesión de médico homeópata atendiendo a la gente del barrio además también era el encargado de salud de los animales del rancho, por ello se encargaba de curar a las vacas de empacho cuando habían comido zacate caliente. En la granja de Santa Apolonia teníamos distintos animales como: vacas, caballos, gallinas, guajolotes, gansos, patos, palomas, cerdos y hasta un toro que se llamaba Samuel.

            Contaba mi mamá que tenían una cerda tan enorme que al caminar serpenteaba en el patio. Nuestro patio tenía una parte de techo de vigas a lo que se

llamaba techo estilo catalán donde hacían nido las palomas.

Este barrio es muy húmedo porque era un lago lo que provocaba que las casas se llenaran de unos insectos llamados palomillas. Al recordar como era mi casa siento mucha nostalgia al recordar como mi abuelita tenía en el corredor tablones llenos de hermosas macetas que se hacían con pedazos de platos rotos y espejos que eran propias de la época a mi abuela le encantaba tener la casa llena de plantas pues eso propiciaba la llegada de las golondrinas y otras aves.

            Indagando en mis recuerdos me acuerdo de una prima de mi abuelo que era una anciana cuando yo era niña, a la que le decían Dorita y nos contaba que en el arroyo que pasaba por lo que ahora es el Eje tres, en el cual había carpas y muchos acociles que fue lo que le dio el nombre al metro camarones; fue un lugar que participo activamente en la revolución, algunos vecinos del barrio platican de los tesoros enterrados en el mismo pero también Dorita contaba que los rebeldes ahí escondieron las armas cuando venían huyendo del ejercito realista, armas que junto con tesoros y uniformes realistas fueron encontrados en el cauce del arroyo y en los alrededores, ya que Azcapotzalco participo activamente en la lucha revolucionaria como también fuimos la sede de la última batalla de la Independencia. Cabe señalar que Pancho Villa vino a juntar gente para la bola, algunos de los Gómez y los Romero se fueron con Pancho Villa.

            Este lugar era un paraíso maravilloso con chinampas y milpas, en ese tiempo no se sentía tan duramente el hambre, pues había muchas plantas comestibles principalmente la milpa. Pero todo ha cambiado transformándose y reflejándose en cada una de las calles de ciudad de México. Por ejemplo en este barrio había solo pequeñas callecitas que se inundaban una vez al año, el drenaje era pésimo y por todos lados había mucha basura, nuestro entorno se volvió tristemente folclórico ya que en el porfiriato llegaron las pulquerías, las cantinas y con ellos llegaron los borrachitos y los jóvenes se la pasaban de vagos jugando cascaritas de fútbol, pero no de un modo inocente sino todo a través de las apuestas callejeras, que a veces eran por unos cuantos pesos o por unos chescos (refrescos), después de que nuestro barrio había sido un vergel se convirtió en una romería que completaba la experiencia barrial con hambrientos perros callejeros en cada esquina, y uno que otro peladillo gritando groserías, se perdieron las buenas costumbres que tenía la gente que vivió en las rancherías.

            Pero vayamos a otro asunto importante que es la fiesta de Santa Apolonia que se celebra cada 9 de febrero al inicio de dicha celebración que antes duraba alrededor de ocho días; la fiesta comenzaba cuando el mayordomo se encargaba de recoger en efectivo donaciones de los fieles para realizar dicha fiesta, que se engalanaba con la quema de juegos pirotécnicos, alegres bailables, palo encebado que en la parte de arriba tenía cinco morrales que contenían despensas que el ganador se las podía llevar a su casa, box, carreras en bicicleta que se adornaban con papel china de distintos colores, también íbamos a ofrecer flores a la virgen, había muchos fieles ya que desde las 10 de la mañana había misas para todos los dentistas porque Santa Apolonia es su patrona. Recuerdo con alegría como desde temprano lanzaban cohetes, le tocaban las mañanitas a la imagen, había música de banda y en medio de la algarabía de la gente sacaban a peregrinar por todo el barrio a la imagen acompañada de los fieles y de las mojigangas que son muñecos hechos de alambre y tela manipulados por una persona que se mete en ellos había dos muñecas, un muñeco, dos tortugas y un diablo o al menos eso creo.

