domingo, 17 de abril de 2022

 

MI VIDA EN LA PARROQUIA

Por Faty Kim Mingi

                                                     


Hola a todos ¡Ya los extrañaba!

Hoy les voy a contar  mi historia en la Parroquia de San Juan Bautista aquí en San Juan Tlilhuaca  y bueno empiezo con el chismecito vintage de  mis papás y de mi familia.  Ellos  se conocieron en el grupo de “La Hermandad de Jesús”.

Mi papá solo venía cada año para las representaciones de Semana Santa y participaba como soldado, él, mi tío Christian, mi tío Martín y mi abuelito “Pollo”; mi mamá ya cantaba en los coros, pero le dio curiosidad participar como encapuchada porque mi abuelita, mi tía Bertha, mi tía Sandra, también lo habían hecho, y bueno mi prima Yoci pero ella no cuenta porque como era muy pequeña cuando lo hizo enseguida se mareo y ¡Zaz! tuvieron que sacarla, así que fue su “debut y despedida” de las encapuchadas.

Me contaron que  mi bisabuelito Ascención y mi tío abuelo Jorge estaban en el grupo de  “Orden” en Semana Santa y Mi tío abuelo Humberto y su hijo se vestían como soldados romanos, mi tío Ismael fue de los primeros que representaron a los apóstoles.

Seguimos  con mi historia,  dos días después de que mis papás se hicieron novios,  mi mamá dio inicio al Coro “ Amigos de Jesús” en el año 2002 y dos años después se casaron, aunque yo me hice del rogar y que me tardo algunos añitos en llegar.

Mi papá se capacitó como Ministro Extraordinario de la Comunión Eucarística.

Me dice mi mamá que estando yo  en su pancita cuando cantaba y tocaba la guitarra y se detenía yo me movía hasta que volvía a tocar, así que yo creo que desde ese momento ya era parte del grupo o ustedes ¿Qué opinan?

 

Empecé a tocar desde pequeñita el pandero y después aprendí a tocar la mandolina, hoy toco un instrumento que  se llama “arpacordio” que  a su vez cuenta como tricordio, hago segundas voces en el coro y con frecuencia canto el salmo.

Por la actividad de mis papás técnicamente he pasado más tiempo en la iglesia que en mi casa y me conoce toda la comunidad parroquial, pienso que me quieren y  yo a ellos.

En el atrio me gusta mucho cuando nos toca cantar  las misas en las que va mucha gente, además tengo la ventaja de que veo todo en primera fila y nadie me estorba,  me divierto también cuando ponemos la tómbola en la kermesse porque veo la emoción que  sienten las personas cuando sacan su número y ven el premio que les tocó o en las expo parroquiales es una oportunidad para invitar a los chicos a que se integren al coro, aquí también puedo asistir a las posadas pero lo más chistoso fueron las veces tuve que hacer mi tarea justo en el atrio para la maestra Sandy y el profe Guillermo durante la pandemia.

Claro que aquí hice mi Primera Comunión y mi confirmación.

Cuando me disfrazo para el día de muertos seguro que tengo que ir a tomarme la foto en la ofrenda de la parroquia.

Otro momento divertido fue el día que vino mi tío Lupe vestido de Santa Claus y fui la primera en tomarme la foto con él.

¡Uf! Un recuerdo muy bonito fue cuando baile con mi grupo de hawaiano en las actividades que de la fiesta de San Juan.

Espero seguir teniendo momentos divertidos en compañía de mi familia y del Coro.

Si tienen algún momento divertido en su iglesia puedes comentarlo aquí abajo del artículo, me gustaría saberlo,  ya ven que eso de chismecito es lo mío.

 

                          

 

SAN JUAN TLILHUACA Y SU PARROQUIA 

Por Raquel Rodríguez Sandoval

La Parroquia de San Juan Bautista en el pueblo de San Juan Tlilhuaca cuenta con un alto valor histórico, sin embargo lo que la hace realmente importante es el valor su gente, su incesante actividad que en ocasiones pasa desapercibida, ya que al tener momentos muy vistosos se podría pensar que solo en esas celebraciones está activa.

El ambiente parroquial se presta para forjar grandes y muy duraderas amistades o para iniciar una relación que llegue al matrimonio (mi caso).

Actualmente  cuenta con 24 grupos, los cuales realizan actividades muy diversas  y en algunas ocasiones  se requiere la participación de todos por ejemplo el miércoles de ceniza, Horas Santas, Kermesses o para los protocolos sanitarios durante la pandemia.

Durante la cuaresma se lleva a cabo el rezo del Vía Crucis para lo cual se forman equipos de cuatro grupos que participan durante los seis viernes anteriores a la semana mayor.

En este mes de abril en el que viviremos la Semana Santa, el grupo de la Hermandad de Jesús es el responsable de hacer las representaciones de los pasajes bíblicos propios de éste tiempo, además de organizar y dar a conocer previamente los recorridos que se realizan por las calles del pueblo  donde  pasarán las procesiones.

Al ser un grupo numeroso cuenta con subgrupos como lo son: Apóstoles, soldados, encapuchados, encapuchadas y doncellas. Cabe mencionar que están por cumplir su aniversario 68.

Durante ésta semana se cuenta también con la participación de todos los grupos en sus diferentes servicios.

En el mes de junio es otro periodo vistoso ya que se realiza un novenario previo a la fiesta patronal que es el día 24  en el que celebramos a San Juan Bautista y los encargados de llevar a cabo la fiesta con un programa que incluye tanto las celebraciones religiosas, como culturales, artísticas y de esparcimiento es el Comité Organizador de las fiestas patronales de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, quienes también están haciendo el esfuerzo de rescatar la fiesta de San Juan Evangelista el 27 de diciembre.

En el mes de junio también celebramos Corpus Christi con procesión por las calles del pueblo, Hora Santa y Misa.

