sábado, 17 de julio de 2021

 DUX DE VENECIA, CANTINA

Por Don Nayarito Cantalicia  (Grupo Formiga)

El Grupo Formiga al que pertenezco, obtuvo interesante información gracias al tour gastronómico al que convocó el Sr. Gustavo Aquino, junto con sus colaboradores, Srta. Ericka Balderas y Sr. Jorge Dávila del área de turismo cultural de Azcapotzalco, en junio pasado. Mi admiración a un gobierno local que en apoyo a los emprendedores locales, armó este significativo recorrido que destaca el impulso comercial particular y privado, para ayudar a agilizar la recuperación económica de la que dependemos todos. Fue un recorrido totalmente gratuito, con oportunidad de charlar con el personal y los dueños de algunos negocios emblemáticos, de gran calidad y prestigio. Por ello, comienzo mi texto dando un aplauso a los organizadores de este tour, al gobierno que lo facilitó, a los amables dueños, particularmente al Sr. Enrique Escandón, a los trabajadores que lo atendieron, y por las creaciones que dieron a degustar. Fue una magnífica idea para resaltar parte del valioso atractivo culinario en el centro de la alcaldía, con su ambiente y su historia. Se visitaron distintos establecimientos. Este artículo trata específicamente de la cantina.

ANTES DE 1918

En 1869 ya funcionaba en el centro de Azcapotzalco, la tienda instalada por la familia fundadora de lo que hoy conocemos como Dux de Venecia.

Los registros escritos más antiguos de sus operaciones comerciales, datan de 1875.

El negocio llegó a ocupar una larga fachada, más de lo que es actualmente, ya que incluía hasta donde hoy está la tienda Elektra. Era así de larga, pero no muy profunda. En el local del Dux hay una foto de un grupo de charros alineados, y en ella puede observarse lo largo de dicha fachada. En aquel tiempo el negocio se llamaba “El Gran Dux de Venecia”, según se lee en la foto.

Era una tienda de ultramarinos, que vendía bebidas también. Al frente era el mostrador para todo su comercio, y atrás se ocupaba para guardar forraje, para el corral, etc.

En 1908 se distinguía ya como una tienda de ultramarinos finos (es decir, no solo abarrotes locales o nacionales, sino de importación), y si alguien se pregunta quienes serían los clientes de una tienda de ultramarinos finos en esa época en Azcapotzalco, que solemos imaginarlo principalmente campirano, pues no olvidemos que para esos años estaba en su auge la aristocracia porfiriana que tenía sus casas de veraneo en muchos casos, ni más ni menos que en Azcapotzalco.

 

A PARTIR DE 1918

La venta de bebidas iba a la par del negocio de ultramarinos, en el mismo espacio, ambos giros crecieron, y en 1918 se decidió separarlos. El local actual se dedicó a la cantina que conservó el nombre del Dux de Venecia, y la tienda se pasó a la acera de enfrente, a donde hoy existe una vinatería con detalles arquitectónicos muy bonitos en su fachada. La tienda se llamó “El mundo de Colón”.

Con estos antecedentes, se puede afirmar que la cantina el Dux de Venecia abrió en 1918.  Por ello en el año 2018 se celebraron sus primeros 100 años. Como parte de los festejos se develó una placa que lo conmemora. Aquí foto de dicha placa, y foto del amable Sr. Aquino entrando al local.

En ese centenario, la empresa lanzó al mercado su propia marca de cerveza: Chintolola. Tiene un sabor afrutado que da notas de guayaba y perejil. Es clara, de estilo austriaco.

Elaboran otra que se llama “Carbonera”. Las producen en Villa del Carbón, Estado de México.

EL NOMBRE DE LA CANTINA

La familia fundadora de la tienda y la cantina, es de origen español y veneciano. Las tres primeras generaciones de dueños nacieron en Europa. Ya la cuarta, la actual que administra, nació en México. Históricamente la figura del Dux en Venecia es muy especial, pues es la cabeza de un largo periodo de esplendor, quizá el máximo que alcanzó esa región, de forma independiente a Italia. Fueron varios los que ocuparon el cargo de Dux. El último fue depuesto cuando Napoleón conquistó el norte de Italia.

EL LIMON, LA BEBIDA

Para los años setentas, ya había salido a la luz la bebida “Limón”, creada aquí por su cantinero Juan Casarín. Hizo una mezcla de hierbabuena, jarabe para endulzar, limón, hielo, vodka, lo licuó, lo coló y lo sirvió. El resultado es una bebida muy refrescante, muy interesante, y sin duda, tan nutritiva como el limón y la hierbabuena que contiene. La porción es generosa.

Hay quien lo pide por ejemplo con tequila o con ron. Yo lo he llegado a pedir natural (sin alcohol).

MENU

Cada día hay platillos diferentes para botanear y acompañar la bebida. Por ejemplo:

Lunes – Caldo de oso (res)

Martes – Fabada

Miércoles – Pozole

Jueves – Caldo de camarón, Caracoles

Viernes – Consomé de carnero

Sábado – Mole de olla

Domingo – Pancita

 

ALGUNAS CURIOSIDADES

Las paredes de esta cantina están llenas de fotografías, detalles, letreros, y sería difícil hacer mención de todo ello. Por eso daré cuenta de unas que llamaron la atención ese día del recorrido.

Se mencionó que el público de la cantina fueron exclusivamente varones hasta 1985, cuando la ley ya permitió el ingreso de damas.

A inicios de los años 90 el famoso boxeador “Mantequilla” Nápoles fue visitante del lugar, y por ello tienen aquí uno de sus guantes. Se me hace simpático que en una cantina de Azcapotzalco, se reunieron “Venecia” y “Nápoles”.


Cuelga en la pared un billete de cincuenta pesos enmicado. Tiene su historia y su nota. Resulta que un cliente que ha venido por diez años, nunca había dejado propina. Es voluntaria. Y es el caso que dicha persona no la había otorgado. Un día, el 2 de junio de 2021, ¡por primera vez el Señor González dejó propina! Fue este billete. Por eso valía la pena colgarlo. Y señala su nota que “Gles” (de cariño al cliente) dejó propina. Hay innumerables detalles para observar en sus muros, y muchos motivos para venir a disfrutar de esta tradicional cantina.  Así que… ¡Salud!



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