            Por último, recuerdo a mi tío abuelo Miguel Gómez Elizalde que nació el 14 de abril de 1931 y fue hermano de mi madre Leonor Gómez Elizalde, en el año de 1947 estudio en la secundaria nocturna y después fue profesor de secundaria y director que entre otras cosas sembró 200 árboles en este barrio y se dedicó a cuidarlos en cuerpo y alma después de los estragos de la deforestación que nos trajo la modernidad así como la construcción del ferrocarril y finalmente la eje vial. Y culminó sus estudios de derecho en la UNAM.

Leonor Gómez Elizalde.       Leonor Gómez Elizalde.

 Miguel Gómez Elizalde.           Miguel Gómez Elizalde.          Miguel Gómez Elizalde.

 

Luisa Elizalde (Dibujo al carboncillo)         Miguel Gómez Elizalde.

 


Miguel Gómez Elizalde                   Cantina en Santa Apolonia.

 

LLORONAS: ARREPENTIMIENTO Y VENGANZA

Por Virginia Hernández Vázquez

ARREPENTIMIENTO

Era ya madrugada, mi mamá y yo dormíamos profundamente, habíamos tenido un día largo de mucho quehacer, luego, entre sueños escuché un llanto débil con profundos suspiros que se atoraban uno tras otro, era una voz hueca en medio de un silencio que se rompió con los aullidos de los perros, esa alma desesperada no gritaba palabras solo lamentos muy largos y dolorosos y con mucho sentimiento. Me quedé congelada, me dio mucho miedo, pasaron muchas cosas en mi mente; primero pensé que era una discusión de pareja, no sería la primera vez que pasaba pero yo no oía ninguna voz masculina, tal vez podría ser una asalto y notifiqué a la policía, que por cierto nunca fue. También a mis vecinos por medio del celular. Antes de levantarme mi mamá tocó mi puerta y me preguntó afligida si yo estaba llorando pero se dio cuenta que no, enseguida se asomó por mi ventanal y no se veía nada, fue a la ventana de la sala y yo la seguí con temor, ella es más valiente que yo, no se veía nada más que oscuridad, el alumbrado público apagado, los árboles con mucho ramaje y un silencio extraño, otra vez volvimos a oírla aún más lejos y con más debilidad, los aullidos de los perros no se hicieron esperar.

Ninguno de mis vecinos me respondió me imagino que ellos no estarían locos como nosotras o que no prestaron atención o no escucharon. Cuando volvió el silencio y paso un largo lapso de tiempo decidimos dormir juntas y nos quedamos dormidas orando.

Ambas habíamos pensado en lo mismo: “La Llorona”.

Así, con medio a pronunciar su nombre ninguna dijo nada. Ya en el día mis vecinos dijeron no haber oído nada, unos decían que era alguna loca y solo una persona había escuchado y pensó en el mismo personaje que nosotras.

Esto paso antes de la cuarentena en el inicio de la pandemia, tal vez era un aviso como se dio antes de la conquista española.

Mi mamá y yo, desde entonces y hasta hoy, pensamos que era la llorona, después de todo en mi colonia, había un espejo de agua, aquí cerca del centro de Azcapotzalco, pero nunca oímos que gritara “¡Ay mis hijos ¿Dónde están mis hijos?, devuélveme a mis hijos” o estoy buscando a mis hijos o algo respectivo a sus hijos!, ni lamentos fuertes como los de los vídeos en YouTube o como algunas personas lo cuentan.

Hasta el día de hoy nos da escalofríos pensar que: se cree que si la “La llorona”  se oye lejos está cerca, y si se oye cerca está lejos. Entonces espero haber usado mi imaginación en pensar que era esta alma en pena y sería mejor si fue una persona viva.  Nunca habíamos tenido ese sentimiento de angustia, de querer salir y ayudarla aunque también teníamos miedo.

 

VENGANZA

Luego de unos días mi mamá me empezó a relatar una historia qué había pasado hace muchos años a mi abuelo en el estado de Oaxaca, en un pueblo de los Valles Centrales. Mi mamá es de allá pero se vino a vivir con su hermana y luego se casó con mi papá. Mi abuelo Nacho, era un hombre alto y fornido, fuerte, valiente, un hombre de campo, de trabajo, también laboraba en una hidroeléctrica, una de las primeras.