Se realiza el rezo del Santo Rosario por el grupo de Rosarios  durante los meses de Mayo (ofrecimiento de flores), en junio en honor al Sagrado Corazón de Jesús, en Octubre a la Virgen del Rosario, en noviembre por las ánimas del purgatorio, además se encargan de cambiar los vestidos de la Virgen para  las fiestas de las diferentes Advocaciones.


En octubre se celebra el aniversario del grupo  Adoración Nocturna, quienes  cada segundo sábado de mes, hacen adoración al Santísimo durante toda la noche siguiendo fielmente su ritual, para culminar con la misa dominical de las 7:00 de la mañana. Es otro de los grupos con mayor arraigo y con más tiempo de formación.

Previo al Día de muertos los grupos se dividen en dos equipos para  montar dos ofrendas una tradicional con los elementos indígenas propios de nuestro pueblo,  combinados con los que agregó él Beato Sebastián de Aparicio  y  el otro es un tapete de aserrín que año con año cambia su diseño. En  2019 se tuvo la presentación de la obra teatral “La llorona” en el atrio parroquial, la cual causó mucha curiosidad y fue recibida con  agrado. También en éstas fechas el grupo de Pastoral Juvenil  realiza eventos culturales.

El día de Cristo Rey es una fiesta importante en la que con gran entusiasmo El grupo de Catequesis, realizan banderines,  globos y coronas que llevan puestos los niños y con los que con gran algarabía al grito de “Viva Cristo Rey”  agitan los banderines y  levantan globos en la misa de las 10:00 a la que asisten los niños.

Diciembre es el mes con más actividad, ya que tenemos la fiesta de la Virgen de Guadalupe  en la que se realiza la representación de las Apariciones, las mañanitas y una misa con mariachi, posteriormente tenemos las  posadas, concierto navideño, las celebraciones de Noche Buena, Navidad, Fin de año, La fiesta de San Juan Evangelista, la cena con los grupos parroquiales.

 

El 2 de febrero día de la Candelaria se realizan tres misas, dos de las cuales se hacen en el atrio por la gran cantidad de personas que asisten  y al final de las misas los padrinos del “Niño Dios” de la parroquia  comparten tamales y atole. 

Este año realizamos también el novenario y la fiesta en honor del Beato Fray Sebastián de Aparicio el 25 de febrero. Fue una experiencia muy bonita, que reunió a muchos vecinos de las diferentes comunidades, y estoy segura de que cada año lucirá mucho en el sentimiento y Fe de los feligreses, ya que la presencia histórica del Beato en estas tierras, le suma un significado y una cercanía única.

El Equipo de Transmisión  realizamos las transmisiones en vivo por la página de Facebook  ¨Parroquia San Juan Bautista Tlilhuaca Azcapotzalco” de la Eucaristía dominical de las 10:00 de la mañana, así como todas las celebraciones solemnes, las actividades  más representativas que se hacen durante todo el año, además de difundir y promover las celebraciones por medio de póster o videos, organizar las expoparroquial virtual o presencial y somos responsables de las redes sociales de la parroquia.

En el canal de you tube aún nos faltan alrededor de 70 suscriptores para llegar a los 1000 que nos pide la plataforma para realizar las transmisiones en vivo simultáneas con las de Facebook.

El grupo de Monaguillos realizan el servicio al altar en todas las misas,  los pequeños  además están en formación litúrgica constante.

Los Lectores y Monitores hacen su labor en todas las misas,  además de preparar con anticipación las moniciones de las lecturas de cada Eucaristía.

Los Ministros Extraordinarios de la Comunión Eucarística, también realizan su servicio en todas las Eucaristías, por la pandemia detuvieron una de sus principales funciones que es la de visitar a los enfermos de la Comunidad llevándoles consuelo y la comunión.

Los Coros son parte esencial en las celebraciones dominicales y solemnes durante el año, las cuales les son asignadas por el sacerdote.

Coro Nuevo Amanecer: Amenizan la misa dominical de las 7:00 de la mañana.

Coro Amigos de Jesús: Canta la Eucaristía dominical de las 10:00 de la mañana y tiene como misión enseñar a los niños y adolescentes que se integren al coro a cantar y tocar un instrumento. En éste año celebrará sus primeros 20 años de servicio.

Estudiantina Maranatha: De reciente creación alegran la misa dominical de las 13:00 hrs.

Coro “Buen Pastor” ameniza la Eucaristía dominical de las 17:30 hrs.

Coro “Emmanuel” el más longevo de los coros, canta la misa dominical de las 19:00hrs.

Las Comunidades San Juan, San Mateo, San Felipe, San Pedro y San Pablo, además de realizar sus actividades en las diferentes Unidades Habitacionales, también hacen actividades dentro de la parroquia.

Los Catecúmenos preparan a los jóvenes a partir de los 14 años y adultos para algún sacramento que les haga falta los domingos de 8:00 a 9:30 de la mañana. 

El grupo de Tercera edad efectúa actividad física con los adultos mayores, realizan manualidades sencillas, los evangelizan, comparten un refrigerio, organizan salidas dos o tres veces al año a balnearios, Xochimilco o lugares cercanos de entretenimiento.

Fray Escoba hace la noble labor de barrer el atrio los lunes y viernes a las 9:00 de la mañana.

Misión permanente tiene como objetivo llevar la evangelización a todos los rincones de San Juan, sin embargo se vieron en la necesidad de detener su actividad por la pandemia, pero están a punto de reiniciar con gran entusiasmo.

Los Monasterios de San José y Santa María de Guadalupe, así como el de San Juan de la penitencia también hacen comunidad en la parroquia integrándose en los momentos en los que son requeridos.

Por último y muy importante la persona que actualmente nos dirige, organiza, nos forma, evangeliza y cuando es necesario nos amonesta es el Pbro. Anselmo Bravo, quien nos mantiene unidos trabajando en armonía.

Tú que te tomaste el tiempo para leer estas breves líneas, te invito a acercarte a tu parroquia, siempre encontrarás consuelo, amistad y la alegría de Dios.

 


 

MANUEL ACUÑA EN LA CONCHITA

Por: Gustavo Aquino


Comía su torta con ahínco. Lo devoraba en aquella jardinera donde paso todos los días. Le preocupaba que a su lado nadie se sentara, si acaso permitía que alguna señora, de aquellas que casi lloran, que ruegan, que casi te golpean, entonces él cedía. Y las veía esperando un camión que las alejara de ese lugar.

El trolebús para los adultos mayores, concluía, aun así las acompañaba y ayudaba a subir

Como es gratis para ellas.

Su jardinera era muy pequeña, ubicada a unos metros de la entrada a la Capilla de la Conchita. A veces su mirada iba a dar al atrio de este templo religioso. Se veía al fondo un templete debajo de una lona y algunos árboles, y a lado derecho, las puertas de una madera casi derruida, antigua, ahí estaban dos capillas juntas, la primera tiene como techo una lona grande, es lo que se llama capilla “abierta”. La segunda era la que tiene ese antiguo portón que te podría contar lo sucedido en Azcapotzalco hace unos quinientos años.

Tal vez él no sepa que estas son capillas son del siglo XVI, construidas por los frailes dominicos, y que abajo está enterrado un teocalli de la época tepaneca. El atrio es pequeño, se ve desde la banqueta, y tiene una salida del lado del callejón de la Conchita, hermosa calle, que va a dar a la Avenida Azcapotzalco.

Tan solitario que inspiraba ternura y solidaridad, lo vi acomodando autos en aquel estacionamiento, a un lado de las capillas, tan pasivo, caminaba y su miraba comunicaba una melancolía que lograba apabullarte y desviar tus ojos a otros lugares, hacia las revistas de puesto cercano por ejemplo.

Llegué a escuchar que le decían el Doctor “Simins”, y de verlo bien sí podías relacionar su aspecto con este personaje, o al menos con esa botarga caricaturesca.

No le preocupaba aquel apodo. Mantenía su aspecto serio.

La única vez que escuché su voz fue cuando intenté sentarme en aquella jardinera, me dijo “señor no se siente allí por favor”, lo obedecí. Yo esperaba el transporte público.

La última vez que lo vi caminaba por Manuel Acuña, rumbo al metro camarones, “lo veré mañana”, pensé, pero no fue así, y no apareció en los siguientes días.

Nadie ha ocupado su lugar, y sin nadie que moleste, aprovecho para sentarme en la jardinera para devorar un sándwich, en tanto llega la hora de abordar el transporte, que me alejará de mi trabajo, y del centro de Azcapotzalco.

 

sábado, 16 de abril de 2022

 

PLAZAS Y JARDINES DE AZCAPOTZALCO 

Por: María Elena Solórzano C.  

 


LA GRAN PLAZA TEPANECA 

Nací en uno de los barrios de Azcapotzalco, tengo ochenta años, he vivido muchos aconteceres en este lugar. Me gusta leer libros sobre la historia de esta demarcación, mi abuelo nos contaba leyendas e historias muy interesantes. 

De niño disfruté de sus plazas y jardines jugando al trompo, al yoyo o a los encantados, de sus llanos elevando papalotes con mis compañeros de juegos. Muchos saberes y recuerdos se agolpan en mi mente. 

Cuando entro al atrio de la Parroquia de los Apóstoles Felipe y Santiago, me siento a descasar bajo la sombra de un árbol, la historia dice que aquí se levantaba imponente un gran teocalli en la Gran Plaza de los Tepanecas donde se realizaban las ceremonias que ofrecían a sus dioses.  

Cierro los ojos…, miro como van llegando los tepanecas, vestidos con sus mejores galas. Los varones con su maxtlatl finamente bordado, las mujeres con albos huipiles con figuras geométricas. 

Los hombres pertenecientes a la nobleza llevan hermosos copiltin elaborados con plumas preciosas engarzadas en diademas de oro, bezotes, ajorcas, pectorales y alrededor de los tobillos una sarta de cascabeles. 

Las mujeres llevan como adornos collares y aretes de oro con jades y turquesas, sus cabellos negros como el azabache trenzados con cordones de algodón de vivos colores, en sus manos sonajas echas con guajes y piedrecillas. 

Ya percute el huehuétl, se inicia la danza al compás de esa música pentafónica. A lo lejos se escucha el gorjeo de las ocarinas. 

Danzan, danzan, el ritmo es hipnotizante, serán presas del letargo, llegarán a comunicarse con sus dioses.  

LA MUERTE DEL HUEY TLATOANI TEZOZÓMOC 

El Huey Tlatoani Tezozómoc fue un gran gobernante supo a aglutinar a su alrededor a todos los pueblos del Anáhuac, guerreói con cada uno de ellos, venciéndolos, quedaban bajo la férula del Señor del Anáhuac. Pero el Señor de Azcapotzalco sabía cuándo y cuánto estirar la cuerda. Hacía ciertas concesiones a los conquistados: podían elegir a su tlatoani, conservar sus ritos, tradiciones y costumbres, su única obligación era pagel señor ar un tributo. 

Cuando muere Tezozómoc, deja a Tayatzin como Señor de Azcapotzalco y del Anáhuac, su hermano Maxtla señor de Coyoacan inconforme y celoso mata a Tayatzin y queda como el nuevo Señor de Azcapotzalco y del Anáhuac. 

Las honras fúnebres de Tezozómoc son muy solemnes. El cadáver es limpiado cuidadosamente con infusiones de hierbas aromáticas y se le introduce por la boca un cocimiento de hierbas astringentes y agua de tequesquite para evitar la rápida descomposición, es expuesto durante cuatro días. 