Decían que tenían que caminar mucho, salía siempre desde la madrugada de su casa hasta el pueblo donde estaba este lugar, a veces regresaba temprano a veces tarde o estaba por allá algunos días, de noche o día no había trasporte, tenía que irse a pie, aunque le gustaba mucho caminar porque venía metiéndose entre los cerros y los pueblos hasta llegar a su destino, siempre vivió muchas cosas misteriosas.

Uno de esos días, iba con su enorme ramo de flores que ataba con un lazo y traía colgando para mí abuela, de repente se tomaba sus mezcales (ahora creo que para aguantar los espantos que veía en el camino), venía de regreso a su casa con varias copas encima y de noche, se percató que había una mujer esperando en el camino y reconoció a mi abuela, ¡Estaba esperándolo!, la vio caminar hacia él y luego le dio la espalda y camino de regreso por dónde venía, mi abuelo sorprendido se emocionó y le habló: “-¿Chatita qué haces aquí?, ¡Chaparrita!”. Sin embargo mi abuela no contestó y no volteaba a verlo,  mi abuelo empezó a seguirla, pensó que estaba enojada y pedía disculpas por haber tomado, le siguió hablando: “-¿Cómo llegaste aquí? Es muy noche, es peligroso, ¿Para qué viniste?”, mi abuela no respondía a ninguna de sus preguntas solo caminaba lento pero mi abuelo no podía alcanzarla.

“Disculpas por haber tomado”.

De repente le “cayó el veinte”; Mi abuela nunca iba a ese lugar donde él trabajaba, prefería quedarse en casa a cuidar a sus hijos, hacer la comida y a dedicarse al hogar aunque no solamente esas eran sus actividades, siempre estaba al pendiente de las tierras de cultivo, vendían muchas cosas que cultivaban y hacían chocolate, cosas de comer, tenía que estar atenta a los vendedores que pasaban para comprar lo que necesitará, cuidaba mucho a sus animales, etc.

No era lógico que ella estuviera a esas horas por ahí sola. Además se fijó que por donde iban no era el camino hacia su casa.  

Mi abuelo se paró en seco y dijo “esto es un espanto”, “esto no es de Dios, esta cosa no es buena, no es mi mujer, no es mi chaparrita”, entonces sacó de entre su chamarra una imagen que mi abuela siempre le ponía, “La Magnífica” y gritó: “Ave María Purísima”,  se la aventó a esa mujer que había tomado la forma de mi abuela. Enseguida esa cosa dio un grito, se transformó en un remolino de aire y polvo que paso cerca de mi abuelo y desapareció.

Dicen que hasta se le bajó la borrachera de tal modo que se dio cuenta a tiempo que estaba al borde del barranco y que debajo de él solamente había nopaleras y la muerte.

Cuando llegó a su casa le platico a mi abuela lo que le había pasado.

Mi abuela siempre lo esperaba para cenar a la hora que fuera.

Al siguiente día mi abuelo amaneció con temperatura y escalofríos así que trajeron a una curandera para que lo ayudara. Lo curaron del “mal aire”.

El carácter de mi abuelo era muy fuerte, eso lo ayudó así como el amor con el que mi abuela siempre lo encomendada a Dios.

Ese espanto se llama “Matlazihua” y hay varias versiones.

Una dice que es una mujer zapoteca, una mujer maldita que sufrió alguna traición o  hizo algo malo que la encadenó a este mundo. Esta mujer es un alma en pena que se le aparece a los hombres infieles, borrachos, fiesteros. Aparece en las noches, en las madrugadas entre los caminos oscuros silenciosos y vacíos. Toma la apariencia de una mujer que conozca la víctima para que la sigan y matarlos en barrancas, nopaleras o donde hay agua.

Los que tienen suerte y sobreviven despiertan heridos o con un mal aire que les ocasiona enfermedades. Ella es una mujer que viste de Blanco con un vestido largo, de hermoso cuerpo, de pies descalzos, unos dicen que tiene un vestido vaporoso, otros dicen que su vestido es como la de las mujeres zapotecas de época prehispánica, cabello largo aunque algunos la han visto con trenzas enlazadas en su cabeza, de bello rostro que se transforma en un horrible espanto.