Al quinto día el bulto mortuorio es llevado a la Gran Plaza Tepaneca y colocado en la parte media encima de la pira que ha sido preparada para su cremación frente al gran teocalli. Alrededor de la plaza se han colocado los tlatoque de los Señoríos de la Cuenca de México y de otros pueblos vecinos, van ataviados con sus mejores galas, sus orejeras, sus bezote, sus pectorales de oro centellean con los rayos del sol, los copiltin de ricas plumas multicolores ondean levemente con el aire, sus tilmatl bordadas con piedras preciosas y algunas orladas con piel de conejo teñidas de diferentes colores: rojo, azul, amarillo, verde…En sus rostros se mira gran tristeza y algunos derraman lágrimas. El fuego empieza a consumir el cadáver y se extiende el olor a carne quemada entremezclado con el olor a copal, se escucha el sonido del huéhuetl. Son arrojados al fuego varias joyas y posiblemente su ánima llegué al Tlalocan, pues por su edad tan avanzada ya retenía agua en su cuerpo. La carne es consumida casi en su totalidad, quedan algunos pellejos pegados a los huesos, esos restos son depositados en un gran cántaro y enterrado cerca del templo. 

La Gran Plaza Tepaneca ha sido testigo de las exequias de un gran tlatoani, admirado, querido por unos y temido por otros. Posteriormente será el debacle del gran Señorío Tepaneca. 

 

Después de la conquista de los españoles (1521), la vida para los indígenas dio un giro de ciento ochenta grados. En todos los pueblos de la Cuenca de México los templos de los naturales fueron destruidos y sobre los basamentos de sus pirámides, con las mismas piedras se empezaron a construir las iglesias católicas. En Azcapotzalco también fue destruido el gran teocalli para edificar la Parroquia de los Apóstoles Felipe y Santiago. La grandiosa plaza cambió de ceremonias religiosas, después fue destinada a diferentes actividades de evangelización para convertir a todos los tepanecas al catolicismo; la plaza antes llena de los silbos con las dulces ocarinas, del bramar del caracol tempranero, del percutir del atabal y el teponaztle, del murmullo de plata de los cascabeles, ahora el duro silencio es roto de vez en vez por el tañer de las campanas. 

La plaza se convirtió en atrio, y se utilizó: para impartir el catecismo e ilustrar a los naturales sobre la doctrina cristiana, se realizaron representaciones de pasajes bíblicos, de vidas de santos, procesiones del viacrucis, se instituyeron las posadas con un recorrido con José, María, el ángel y los pastores, el resto de la gente llevando velas encendidas y entonando diferentes cantos religiosos. Introdujeron la piñata para enseñar a los nuevos católicos a combatir el pecado. 

La piñata en su forma de estrella con siete picos, cada uno de los picos representa un pecado, siete picos, siete pecados capitales; el oropel y el colorido papel de china representan las tentaciones que debe evitar el buen cristiano. El garrote con el que se golpea la piñata representa la fe que debe sostener al creyente. Al golpear la piñata se está destruyendo el mal. La panza de la piñata llena de dulces y fruta representan los dones que el Señor derrama sobre los hombres, al romper la panza caen sobre los niños que se apresuran a recogerlos.  

Estas son algunas de las formas que usaron los frailes para adoctrinar a los naturales de cada pueblo de la Cuenca de México. 

Al principio los indígenas escuchaban y presenciaban los oficios religiosos en los espacios abiertos de los atrios, pues no estaban acostumbrados a participar en las ceremonias religiosas en recintos cerrados. Así surgieron algunas templos con capillas abiertas de tipo escenario, en Azcapotzalco hay dos San Lucas Evangelista S. XVI y la Inmaculada Concepción, La Conchita S.XVI. 

La vida siguió su curso y los tepanecas se adaptaron al nuevo orden de vida. En la época colonial surgen otras plazas y jardines que se convierten en centros de reunión de los vecinos. 


 

EL ÁNGEL DE LA CRÓNICA DE LA 

CIUDAD DE MÉXICO


Por José Carbajal Cortés, Cronista de Azcapotzalco

 Es gratificante conocer la crónica de nuestro país, de su entorno, de la Ciudad y de los sucesos alrededor de nuestra historia a través de sus cronistas en el lapso del tiempo siendo varios de ellos connotados, uno de estos cronistas contemporáneos es sin duda alguna Ángeles Gonzáles Gamio cronista del Centro Histórico de nuestra Ciudad de México de antaño y de ogaño.

  En este mes de marzo, mes de la mujer hoy y siempre y de los treinta años de escribir la crónica del Centro Histórico y de la Ciudad por la pluma de Ángeles Gonzáles Gamio, va a propósito el presente texto.

  La cronista del Centro Histórico Ángeles Gonzáles Gamio nos ha compartido y llevado con sus crónicas por un México que ya fue y que es y, además para nosotros los del lugar de las hormigas, ha hecho crónica también sobre Azcapotzalco que ha dicho la considera como su segunda casa. Su abuelo fue Manuel Gamio considerado el padre de la arqueología en México, cuyas excavaciones en Azcapotzalco las realizó en 1909 y en otros años por la tierra del hormiguero en diversos sitios y por ello se encuentra un busto de honor del arqueólogo Manuel Gamio en la Casa de Cultura de Azcapotzalco.

  Ángeles Gonzáles Gamio publicó su primera crónica en el periódico La Jornada en el mes de marzo de 1992, siendo así que este marzo de 2022 cumple 30 años escribiendo y por tanto del quehacer de la crónica por el Centro Histórico y de la otrora Ciudad de los Palacios, de la región más transparente, (si acaso) de la ahora y siempre Ciudad de México, escribiendo poco antes en el Uno más uno periodismo.

  Los textos de Ángeles Gamio abordan diversas crónicas que nos cuentan y difunden el Centro y su Ciudad como lo son: las plazas principales, monumentos, museos, personajes, calles, avenidas, colonias, barrios, sucesos, restaurantes y gastronomía. Las crónicas de Ángeles Gamio son por demás amenas y llenas de conocimiento, de saberes en el tiempo y el espacio, le distingue el abarcar diversos periodos de la historia y crónica en el mismo sitio para rematar con los restaurantes y gastronomía del lugar abarcado en su crónica.

  Ha sido parte del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México que dirigió por 13 años. Actualmente es una de las fundadoras del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México.

  Ha escrito y difundido las maravillas del Centro Histórico en sus crónicas aparecidas en los libros Corazón de piedra: crónicas gozosas de la Ciudad de México; La Ciudad que me habita: crónicas amorosas de la Ciudad de México (que son recopilaciones seleccionadas de sus crónicas publicadas). Y demás libros como: El derecho de la Ciudad, Tesoros y secretos de la Cuidad de México, Grandeza Mexicana a fin de Milenio, El Palacio Nacional de México, entre otros. Su nuevo libro se llama: Las batallas de Leona (Vicario). También ha dirigido la revista de crónica: A pie, crónicas de la Ciudad de México y participaciones en diversas publicaciones como la de Artes de México, en su número especial “Azcapotzalco”. Además, ha sido conferencista, conductora, impartiendo además la docencia. Ha recibido varios premios y preseas a su labor tanto de periodismo como de crónica.

 En palabras de Ángeles Gamio lo que la ha motivado a escribir sobre la Ciudad y su entorno del Centro Histórico:

“Es una Ciudad fascinante; quiero que la conozcan y la puedan disfrutar” (entrevista de Fabiola Palapa del periódico La Jornada del 31 de enero de 2022, p. 9, sección Cultura).

Y en otra respuesta a la pregunta de cuál era su anhelo más grande para la Ciudad de México a lo que Ángeles Gamio contestó:

 “Que la gente se interesara más por conocer su historia, que la disfrutara, que la amara, que quiera mucho a esta gran ciudad, que es una de las más fascinantes del mundo”. (entrevista a Ángeles Gonzales Gamio del artículo: Dos mil relatos por la Ciudad de Manuel Rentería en el periódico Siminforma de agosto de 2018, p.8).

 Comenzó la serie para la televisión de canal 11 llamado “Crónicas y relatos de México” de manera muy especial por la razón que el primer programa de esta serie, precisamente empezó su primer programa con Azcapotzalco. Es este el cariño que tiene por Azcapotzalco y que lo ha demostrado en sus diversas visitas a la tierra del hormiguero y a los escritos y crónicas al respecto en este lugar ancestral de las hormigas.

 Como Secretaria del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México -que se había fundado en el año de 1982- propuso hacer Consejos de Cronistas de Delegaciones, siendo que el primer Consejo Delegacional de cronistas creado en la Ciudad, fue precisamente el Consejo de la Crónica de Azcapotzalco en el evento de Nombramiento de Cronistas del H. Consejo de la Crónica Azcapotzalco, en diciembre de 1999 llevado a cabo en la Casa de Cultura de Azcapotzalco, durante la Gestión de Pablo Moctezuma Barragán  y que fue presidido por el cronista decano de Azcapotzalco don David Delgado Jiménez y contando con los cronistas de la demarcación en el acto siendo nombrados: Juana María Naranjo, Martina Rodríguez García, María Elena Solórzano, Antonio Urdapilleta, Martín Borboa, Álvaro Saldaña y el mencionado don David Delgado con la honorable presencia de la Secretaria del Consejo de la Crónica de la Ciudad: Ángeles Gonzáles Gamio.

  De la pluma de Ángeles Gamio apareció en el periódico La Jornada un artículo cronístico con el título de Azcapotzalco en el mes de mayo del año 2000. El leer éste es un deleite de crónica sobre el hormiguero en el nuevo milenio al norte de la Ciudad que nos muestra el conocimiento que tiene Ángeles Gamio sobre la temática de Azcapotzalco en los diversos tiempos de su historia incluyendo claro está el presente.

  Por lo que incluyo una imagen del artículo de la Jornada (y cuyo texto en digital lo podemos leer en el enlace Los cronistas de Azcapotzalco de La Jornada que aparece más adelante en este texto).

Artículo cronístico “Azcapotzalco” de Ángeles Gonzáles Gamio aparecido en el diario La Jornada el domingo 23 de mayo de 2000, p. 30.

 La conocí en persona en la Casa de Cultura de Azcapotzalco y la primera vez que la vi y salude me lleve una profunda impresión de su persona, ya que yo no sabía que se iba a presentar en la Casa de Cultura en aquel día en que venían del Dux de Venecia ella y nuestra cronista de Azcapotzalco Ma. Elena Solórzano arribando a la Casa de Cultura, pues yo ya la leía y la seguía a través de publicaciones como México Desconocido, Tiempo libre, A pie y de la Jornada y de los libros que iban apareciendo escritos por ella.  Posteriormente la vi en televisión en su programa del canal 11 llamado Crónicas y Relatos de México y al verla frente a mí fue toda una grata impresión, pues he de decir que ella es para mí una de mis primeras grandes inspiraciones en la crónica, (además de los cronistas de nuestro pasado) ya que ella representa la crónica actual de nuestra Ciudad de México.