A varios de la familia y conocidos les ha pasado, incluso a mujeres.

Hace años yo tenía un novio en ese mismo pueblo, yo vivía aquí en la Ciudad de México en Azcapotzalco, mientras él vivía allá, nos veíamos muy pocas veces al año pero estábamos muy enamorados sin embargo la lejanía y soledad hicieron que él fuera a una fiesta con sus amigos y me fuera infiel.

Se puso a tomar por sentirse arrepentido. Yo me había enterado y terminamos, así que cuando venían de regreso con sus amigos de otra fiesta de un pueblo cercano, se bajó de la camioneta cerca de su casa,  en el camino dice que me vio parada en una esquina antes de doblar hacia su calle. Dice que me habló y me pidió poder explicarme lo que había sucedido pero yo le di la espalda y caminé.

Él empezó a seguirme tratando de que yo lo perdonara, en ese momento él no se había puesto a pensar: ¿Qué es lo que yo hacía ahí?, ¿Cómo había llegado tan rápido de la Ciudad de México a Oaxaca, cuando se hacen 8 horas en camión?, ¿Qué tendría que estar haciendo en la madrugada esperándolo cerca de su casa?

De repente entre su borrachera, entendió que no podía ser yo, vio que los pies de la mujer estaban descalzos y qué traía un vestido blanco. Dice que la borrachera se le bajó y qué solo menciono a Dios y  corrió de tal manera cómo nunca antes había hecho.

Se percató de que su casa estaba muy lejos. Había llegado cerca del rio Atoyac, tendría que haber caminado cerca de 30 minutos para llegar ahí pero dice que sintió que tal vez fueron 5 minutos.

Al pobre también lo curaron de susto pero se lo merecía.

 

AZCAPOTZALCO Y TACUBA

Mi papá también vivió aquí en la ciudad algo con un ente similar. Ahí por los años cincuentas mi padre venía de una convivencia con sus amigos cerca de San Lucas Atenco y la iglesia de San Salvador Nextengo en Azcapotzalco.

Ya era de madrugada y no había mucho trasporte de por sí y menos a esas horas. Venía caminando junto a su amigo rumbo a la casa cuando vieron entre la oscuridad de esas calles estrechas a una mujer con vestido largo y blanco, de bella forma, su cabello negro rebasaba su cintura. Salió de la nada y caminaba delante de ellos contoneándose.

El amigo de mi papá se la señaló muy emocionado a mi papá mientras que él estaba sorprendido de que salió de repente. Ambos iban con unas copas encima y señor Panchito, como se llamaba el amigo de mi papá, decidió muy galán y valiente seguirla y hablarle.

Empezó a decirle lo bonita que era, que la invitaba a algún lugar, mientras mi padre le decía que se calmará y la dejará de molestar, su amigo no entendió.

La mujer se paró en seco y cuando el señor Panchito le iba a tocar el hombro, la mujer se volteó y mostró su horrible rostro de caballo. El señor Panchito gritó y corrió hacia mi papá y mi papá la medio vio y se quedó helado. Ese espanto soltó un gritó cuando mi papá le arrojó su estampa de la “La Magnifica” que mi abuela le había dado.

Desde ese día nunca volvieron a pasar por ahí. Mi padre siempre la llamaba como la “Llorona”.

Años después se enteró que a ese espanto la llaman “La Ciguanaba”. Mi padre también vio y escuchó a la llorona varias veces cuando era muy joven por ahí en el callejón de la Luz en Tacuba. Dice que solo corría y se metía a su casa y cuando ya estaba en su casa y la oía.

Mi abuela y mi tío se ponían a orar la “La Magnífica”.

 

Estoy segura que hay muchos fantasmas que podemos llamar lloronas, la diferencia entre esas almas es que unas penan por arrepentimiento y otras por venganza.

Así que no sean malos hombres para que no se les aparezcan las lloronas.

Hay que estar preparados para el día que nos toque sin nada de qué arrepentirnos y perdonar para no venir a vengarnos.