  Al verla mi impresión fue enorme, me decía: ¡Ángeles Gonzáles Gamio en la Casa de Cultura de Azcapotzalco! era como magia hecha realidad y no paraba de observarla y admirarla ¡había tanto que le quería decir que no atine a decirle casi nada! Mi admiración y cariño a su persona fue desde que comencé a leer sus escritos, sus crónicas en diversas publicaciones. Cuando la saludé y me la presentaron en Casa de Cultura ella me dijo: es un honor, a lo que yo le respondí que el honor era mío al conocerla ya que la he leído y seguido a través de los años y que para mí era una de las mejores cronistas de la Ciudad de México de todos los tiempos, un encuentro único que me aconteció en que sentí que era como una estrella con su luz que había descendido desde el mismísimo cielo y que yo había podido saludarla. Siempre había sabido quien era la cronista Ángeles Gonzáles Gamio, conocía su nombre y su trabajo y era su presencia como un regalo para mí al poder conocer en persona a la gran cronista del Centro Histórico. Ángeles Gamio ha dado diversa charlas, pláticas y conferencias en Azcapotzalco como lo es en la Casa de Cultura (en los miércoles de crónica) y en los Encuentros de Crónica, Historia y Leyendas de Azcapotzalco.

En la Casa de Cultura de Azcapotzalco con el autor. Foto de 2016.

 Tengo varios libros de la cronista Ángeles Gonzáles Gamio y he de contar la anécdota que entre éstos libros uno que especialmente para mí es el más grande tesoro del acervo de mi biblioteca es el libro de crónicas La Ciudad que me habita: crónicas amorosas de la Ciudad de México ya que cuando converse con ella y le pedí me hiciera el honor de autografiar su libro de Corazón de piedra, crónicas gozosas de la Ciudad de México y obsequiarle una prenda confeccionada por manos michoacanas, ella correspondiendo a este gesto en la Explanada Delegacional, se desprendió del libro nuevecito que llevaba (el de La Ciudad que me habita, crónicas amorosas de la Ciudad de México y que es la portada del libro que aparece al comienzo de este artículo) ya que me comento si tenía su nuevo libro a lo que le dije que no y por ello me lo obsequio y que lo compartiera con mi mama quien le había obsequiado por mi medio la prenda, dicho libro lo había utilizado para la plática en la Delegación Azcapotzalco, todavía con un pequeño separador dentro en la página que leyó en la charla y con la marca de su anular todavía digamos impresa en la página, me dio el libro y yo quede agradecido infinitamente ante tal gesto.

  Ángeles Gonzáles Gamio, tiene publicadas actualmente más de dos mil crónicas de la Ciudad de México escritas desde 1992 y hasta la fecha.

  Su pluma y por tanto su visión de México, parece haber sido vista desde el cielo de la gran Ciudad de México, observando, viendo y registrando como si se tratara de un ángel escribiendo la crónica de la otrora y siempre Ciudad de antes y de hoy.

  De trato muy amable y afable y que nos transmite ello en sus crónicas ya que, como ha dicho la mayoría de sus crónicas son positivas por lo que la crónica es amor, -ha mencionado- amor por la ciudad que habitamos y que debemos no sólo saber y difundir su historia sino además cuidarla, de ahí el amor por el lugar en que vivimos.

  La participación de Ángeles Gonzáles sobre la temática de Azcapotzalco, la podemos encontrar en sus artículos cronísticos de La Jornada a través del medio digital de este diario y del que anoto algunos enlaces de sus crónicas por Azcapotzalco como son:

 

Los cronistas de Azcapotzalco.

https://www.jornada.com.mx/2003/09/28/034a1cap.php?printver=1&fly=

 

Antes de México y Azcapotzalco.

https://www.jornada.com.mx/2011/01/23/opinion/028a1cap

 

Tezozómoc.

https://www.jornada.com.mx/2013/04/28/opinion/030a1cap

 

“Viejos del agua”.

https://www.jornada.com.mx/2021/12/05/opinion/030a1cap

 

O ‘Gorman y Azcapotzalco.

https://www.jornada.com.mx/2017/11/26/opinion/034a1cap

 

  Es de anotar que en el Restaurante “El Cardenal” ubicado en la Plaza Tolsá en el perímetro del Centro Histórico, existe un mural realizado en 2014 pintura elaborada por el maestro Rafael Guízar donde están reunidos cronistas, intelectuales y crema y nata de todos los tiempos y, entre ellos, se encuentra la cronista Ángeles Gonzáles Gamio. En la pintura Ángeles Gamio aparece con un elegante traje blanco y con un rebozo de bolita prenda imprescindible de su persona, ocupando de esta manera un lugar de honor como la gran cronista del Centro Histórico y de la Ciudad.

En la Explanada Delegacional en el Mural Hormiga en 120 idiomas. Foto de 2018.

  El pasado día 9 del mes de febrero de este año de 2022 se realizó un homenaje vía Facebook Live Zoom, desde el Colegio de Cronistas de la Ciudad de México a la gran cronista Ángeles Gonzales Gamio a sus treinta años de crónica por el Centro Histórico y de la Ciudad de México con la participación de connotados cronistas de la Ciudad y del mismo Colegio de Cronistas del que forma parte Ángeles Gamio entre otros, en el merecido Homenaje especial por los 30 años de crónica en la voz de Ángeles Gonzáles Gamio evento que duro casi dos horas a través de este medio y del que fue grato “conectarse” asistiendo virtualmente y conocer más a Ángeles Gonzáles Gamio recibiendo su persona en horabuena este merecido Homenaje.

  Así, uno de los mejores ejemplos de la crónica contemporánea la podemos encontrar en las crónicas de Ángeles Gonzales Gamio a través de la Jornada y de sus libros publicados de crónica por la Ciudad como lectura imprescindible para todos aquellos que realmente buscan la fuente del saber de lo que es la crónica con todos sus matices siendo el mejor ejemplo de lo que es la crónica escrita y del que un gran caudal de éstas por no decir todas, deberían ser textos para escuelas de cronistas.

  El mejor reconocimiento y homenaje que le podemos hacer a nuestros cronistas de México de ayer y de hoy, siempre que tengo oportunidad de mencionarlo es: leerlos, conocerlos, seguirlos en sus trabajos, en sus crónicas, en sus publicaciones y aprender de ellos, ya que la crónica siempre se renueva siempre habrá algo que decir, es parte de nuestra vida como la historia misma de nuestro entorno y tiempo, la crónica es generacional es el aquí y el ahora, es el antes, el ayer y el siempre. Por tanto, leer y seguir a Ángeles Gonzáles Gamio en sus crónicas es todo un deleite, un gusto y un atesoramiento por conocer nuestra gran Ciudad de México.

  Felicidades desde Azcapotzalco a nombre de La Hormiga en Línea de todos los integrantes que conforman esta revista y de este servidor José Carbajal Cortés a Ángeles Gonzáles Gamio por sus treinta años de crónica interrumpida que la ha convertido en y se le reconoce como la Cronista de la Ciudad de México, no sólo del Centro Histórico y por ende en ¡el Ángel de la Crónica de la Ciudad de México! Así sea.

 

 

 

CRÓNICA DE UNA COLECCIÓN ARQUEOLÓGICA DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE AZCAPOTZALCO.

Por: Arqlgo. Ricardo M. Pilón A.

Sin duda muchos conocerán aquellas vitrinas de madera que se encuentran, actualmente, en el archivo histórico. Esas vitrinas que exhiben ciertos objetos, entre replicas y algunas originales, que llama la atención a ciertos curiosos. Objetos que nos hablan o indican un cierto indicio del pasado. Quisiera relatarles un poco sobre la experiencia que tuve sobre ello; pues esa colección que estuvo en el archivo y luego migró hacia la Escuela del Cronista, en San Miguel Amantla, para regresar a su origen en dicho archivo por razones que tienen cierta justificación.  

Todo empezó en el mes de Noviembre del 2018, en aquel entonces junto con el antropólogo Rubén Zárate estábamos buscando hacer proyectos en la Escuela de Cronistas “Carlos Monsiváis”, a razón de su muy evidente abandono. La directora del lugar, María Isabel Sierra García, nos había comentado que la Subdirectora de Educación y Cultura, Rosalinda Moreno Patrón, visitaría el lugar para una inspección.  Y en efecto, ella llegó y nos fue presentada a fin de compartir nuestros proyectos. Debo admitir que su llegada fue un tanto peculiar, pues de principio sólo queríamos platicar y compartir nuestros proyectos para realizar actividades en dicho lugar. Pero luego de que  estuviera inspeccionando cada una de las aulas del lugar, nos pidió nuestra opinión sobre la condición y ubicación del Archivo y la colección de ciertas piezas arqueológicas. Creo que nuestro atento lector le gustaría conocer el contexto en el que se desarrolla el tema del Archivo Histórico y en específico de dicha colección:

Primero, la sede original se encontraba en la llamada “Casa de Bombas”. Que se inauguró el mes de agosto del año 2000. Este recinto se trataba de una casa que se encargaba de bombear el agua y que fue construida en el año de 1943 a 1946 (Ver foto 1-INAH 1945). Tras su desuso, fue condicionada para tal propósito; pero desconocemos cuando se introdujeron dichas vitrinas con ciertas piezas arqueológicas. Lo cierto es que antes del 2012 ya existían dichas piezas.


Segundo, al volverse la crónica un modo de expresar de todo cuanto fuere de Azcapotzalco y una necesidad de difusión, se creó la Escuela de Cronistas “Carlos Monsiváis” en septiembre del 2012. Lo que supondría ser una escuela para crear a los futuros cronistas, con el tiempo su abandono fue evidente en poco tiempo (Ver foto 2-R.Pilón 2018). Las pretensiones y la mala administración del gobierno local, terminó por degradar dicho recinto:

1.      La ubicación, pese al embellecimiento del área y sus instalaciones, no es de fácil acceso, si no se conoce o se es del lugar. La mayoría de los cronistas eran del centro o lugares de límites de Tacuba. De hecho llegué a escuchar en las personas que desconocían que el Archivo Histórico se encontraba ahí.

2.      Poca difusión del recinto y muchas actividades ajenas a la crónica he investigación.

3.      Originalmente el Archivo tenía su espacio exclusivo, pero con el tiempo todos los materiales se fueron trasladando a otra aula. Esto debido a que el Archivo era muy poco (documentos, mapas, fotos) y al parecer no se tenía la intención de hacerlo crecer.

4.      Aunque tenía horarios, no siempre estaba disponible ante la ausencia del personal.

5.      El maltrato de los materiales, por la humedad y el polvo, ere inminente y el personal no estaba capacitado para ello.

¿Qué destino deparaba para ese Archivo ante estos contratiempos? Ni los cronistas hacían uso de las instalaciones llena de condiciones y prejuicios. Si se revisaran las carpetas de visita, notarán que la asistencia al Archivo no era muy concurrido, técnicamente abandono. Incluso los encargados se quejaban de que el recinto estaba muy lejos del centro de Azcapotzalco y deseaban volver a la sede original.

De regreso a nuestra crónica, era de esperarse hacer la pregunta sobre las piezas arqueológicas. No hace un año, 2017, que se había inaugurado el Museo de Azcapotzalco; por lo que esta colección era nada en un lugar tan marginado como es San Miguel Amantla. Así que se determinó regresar el Archivo y esta colección arqueológica a su sede original: la “Casa de Bombas”. Esta acción es controversial, pues entre aceptación o indignación, estaba claro que la Escuela de Cronistas ya nada significaba para esa administración. Tomada dicha decisión, había que hacer el traslado y eso requería de todo un procedimiento técnico para su cuantificación, clasificación y embalaje. Ese quehacer me fue asignado ese mismo día que conocimos a la Subsecretaria de Educación y Cultura.

Para una persona común, es claro que ésta colección no es sorprendente; incluso algunos se han expresado con suma sinceridad que son “puros tepalcates” o “pedazos de las ollas de la abuela”. Tales expresiones son verdaderas y no podemos tildarlas de ignorancia: pues uno nombra lo que conoce. Para un arqueólogo no es el caso, pues es una fuente de información que nos habla o señala a que tiempo pertenecieron esos “tepalcates de la abuela”. Para estas colección había que hacer un registro de las piezas que había (clasificación, cuantificación y fotografía), por lo que se empezó vitrina por vitrina. Entre líticas, cerámicas y réplicas prehistóricas y prehispánicas, se cuantificaron 69 piezas en total:

Vitrina 1: contaba con 10 piezas cerámicas y 25 piezas líticas, un total de 35 piezas.

Vitrina 2: esta tenía 9 piezas cerámicas, 1 pieza lítica, 4 piezas fósiles (réplicas) y 1 ósea, un total de 15 piezas.

Vitrina 3: contenía 9 piezas cerámicas y 10 piezas líticas, un total de 19 piezas.

Una vez realizada esta cuantificación, se empezó a embalar y guardar en cajas para su traslado. Esto último en vehículo oficial de la alcaldía. Todo este registro se realizó temprano, antes del mediodía se trasladó hacia la “Casa de Bombas” y ese mismo día se des-embalaron las piezas y se hizo otro registro (Cuantificación, clasificación y fotografía) para corroborar –siempre por procedimiento- que las piezas estaban todas y completas. Las vitrinas de madera se regresaron al espacio de la habitación del recinto, y se omitió la otra vitrina dado el espacio y su apariencia no acorde a los otros cuya condición semeja a un anticuario antiguo.

Finalmente, de todas esas piezas, había que clasificar las que son originales (o pertenecientes a las épocas culturales e históricas) de las réplicas. Sin duda este es uno de los quehaceres más satisfactorios de un arqueólogo y en el que hay que tener una visión cronológica para presentar un discurso para el público a través del tiempo (Ver foto 3-R.Pilón 2018). En ese compromiso y que podrán notar, empecé por las réplicas del tipo prehistórico –aunque reconozco que mis fichas técnicas no son del tipo paleontológico, área que no compete a un arqueólogo- a fin de no menospreciar estos hermoso objetos. Una de las dificultades de los elementos líticos es su clasificación temporal, la experiencia general me ha enseñado que estos tienen esta cualidad si se sabe el contexto estratigráfico en la que se encontraron; este no fue el caso, ya que son piezas que no se tiene registro de esa condición; por lo que junté todas las piezas líticas a fin de que el visitante viera cierto desarrollo de uso y producción de estos objetos –que van del tipo de materiales   (obsidianas y pedernales), objetos de lascación simple y complejo (como navajillas o puntas), a tallados en roca basáltica o andesitas (esculturas u objetos de molienda o pulidores)-. La idea en general, en este sentido, era la de decirle al visitante que desde tiempos más antiguos –la presencia del hombre en América- hasta el desarrollo de las civilizaciones prehispánicas (preclásico, clásico y posclásico) las herramientas y objetos líticos dominaron en la vida de esas sociedades.

Pienso que esta pequeña colección tuvo la cualidad de tener un poco de las etapas “oficiales” en los objetos cerámicos y las culturas a las que pertenecen. Por lo que su orden tiene ese formato de línea del tiempo que va: desde el periodo preclásico (Tlatilco, Ticoman), Clásico (Teotihuacán), Epiclásico (Coyotlatelco, Tollan), Posclásico (Azteca II-Tepaneca, Azteca III y IV-Mexica) y Colonial (Ver esquema-R.Pilón 2018).   

Respecto a las réplicas y como una exigencia del discurso planteado, fueron excluidas a razón de que son de manufactura moderna y muchas veces eran invenciones de los artesanos. Empezando por la antigüedad del material que en ojos de un arqueólogo no escapa a ciertos detalles, así como el tipo de materiales (pintura y acabados) que no pertenecen a las épocas prehispánicas. Estás fueron puestas, todas, en un rincón de las vitrinas, separadas de los objetos clasificados y con cédula general. Al término de dicho ordenamiento, entregué –como una formalidad necesaria- un informe de los procedimientos para cotejar todo lo que implica esa colección. En ese sentido, quedó nuevamente establecida esa Colección Arqueológica del Archivo Histórico de Azcapotzalco, formalmente, el 24 de noviembre del 2018. A fin de que ésta pequeña colección motivara a los curiosos, visitar en el ya inaugurado Museo de Azcapotzalco a un costado del Parque Tezozomoc.

CONCLUSIÓN.

Tal vez para muchos ésta colección es insignificante, incluso risible. Sin embargo, de no existir el actual museo, este sería la única evidencia arqueológica sobre Azcapotzalco. Las recientes excavaciones (2019) -y en la cual fui parte en la zona del Barrio de San Salvador Nextengo-, nos permite contar con más evidencia arqueológica. Si bien la ineptitud y falta de conciencia histórica de los funcionarios (2018-2021) no se tuvo la oportunidad de tener ventanas arqueológicas en el centro de Azcapotzalco, es importante notar que nuestro pueblo cuenta con mucha riqueza arqueológica. Una lástima para una zona con mucha historia y patrimonio cultural. Pero independientemente de ésta anomalía político-social, motive a las nuevas generaciones, originarios o residentes, de Azcapotzalco a conocer su pasado… ¡No perdamos la esperanza!

In quexquichcauh maniz cemanahuatl,

Ayc pollihuiz in itenyo in itauhca

In altepetl Azcapotzalco…

“En tanto que permanezca el mundo,

No acabará la fama y la gloria

De la Ciudad de Azcapotzalco…”

(R. M. Pilón 2022)

FOTOS DE LA COLECCIÓN ARQUEÓLOGICO DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE AZCAPOTZALCO (R.Pilón 2019):